Durante años, comprar un carro japonés, especialmente un Toyota, estuvo asociado a una idea concreta: llevarse un vehículo que pudiera acompañar al propietario durante muchos años sin mayores problemas. Esa reputación ayudó a construir una de las marcas más reconocidas por su confiabilidad en distintos mercados.
Pero la industria automotriz china ha cambiado considerablemente. Sus fabricantes ya no compiten únicamente con precios bajos y grandes listas de equipamiento. También han invertido en tecnología, procesos de fabricación y desarrollo de producto. Entonces, ¿ya fabrican carros capaces de durar lo mismo que un Toyota? La respuesta todavía no es tan sencilla.
Uno de los indicadores más recientes es el estudio de confiabilidad de J.D. Power en China. En su edición 2026, la consultora registró 192 problemas por cada 100 vehículos, una mejora frente a los 197 registrados en 2025. Las marcas chinas alcanzaron 201 problemas por cada 100 vehículos, mientras que las marcas internacionales de volumen registraron 191. Un menor número representa una mejor confiabilidad.
La diferencia se vuelve más interesante cuando se observan marcas específicas. En 2026, Chery fue la marca china mejor posicionada, con 181 problemas por cada 100 vehículos. En cambio, FAW Toyota alcanzó 167 y GAC Toyota 173, manteniéndose por delante.
Esto no significa que un carro chino vaya a fallar antes que un Toyota. El estudio mide los problemas reportados por propietarios de vehículos con entre 13 y 48 meses de uso y, por lo tanto, sirve principalmente como una referencia de confiabilidad durante los primeros años de propiedad, no como una prueba definitiva de cuánto puede durar un vehículo durante una o dos décadas.
Además, la evolución de las marcas chinas es evidente. En 2024, por ejemplo, FAW Hongqi obtuvo 185 problemas por cada 100 vehículos, Chery 187 y Geely 189. En ese mismo estudio, FAW Toyota registró 154, por lo que la brecha todavía era considerable.
Hay otro elemento que explica por qué todavía es complicado hablar de una igualdad absoluta: el tiempo.
Toyota lleva décadas construyendo una reputación basada en millones de vehículos vendidos y utilizados durante largos periodos. Las marcas chinas que hoy tienen una presencia internacional importante son mucho más jóvenes en comparación. Por eso, todavía falta acumular información sobre cómo envejecen sus vehículos después de 8, 10 o 15 años de uso.
La conclusión, entonces, es que los carros chinos sí han dado un salto importante en calidad y confiabilidad, y algunas marcas ya pueden competir de cerca con fabricantes tradicionales en determinados indicadores. Sin embargo, afirmar que toda la industria china ya dura igual que Toyota sería adelantarse a la evidencia disponible.
La verdadera prueba llegará con el tiempo: cuando estos vehículos que hoy vemos nuevos en las calles del Perú acumulen cientos de miles de kilómetros y varios años de uso.