DesastresEl mercado automotor peruano atraviesa un momento que, en otro contexto, sería celebrado sin matices. Las ventas crecieron, el crédito se reactivó, nuevas marcas ingresaron con fuerza y los segmentos productivos mostraron claras señales de recuperación. Sin embargo, detrás de estas cifras alentadoras se esconde una paradoja que el país aún no termina de enfrentar. El crecimiento del parque vehicular no se ha traducido en una mejor movilidad ni en una renovación sustancial de una flota que envejece y contamina.
Karsten Kunckel, gerente general de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), lo resume con una frase que funciona casi como advertencia: “La inestabilidad política se contradice con el avance económico que estamos viendo en el país”. Mientras el Perú ha atravesado años de inestabilidad institucional, el sector automotor ha encontrado en la mejora de los fundamentos económicos una vía de expansión sostenida.
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El mercado crece, pero todavía falta
Uno de los errores frecuentes al analizar el desempeño del sector automotor es observar el crecimiento sin considerar el punto de partida. Perú sigue siendo un país con baja motorización en comparación con la región. “Chile, considerando su población, tiene un parque automotor cuatro veces más grande que el Perú”, señala Kunckel, recordando que el potencial de crecimiento sigue siendo amplio.
Esta brecha explica por qué, incluso con tasas de crecimiento de dos dígitos, el mercado peruano aún no logra el volumen necesario para renovar su flota. Según la AAP, el país debería vender alrededor de 300.000 vehículos al año solo para reemplazar unidades antiguas. La realidad está lejos de esa cifra. El cierre de 2025 rondará las 182.500 unidades, un número positivo, pero todavía insuficiente.

El dinamismo reciente responde a varios factores. Entre ellos destacan el mayor acceso al crédito, mejores condiciones financieras y una oferta cada vez más competitiva impulsada en gran parte por marcas asiáticas. “Hoy tenemos vehículos de categoría alta a precios muy competitivos”, explica Kunckel, destacando cómo este fenómeno ha cambiado las reglas del mercado.
Camiones: el verdadero espejo de crecimiento
Más allá de los vehículos livianos, Kunckel pone el foco en un segmento que suele pasar desapercibido en el debate público: los camiones y buses. “Definitivamente los camiones. Hemos crecido casi 35% en buses y camiones, lo cual es un reflejo directo de cómo va la economía peruana”, afirma.
Este crecimiento no es casual. La inversión en transporte pesado suele anticipar un mayor movimiento económico, más producción y comercio. En ese sentido, el sector automotor no solo es parte de la recuperación, sino que muchas veces.

No obstante, el optimismo tiene límites. De cara a 2026, la AAP proyecta un escenario de crecimiento moderado. “Veo muy difícil que el próximo año se repita un crecimiento del 20%. Siendo realistas, podríamos crecer entre 2% y 2,5%”, advierte Kunckel. El mensaje es claro: el mercado se está normalizando y cualquier avance estructural deberá venir de políticas públicas, no solo del impulso comercial.
Un parque automotor que envejece peligrosamente
Sin embargo, el problema central no es cuántos vehículos se venden, sino cuáles siguen circulando. El parque automotor peruano tiene una edad promedio superior a los 14 años, una cifra que esconde extremos preocupantes. “Para tener un promedio de 14 años, significa que tenemos vehículos de 28, 30 o hasta 35 años circulando”, alerta Kunckel.
Este envejecimiento tiene consecuencias directas en tres frentes: seguridad vial, contaminación y eficiencia energética. Los vehículos antiguos carecen de tecnologías hoy consideradas básicas, como múltiples airbags, control de estabilidad o sistemas avanzados de asistencia a la conducción. “Hoy los vehículos vienen con carrocerías de deformación programada, más airbags y sistemas que frenan solos y evitan accidentes”, explica el directivo.

En términos ambientales, la brecha es aún más evidente. Kunckel menciona pruebas que demuestran que vehículos modernos, bajo estándares avanzados, pueden emitir menos material particulado del que aspiran del ambiente. “Literalmente están limpiando el aire”, afirma. El problema es que el Perú no cuenta con los combustibles necesarios para adoptar plenamente estas tecnologías.
Revisiones técnicas: el eslabón débil
Si existe un punto donde el sistema falla de manera evidente, es en las revisiones técnicas. Para la AAP, el esquema actual no cumple su función de depuración del parque automotor. “Hoy el nivel de rechazo es de apenas 8%. En Europa está entre 25% y 30%, con un parque automotor mucho más nuevo”, señala Kunckel.
Esta laxitud permite que vehículos inseguros y altamente contaminantes sigan circulando, postergando la renovación. La solución, según el directivo, no pasa solo por prohibiciones, sino por incentivos económicos claros. “El día que la revisión técnica le diga al conductor que reparar su auto cuesta más que su valor, automáticamente se empezará a renovar el parque automotor”.

El chatarreo vehicular aparece como una herramienta clave, pero aún subutilizada. Aunque existe un marco normativo, falta decisión política y presupuesto para que funcione de manera efectiva.
Movilidad sostenible: entre la necesidad y la realidad
Hablar de movilidad sostenible en el Perú implica reconocer una brecha entre el discurso y la práctica. Los vehículos híbridos y eléctricos avanzan, pero lo hacen lentamente. “El híbrido es el primer paso hacia la electrificación”, explica Kunckel, destacando su potencial para reducir emisiones y consumo. Sin embargo, su participación en el mercado apenas alcanza el 5%.
En el caso de los eléctricos, el principal obstáculo es la infraestructura. “El problema no es solo el precio, sino que no tenemos una infraestructura adecuada”, afirma. Sin estaciones de carga suficientes ni una política clara de largo plazo, la adopción masiva sigue siendo una promesa lejana.

Además, el factor cultural pesa. “En el Perú importa más el ahorro que la reducción de emisiones. La conciencia ambiental es todavía muy baja”, reconoce Kunckel. Esta realidad explica por qué muchos consumidores optan por tecnologías limpias solo cuando el beneficio económico es evidente.
Un problema de salud pública
Más allá del mercado, la movilidad sostenible es también un tema de salud pública. La contaminación del aire provoca alrededor de 10.000 muertes prematuras al año en el país, muchas asociadas al material particulado generado por vehículos antiguos. “Estamos mucho más expuestos al cáncer por esa contaminación”, advierte Kunckel.
A ello se suma la eliminación ilegal de filtros de partículas en vehículos modernos, una práctica que el gerente de la AAP califica como “un delito ambiental grave” y que debería ser sancionada con mayor severidad.

Crecer con responsabilidad
El diagnóstico es claro. El mercado automotor peruano está creciendo, pero lo hace sobre una base frágil. Sin una renovación acelerada del parque vehicular, sin revisiones técnicas exigentes y sin una estrategia integral de movilidad sostenible, el crecimiento puede convertirse en un problema más que en una solución.
Como plantea Kunckel, el desafío no es vender más autos, sino vender mejores autos y retirar de circulación los que ya no deberían estar en las calles. La movilidad del futuro no se construye solo con cifras récord, sino con decisiones estructurales que impacten en la seguridad, la salud y la calidad de vida de millones de peruanos.
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