Heidi Klum revela cuánto tardó en prepararse para convertirse en una mano macabra en Halloween
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/ OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
En el libro Miedo a la Libertad de Erich Fromm, psicólogo social, publicado en 1941, el autor explora cómo la libertad del ser, aunque deseada, puede generar miedo y ansiedad en los individuos modernos.
El psicólogo nos habla de la tendencia que tiene el hombre al conformismo y lo explica argumentando que parte de nuestra educación escolar conduce a eliminar la espontaneidad.
Desde pequeños se enseña a los niños a experimentar sentimientos que no son suyos, por ejemplo: sentir simpatía hacia toda la gente, mostrarse amistoso con todos, sin críticas y siempre sonreír. La idea para el público en general es que, si uno no sonríe, se le considera una persona sin carácter agradable.
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La idea de este artículo es que tomemos conciencia de que siempre hemos dependido de otros que, a su vez, son una autoridad (la madre durante el embarazo, los padres en la niñez, los profesores, hasta el sacerdote de la Iglesia).
Es recién en la juventud donde buscamos nuestra “libertad”, pero pasamos a tener una dependencia económica. Cuando empezamos a trabajar y percibimos un salario, y además nos enamoramos, es cuando más temor sentimos al tomar decisiones, porque durante muchos años las han tomado por nosotros.
Es una de las razones por las que a veces somos indecisos, por lo que tenemos miedo a lo nuevo. La libertad humana no es omnímoda y, por lo tanto, es limitada como todo lo que se refiere al ser humano. Algunas personas piensan que ser libre es decidir lo que uno quiere a lo largo de la vida. Pero olvidamos que las grandes decisiones de la vida —existir, morir, envejecer, enfermar— no las tomamos nosotros, sino que nos vienen dadas por nuestra condición humana.
Y es a partir de eso que tenemos dos opciones: seguir aferrándonos a un poder (una entidad, una persona o un ideal) que a primera vista nos brinde seguridad momentánea, pero que en el fondo no resuelve el problema inicial de sentirse inseguro o de temer a lo nuevo, generando así una dependencia poco saludable.
La otra opción, saludable, es aprender a usar nuestra libertad para poder crear, ser independientes y, sobre todo, responsables de nuestras decisiones: aceptar nuestros errores y saber corregirlos.
La libertad psicológica se asume como la capacidad que tiene la persona para tomar decisiones y actuar de manera autónoma sin estar limitada por factores externos o internos. Esto es recomendable en todas las etapas de la vida.
Algunas formas de ayudar a desarrollar la libertad psicológica son:
El miedo a la libertad es un obstáculo común que puede impedirnos alcanzar nuestro potencial. Al entender las razones detrás de este miedo y desarrollar estrategias para superarlo, podemos aprender a abrazar la libertad y vivir una vida más auténtica y plena.
No olvidemos que la libertad es un proceso gradual y que cada pequeño paso hacia la autonomía y la independencia es un paso hacia la realización personal.
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Sandra Morales Gonzales
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