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Dahmer estaba listo para cumplir su sentencia en la Institución Correccional de Columbia en Wisconsin, acusado de asesinar a 17 personas entre 1978 y 1991. Debido a la atención que recibieron él y sus crímenes, los funcionarios de prisiones sintieron que era más seguro mantener a Dahmer alejado de la población en general. Dahmer fue aislado de otros prisioneros bajo custodia protectora y tuvo que ser encadenado cuando no estaba en su celda.
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Después de su primer año en prisión, Dahmer solicitó más libertad de movimiento e interacción con otros presos. Se le permitió asistir a clases, comer comidas comunitarias y realizar tareas laborales. Mientras estaba en prisión, Dahmer contaba chistes y burlas y les decía a los presos "Yo muerdo".
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Las burlas de Dahmer desconcertaron a un prisionero, Christopher Scarver. En noviembre de 1994, Dahmer estaba limpiando los baños del gimnasio de la prisión y él y otros dos presos, Jesse Anderson y Christopher Scarver, se quedaron solos durante 20 minutos.
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Scarver, que sentía repulsión por la sed de carne del caníbal que molestaba a los jóvenes, guardaba en su bolsillo un artículo de periódico que detallaba cómo Dahmer mató, desmembró y, en algunos casos, se comió a 17 hombres y niños entre 1978 y 1991.
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Scarver, entonces un asesino convicto de 25 años, acababa de recuperar su trapeador y estaba llenando un balde con agua cuando alguien lo golpeó en la espalda. “Me di la vuelta, y Dahmer y Jesse se estaban riendo por lo bajo”, relató Scarver. “Los miré directamente a los ojos y no pude decir quién lo había hecho”. Luego, los tres hombres se separaron y Scarver siguió a Dahmer hacia el vestuario del personal.
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Scarver agarró una barra de metal de la sala de pesas y confrontó a Dahmer con la noticia que llevaba en el bolsillo. “Le pregunté si hacía esas cosas porque estaba muy disgustado. Él estaba sorprendido. Sí, lo era”, dijo Scarver. “Empezó a buscar la puerta bastante rápido. Lo bloqueé y lo maté”, dijo Scarver.
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Cuando los guardias de la prisión regresaron, encontraron los cuerpos golpeados de Dahmer y Anderson. Christopher Scarver había matad a golpes a Jeffrey Dahmer y fue declarado muerto una hora después de que los miembros de seguridad encontraran su cuerpo.
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En 2015, Christopher Scarver reveló al New York Post su motivación para matar a Jeffrey Dahmer. Scarver dijo que su razón para matar a Dahmer fue porque sus ojos parecían no arrepentirse de los crímenes que había cometido, algunos de los cuales incluían desmembrar y comer personas.
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Scarver dijo al mencionado medio: “Se pasó de la raya con algunas personas: presos, personal penitenciario. Algunas personas que están en prisión están arrepentidas, pero Dahmer no era una de ellas”
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Tras el ataque, Scarver, confesó a los oficiales que una voz le ordenó matar a los dos hombres. “Dios me dijo que lo hiciera. Jesse Anderson y Jeffrey Dahmer están muertos”, dijo.
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Nacido en Milwaukee, en 1969 , Scarver trabajó como carpintero pero problemas laborales se dedicó al alcohol y a escuchar voces que lo llamaban “el elegido”. Tiempo después, alcoholizado, mató al supervisor de su antiguo empleo, de un balazo en la cabeza.
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Por su crimen, Scarver fue sentenciado a cadena perpetua y enviado a la Institución Correccional de Columbia en Wisconsin. En 2003, Scarver fue trasladado a una instalación en Colorado con otras tres docenas de reclusos con enfermedades mentales.
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Scarver dijo que cree que no fue un accidente que terminara solo con Dahmer, ya que los funcionarios de la prisión sabían que odiaba al loco y lo querían muerto. “Tuvieron algo que ver con lo que sucedió. Sí”, dijo. Actualmente, el preso cumple cadena perpetua, escribe poesía y compone música. En 2015 escribió un libro llamado "The Child Left Behind".













