Alonso Cueto: “Lima sigue siendo un paraíso para un escritor”

Con “Memorias de una limeña”, Alonso Cueto reconstruye la Lima de inicios del siglo XX a través de Adriana, una mujer que desafía las convenciones de su tiempo. Conversamos con el autor sobre la memoria, la ciudad, la literatura y el Perú de hoy.
Con más de cuatro décadas dedicadas a la literatura, Alonso Cueto continúa explorando los vínculos entre la memoria, la identidad y el paso del tiempo. (Foto: Diego Moreno)

Conforme a los criterios de

Saber más

Esta vez, regresa con una historia que, de algún modo, comenzó a gestarse hace más de tres décadas en las páginas de Somos. “Cuando Bernardo Roca Rey dirigía la revista, me propuso escribir una serie en la que una mujer mayor recordara su vida en Lima. El personaje se llamaba Alejandra y los textos aparecían como si fueran sus verdaderas memorias”, recuerda el escritor desde la sala de su casa. “Siempre me quedé con la ilusión de convertir esa idea en una novela, darle una continuidad y una vida propia. Con el tiempo nacieron Adriana y ‘Memorias de una limeña’, añade.

MIRA: ¿Hijos o “perrhijos”? Por qué los millennials peruanos están replanteando lo que significa formar una familia

― La ciudad aparece casi como un personaje más. ¿Cómo lograste recrear la atmósfera de aquellos años?

Siempre me fascinó esa Lima que aparece en los relatos de Abraham Valdelomar: el Palais Concert, el Jardín Estrasburgo, el Parque de la Reserva. Era una ciudad llena de contrastes, donde convivían el lujo y la pobreza. También fueron fundamentales las novelas y memorias de Luis Alberto Sánchez, además de muchos libros que han aparecido en los últimos años.

― ¿Sientes que existe un renovado interés por nuestra historia?

Definitivamente. Basta ver la cantidad de publicaciones y proyectos dedicados a rescatar la memoria de la ciudad. Durante mucho tiempo los peruanos miramos nuestro pasado con cierto menosprecio, pero siento que eso está cambiando. Hay una mayor valoración de lo nuestro.

― ¿Por qué apostaste por una voz femenina como protagonista?

En mis últimas novelas me han interesado mucho los personajes femeninos. Me parece que las mujeres suelen tener una mayor capacidad para salir de sí mismas y construir vínculos con los demás. Los hombres, en cambio, solemos estar más encerrados en nosotros mismos. Además, escribir desde una voz femenina era un desafío. Siempre he pensado que escribir consiste en meterse en problemas, en explorar territorios que no conocemos. Habría sido mucho más sencillo escribir sobre un hombre, pero mucho menos interesante.

El Palais Concert fue uno de los grandes centros de la vida intelectual y bohemia de la Lima de inicios del siglo XX. (Foto: Prolima).

― La novela plantea que la memoria no reproduce el pasado, sino que lo reinventa. ¿Hasta qué punto esa idea también define el oficio del novelista?

Recordar es contarse una historia a uno mismo utilizando los materiales de la memoria, pero inevitablemente agregando detalles, interpretaciones y emociones. Nunca es reproducir exactamente lo que ocurrió. He visto matrimonios discutir un mismo episodio y cada uno defender una versión completamente distinta. La memoria es un archivo, un depósito de información. El recuerdo, en cambio, es el esfuerzo personal por seleccionar aquello que realmente tiene sentido para nuestra vida.

― Después de leer tanto sobre Lima, ¿qué descubriste de la ciudad?

Más que descubrirla, confirmé algo que siempre había sentido. Viví ocho años fuera del Perú, entre Europa y Estados Unidos, y cuando regresé muchos me preguntaban por qué volvía si todos mis amigos se habían quedado afuera. Yo siempre quise regresar. No sé explicar del todo esa relación con Lima. Las grandes decisiones de la vida casi nunca tienen una explicación racional. Creo que mis padres me enseñaron a querer esta ciudad y ese vínculo nunca desapareció.

― En el libro aparecen figuras como Abraham Valdelomar, José Carlos Mariátegui o Magda Portal. ¿Qué representan para ti?

Representan una época de enormes ilusiones. Valdelomar quería transformar el país desde la cultura; Mariátegui tenía una fe inmensa en el futuro del Perú; Magda Portal apostó toda su vida por una causa colectiva. Había una convicción de que era posible cambiar el país. Eran personajes apasionados, contradictorios, capaces de jugarse la vida por sus ideas. Quise que acompañaran el recorrido de Adriana porque representan ese momento vibrante de nuestra historia.

― ¿Qué queda de aquella Lima en la ciudad actual?

La identidad de Lima nunca ha sido única. Existe la Lima tradicional de balcones y casonas, pero también la Lima inmensa construida por millones de migrantes. Ambas son igualmente limeñas. Es una ciudad marcada por el mar, por los cerros y por ese cielo gris que tanto ha influido en nuestros escritores. Ese gris no solo habla de melancolía; también habla de resistencia y de supervivencia. Hoy, además, vemos una ciudad llena de emprendedores que siguen reinventándola todos los días.

El escritor ve con esperanza el futuro del país ya que los peruanos tenemos "una enorme capacidad de resistir, emprender y levantarnos". (Foto: Diego Moreno)

¿Ves con optimismo el futuro del Perú?

Si algo sostiene al Perú es la esperanza. Los peruanos hemos demostrado una enorme capacidad para resistir, emprender y levantarnos después de cada crisis. Somos un país construido sobre la diversidad y las diferencias. El reto es convertir esa riqueza en un proyecto común.

― ¿Qué historias te interesan contar ahora?

Ya empecé una nueva novela ambientada en la Lima del siglo XXI. Lima sigue siendo un paraíso para un escritor porque es una ciudad llena de contrastes, personajes e historias. Siempre hay algo que contar. Me interesa explorar esos encuentros inesperados entre personas de mundos completamente distintos. Ahí aparecen las mejores historias y, por ahora, es el universo que quiero seguir explorando.

― Después de tantos años escribiendo, ¿cómo es hoy tu relación con la literatura?

Escribo por necesidad. Me levanto todas las mañanas y lo primero que hago es sentarme frente al escritorio. Es un impulso que no sé explicar. Quizá tenga que ver con la muerte de mi padre. Descubrí muy joven que la literatura era una forma de dialogar con la muerte, de resistirse al paso del tiempo. Ahora, a mis 72 años, siento que esa necesidad es incluso mayor. Escribir sigue siendo, para mí, la mejor manera de rebelarme contra el olvido.

Además…
A saber

Próxima a cumplir 70 años, Adriana Verón Taipe ha decidido escribir la historia de su vida. Entre recuerdos, omisiones e imaginaciones, la escritura se convierte en el escenario donde la protagonista intenta reconciliarse con aquello que vivió y con todo lo que nunca llegó a suceder. “Memorias de una limeña” se presenta este 6 de agosto, a las 7 p.m., en el auditorio César Vallejo de la FIL Lima.

Más en Historias

Vivir junto al río, pero sin poder beber agua: cómo Iquitos busca cambiar su realidad

“Era una estrella, pero era miserable”: Dolph Lundgren de Rocky IV vence a sus demonios, al cáncer y llega a la TV

Luis Romero, presidente de Credicorp: “Una empresa no debería tener como único objetivo invertir y generar empleo”

Los Mirlos en el Tiny Desk: “Vamos abriendo el camino para otros artistas peruanos” | EXCLUSIVO

Juan Diego Flórez, tenor: “El arte no puede ser un privilegio reservado para quienes pueden permitírselo”

En Madre de Dios, el bosque desaparece: los peruanos que resisten frente a la minería y la tala ilegal

Contenido GEC

Contenido GEC

Contenido sugerido

Contenido GEC