Los cambios realizados en una casa de los años 70 amplían el ingreso de la luz en los interiores y nos llevan a apreciar el uso del graniplast como un material novedoso
Por Maritza Noriega
Una casa de los años 70, con 600 m2 de área construida, techo a dos aguas, dos pisos y un sótano, y que se había mantenido cerrada por varios años, fue el punto de partida de una remodelación realizada por la arquitecta Bárbara Biglieri y su socia Érika Paredes.
Lo primero que hicieron fue crear un pórtico central en la fachada para darle mayor jerarquía a la entrada. Este fue revestido con graniplast, que es un producto granulado, mezclado con resinas que se pigmentan, en este caso, de color negro con puntos blancos. Tiene una textura rugosa, es bien resistente, durable y lavable. También se alinearon los techos para hacer los volúmenes más lineales, que es lo que se usa actualmente.
Al jardín de ingreso se le dio un tono tropical por medio de las palmeras, las mismas que se encuentran también en el jardín interior. De esta manera, desde todas las ventanas se aprecia un jardín tropical. Además, toda la zona de jardín está integrada por un piso de porcellanato en color óxido.
El techo del garaje, siempre en el ingreso de la vivienda, es de policarbonato transparente con vigas de madera para darle mayor luminosidad al ambiente.
INGRESO DE LUZ
El hall central y el espacio de la escalera tienen una triple altura y un techo de policarbonato con vigas de madera, igual que en la zona de garaje, solo que en este ambiente el efecto es espectacular, ya que se crea un gran tragaluz desde el segundo piso hasta el sótano. Aquí hay una gran lámpara colgante y braquetes para iluminar cuadros.
En el hall se han colocado muebles modulares de color rojo, para darle un toque informal, ya que la casa pertenece a una pareja de jóvenes esposos con dos hijos pequeños.
En cuanto a la sala, tiene un piso laminado que le otorga calidez. Se ha rescatado la chimenea, pero se le ha modernizado con graniplast de color chocolate y un tiro con tubo de acero.
La sala tiene colores hueso y chocolate en el mobiliario, que es bien lineal y con patas de acero. La mesa de vidrio, con madera nogal y acero. "Tiene, además, dos butacas de líneas curvas para romper la linealidad de todo lo demás, y en color rojo. De hecho, el rojo es un acento que se presenta en algunas partes de la casa. La alfombra, por ejemplo, que se mandó a hacer especialmente en lana de oveja, es de color hueso, chocolate y rojo, así integra todos los colores del espacio", comenta la arquitecta Biglieri.
Aquí hay unos cuadros hechos por la artista Mónica Cuba, especialmente para este espacio, van iluminados con braquetes de aluminio empotrados a la pared. La iluminación de todo el ambiente se da con dicroicos cuadrados, que son más modernos. Tienen 'dimer' para graduar la intensidad de la luz, crear diferentes atmósferas y ahorrar energía.
De otro lado, el comedor ostenta formas lineales, los muebles de madera nogal oscura, la mesa de cristal con toques de acero.
En la piscina, que antes era una pocita artesanal, se instaló el sistema de bombeo y se revistió con pepelma de vidrio en color turquesa. Rodeada por las palmeras del jardín, se crea un ambiente especial.
La cocina se remodeló con porcelanatto gris en el piso, mobiliario en blanco con tiradores de acero, mesa de granito negro y un acento naranja en ciertos detalles, como la pared del comedor de diario, su luminaria de vidrio y los insertos de pepelma en el cerámico blanco de la pared.
El comedor de diario tiene una mesa de cristal templado y patas tubulares de acero, las sillas son de prolipropileno blanco, apilables y fáciles de limpiar, teniendo en cuenta que hay dos niños pequeños.
La remodelación aún no termina en esta casa, pero Bárbara Biglieri ya nos ofrece un adelanto de lo que será el hábitat apropiado para sus clientes.
BP Arquitectos
Bárbara Biglieri Barreda Teléf. 9818-6369
Correo: bbiglieri@bp-arquitectos.com
Érika Paredes Gutiérrez Correo: eparedes@bp-arquitectos.com
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