OceanOneK es un robot de la universidad de Stanford que bucea a mil metros de profundidad. (Foto: captura de pantalla, Stanford)
OceanOneK es un robot de la universidad de Stanford que bucea a mil metros de profundidad. (Foto: captura de pantalla, Stanford)
Redacción EC

El océano es tan vasto que, según la UNESCO, las personas solo hemos explorado el 5% de su mundo. Los científicos tienen muchas dificultades para explorar las profundidades del mar; por fortuna, el OceanOneK ha sido creado para bucear hasta un kilómetro de profundidad y realizar las mismas acciones que un humano mientras es controlado desde la superficie.

Para explorar las profundidades del oceáno, los científicos deben usar submarinos o minisubmarinos ROV no tripulados. Sin embargo, estos métodos son muy limitantes en cuanto a la interacción, pues los vehículos son poco maniobrables. Es así que la Universidad de Stanford tiene una solución: el robot OceanOneK, que tiene brazos, manos y cámaras 3D para llegar al kilómetro de profundidad y realizar acciones como sostener objetos, mover una cámara adicional y buscar tesoros.

MIRA: El Tigre Toño de Zucaritas se convierte en streamer de Twitch

OceanOneK es un proyecto liderado por el profesor de robótica de Stanford, Oussama Khatib. El robot es la nueva versión del prototipo OceanOne de 2016, el cual era un robot que solo llegaba a los 200 metros de profundidad. Khatib y su equipo decidieron superarse y llegar hasta el kilómetro de profundidad creando un nuevo robot a base de espuma especial que le permite aguantar los niveles de presión bajo el agua.

El equipo buscaba que el robot pudiese conectar con los humanos, por lo que el diseño es humanoide: tiene dos cámaras por ojos para “ver” en 3D como un humano, brazos y manos que mueven y sostienen objetos (además de hacer gestos) y una cabeza que gira y “mira” a su alrededor.

MIRA: Crean palitos chinos inteligentes que hacen que las comidas tengan más sabor

El robot es controlado en la superficie por un experto que mira todo lo que ve el robot. Khatib afirma que este es un gran paso para la arqueología y la conservación marina, pues ahora los expertos pueden viajar adonde no podían por limitaciones en la ejecución de tareas sin siquiera mojarse.

OceanOneK ya cumplió expediciones. Ha demostrado ser capaz de recuperar un pequeño reloj a 500 metros bajo el agua y ponerlo en una caja. Además, maneja una tercera cámara que puede meter en espacios pequeños donde no pueda entrar el propio robot.

Aquí puedes ver dos videos de OceanOneK en acción:

Conforme a los criterios de

Trust Project
Saber más