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Óscar Miró Quesada de la Guerra: el periodista que fue reconocido por Albert Einstein por su difusión de la ciencia en el mundo

Un 12 de agosto de 1981 Óscar Miró Quesada de la Guerra, en ese entonces director de El Comercio, falleció dejando una herencia científica y cultural que hasta nuestros días es fuente de inspiración para las nuevas generaciones de periodistas.

Óscar Miró Quesada de la Guerra, Racso, fue un pionero de la divulgación científica en el Perú.
Óscar Miró Quesada de la Guerra, Racso, fue un pionero de la divulgación científica en el Perú.
Lilia Córdova Tábori

A le fascinaba explicar a sus lectores cómo funcionaban los nuevos inventos tecnológicos y aquellos acontecimientos históricos que parecían producto de un novela de ciencia ficción como la llegada del hombre a la luna.

La ciencia era su elemento y el periodismo el medio para difundirla. Su labor periodística y educativa le permitió ser reconocido como el pionero del periodismo científico en el mundo abriendo así las puertas de la ciencia al público en general.

A los 16 años Racso, su seudónimo y anagrama, escribió su primer artículo en el diario decano. “Hipnotismo es una palabra, creada por Braid, que sirve para designar el conjunto de fenómenos que se presenta durante el sueño provocado”, fueron las primeras líneas de un completo artículo sobre esta ciencia oculta, publicado el 8 de setiembre de 1901.

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¿Cómo funcionaba la televisión? Racso lo explicaba con gráficos paso a paso. ¿Qué haría una bomba atómica en Lima? Racso respondía estas inquietudes con claridad. En la década del 60 dedicó extensos artículos no solo a la hazaña del Apolo XI, sino a la exploración fotográfica de Marte.

Óscar Miró Quesada de la Guerra comenzó su labor periodística a los 16 años. Foto: GEC Archivo Histórico
Óscar Miró Quesada de la Guerra comenzó su labor periodística a los 16 años. Foto: GEC Archivo Histórico / EL COMERCIO

Óscar Miró Quesada de la Guerra perteneció a la Generación del Novecientos, integrada por José de la Riva Agüero, Víctor Andrés Belaunde, José Gálvez, entre otros ilustres peruanos. Su afán por la difusión de temas científicos, educativos, humanísticos y sociales comenzó en 1908 cuando fundó un centro universitario dando inicio a una labor pionera en la extensión universitaria.

Un 12 de agosto de 1981 Racso Miró Quesada de la Guerra, en ese entonces director de El Comercio, falleció dejando una herencia científica y cultural que hasta nuestros días sirve de inspiración para las nuevas generaciones de periodistas.

La carta de Einstein

Su pasión por la ciencia hizo que fuera reconocido por el físico como difusor de temas científicos en el nuevo mundo. Esa distinción llegó en una carta escrita por el genio de la relatividad y publicada en El Comercio un 29 de noviembre de 1939.

Racso tenía 50 años cuando hizo contacto con el inalcanzable Albert Einstein. En ese momento el periodista llevaba cuatro décadas escribiendo sobre química, física, geografía, astronáutica, humanidades, entre otros fascinantes temas. Sus artículos constituyen una fuente de información que han trascendido el paso de los años.

Cuando tuvo entre sus manos el libro “Teoría de la Relatividad y las cuanta” (1938) escrito por Albert Einstein y su asistente, el físico polaco Leopold Endfeld, no dudó en poner en práctica sus conocimientos de física y matemática para entender y difundir, en varios artículos periodísticos, lo que había aprendido. Era 1939 y en el Perú había un creciente interés por la ciencia.

LIMA, 7 DE MARZO DEL 2012

CARTA ENVIADA POR ALBERT EINSTEIN A OSCAR (RACSO) MIRO QUESADA, QUE FUE PUBLICADA EN LA EDICION DE LA MAÑANA DEL DIARIO EL COMERCIO EL 29 DE NOVIEMBRE DE 1939.

FOTO: CRISTHIAN ROJAS / EL COMERCIO
LIMA, 7 DE MARZO DEL 2012 CARTA ENVIADA POR ALBERT EINSTEIN A OSCAR (RACSO) MIRO QUESADA, QUE FUE PUBLICADA EN LA EDICION DE LA MAÑANA DEL DIARIO EL COMERCIO EL 29 DE NOVIEMBRE DE 1939. FOTO: CRISTHIAN ROJAS / EL COMERCIO / CRISTHIAN ROJAS

Un amigo le recomendó enviar sus escritos al famoso científico. Pero Racso no quiso, aduciendo que el sabio no los leería. Este amigo los envió por su cuenta y riesgo. La respuesta llegaría un 21 de noviembre de 1939 y con ella el reconocimiento mundial para Racso.

“Me he quedado verdaderamente sorprendido de que un diario ofrezca a sus lectores una exposición tan detallada y precisa de un tema científico. Los artículos me parecen en efecto reproducir bien el contenido esencial del pensamiento del libro escrito por el señor Endfeld y por mí”, explicaba Einstein.

En otra misiva, Racso expresó: “su carta es el honor más grande que he recibido en la vida y la recompensa más alta que podía esperar por mi labor de 40 años como vulgarizador de la cultura en mi país”. La carta de Einstein constituyó un gran aliciente para su carrera periodística.

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