Fernando Savater. Publica "La vida eterna"

Un hereje a mucha honra

Morir es el principal miedo del hombre. Sobre este tema el filósofo español edifica su última obra, una reflexión acerca de la presencia de Dios en nuestro tiempo

Casi un siglo y medio después de que Nietzsche decretara la muerte de Dios, nos damos cuenta de que ese reporte fue, cuando menos, exagerado. Sentado en el jardín de Red Lyon Square, su rincón favorito en Londres, en el banco más alejado al lado del busto de Bertrand Russell, al filósofo español Fernando Savater se le ocurrió la primera pregunta que lo llevó a escribir "La vida eterna" (Ariel): "¿Cómo puede ser que alguien crea de veras en Dios, en el más allá, en todo el circo de lo sobrenatural?"

Savater no se define como ateo, sino como un filósofo racionalista. Alguien que se mantiene al margen para preguntarse por qué la gente cree. "El ser ateo es una postura decidida, y yo lo que quiero es analizar el fenómeno", explica, al presentar un libro que trata de las diferentes religiones, en el significado de las creencias y qué vinculación guarda la fe con el afán personal de la inmortalidad. Para Savater, buena parte del milenario éxito de las religiones monoteístas es la oferta de la vida eterna, lo mejor que puede recibir un hombre que teme profundamente a la muerte y necesita consuelo ante la mortalidad de quienes lo rodean. "El hombre inventó a Dios para no perderse, para aferrarse a la vida a pesar de la conciencia irremediable de su mortalidad", señala el filósofo, para quien es este "efecto placebo" de la religión lo que parece sostenerla hoy, y no su utilidad para la cohesión social ni para la fundamentación de la moral.

Por descontado Savater se pronuncia a favor de la laicidad, y lo hace con esa ironía --podríamos llamarla alma de hereje-- ni al Altísimo: "En cuestiones políticas o legales, Dios debe guardar silencio institucional". Sin embargo, se muestra tolerante con sus lectores creyentes. "La religión es como el vino, a algunos los hace más felices, relajados e interesantes, pero a otros los puede convertir en personas iracundas y violentas".

En su libro, el filósofo español destaca los temas de la fe y la creencia. "La fe sustituye las pruebas por una inclinación sin razones, pero lo verdaderamente inaceptable es la credulidad, tragarse las cosas por puro interés, como la conspiración del 11-M, mientras al incrédulo se le anatematiza", criticó. Savater alude también a la relación entre religión y Estado, preguntándose: "¿Por qué el Estado español debe tener una relación comprometedora en la actualidad con la Iglesia Católica cuando la Santa Sede es el único Estado de la Unión Europea que no respeta los derechos humanos ni la igualdad de sexos?".

Asimismo dice: "También me preocupa que a los niños se les cuenten falsedades. Una cosa es la instrucción religiosa que cada cual pueda dar a sus vástagos y otra el contenido del temario escolar, que el Estado debe garantizar con su presupuesto que se enseñe a todos los niños y adolescentes". A este respecto Savater escribe en este libro que "algunos partidarios a ultranza de la religión como asignatura en la escuela han iniciado una cruzada contra la enseñanza de una moral cívica o de formación ciudadana". En su opinión "el laicismo va más allá de proponer una cierta solución a la cuestión de las relaciones entre la Iglesia (o las iglesias) y el Estado. Es una determinada forma de entender la política democrática y también una doctrina de la libertad civil".

EN PUNTOS
4El autor:
Fernando Savater
Nació en San Sebastián en 1947. Estudió Filosofía en Madrid. Actualmente es catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense. Ha escrito numerosos ensayos sobre la libertad, la ética y la política, así como novelas y obras de teatro.

4El libro. En palabras del autor, "La vida eterna reúne unas reflexiones perplejas sobre la vida eterna. Y recuerda a Bertrand Russell cuando dijo en "Por qué no soy cristiano" que no son los argumentos racionales, sino las emociones las que hacen creer en ella.

4Temas. La ilusión de creer, la inmortalidad, Dios frente a los filósofos, el cristianismo como mito de la posmodernidad, la política de los profetas, fe y credulidad y la vida eterna.