EXPOSICIÓN. Rafael Hastings
Lejos del ámbito artístico comercial, el pintor reúne en la galería del Centro Cultural Inca garcilaso lienzos recientes y algunos de años atrás, con el sencillo título "Pintura"
Por Rafela Maggiolo de Almenara
Luego de varios años, Rafael Hastings muestra su obra con el nombre "Pintura" en el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega. Como consecuencia de un contrato de exclusividad con una conocida galería berlinesa, el artista está prohibido de figurar en cualquier otro ámbito comercial. Esto, sin embargo, no parece haberlo afectado en lo más mínimo, ya que su autoexclusión de la escena artística actual fue anterior, y fruto de su propia iniciativa. "Un tiempo atrás decidí alejarme de la historia del arte, de los curadores y de las galerías", confiesa el artista. Según él, la pintura es para uno, lo último que esta es, una profesión ¡Es más bien una locura! Yo nunca hice una pintura complaciente, siempre pinté lo que quería y no lo que debía", aclara el artista.
Si la búsqueda del artista es esencialmente una labor valiente, ni qué decir de uno que decide separarse del grupo para enfrentar la aventura solo. El riesgo inicial de no parecerse a nadie, de diferenciarse del grueso fue --y sigue siendo-- en una enorme fortaleza.
Por esto, la muestra tiene origen y fin noble y puro, sin otra que la motivación de compartir su obra reciente y ciertas piezas de algunos años atrás. "Pintura" ofrece algunos más de veinte lienzos de formato medio y grande, la mayoría de los cuales fueron prestados de colecciones privadas, incluida la del artista. La locación elegida, la casa Aspíllaga construida a finales del siglo XVII fue, sin lugar a dudas, consecuente con su postura ante el arte actual. Además, Hastings dice que el público que más le interesa es el del Centro de Lima, gran estancia y lugar de paso de nuestra capital.
SEGMENTOS
La suya ha sido siempre una obra organizada en bloques, y el desarrollo de cada una de estas metáforas tuvo una duración distinta. Primero trabajó "Orden y desorden", que se prolongó hasta 1983, luego "Paisajes policiales", nombre atribuido por Antonio Cisneros, y finalmente "Tauromaquia", cuerpo en proceso desde el 2000 y aún despierto. El último conglomerado tuvo por inicio un gran toro y frente a este la aparición de un hombre. Ni toros aparecieron de nuevo ni toreros se asomaron jamás. Al poco tiempo nació el lienzo de mucho rojo que muestra una figura femenina sobre muletas, que se llamó "Tauromaquia", y fue como abrir una puerta.
MÁNCORA ILUMINADA
Hastings dice que le ocurrió lo que a los flamencos con el viaje a Italia, cuando descubren esa nueva luz y los cuadros cambian. En el iluminado taller frente al mar se generó una paleta nueva, intensa y brillante. Luego de un proceso compuesto de intentos y fracasos, Hastings decide empezar los lienzos de "Tauromaquia" en las cálidas playas de Máncora, pintando sin antes dibujar, y terminarlos en Lima. Así como cuando llegó de Berlín al principio de los ochenta y vio que el cuadro que trajo, uno de los dos allá creados, era completamente verde con la luz de Lima, los lienzos que llegaban del norte eran casi iridiscentes, radicalmente diferentes de su obra anterior.
LO ÚLTIMO
Luego de 140 muestras individuales alrededor del mundo, en el 2000 Rafael Hastings decidió no hacer más exposiciones individuales importantes. Empieza así a realizar solo montajes de dibujo, que no eran más que la muestra de una manera de pensar. "Cada vez me gusta menos exponer, me he aburrido de enseñar mi pintura. He llegado al convencimiento de que la pintura es un arte solitario que le importa a muy poca gente", confiesa sin reparos.
LA EXPOSICIÓN
Dónde: Galería principal del Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega, Jirón Ucayali 391, Cercado de Lima.