“Suárez, el líder de los espartanos”, por Johana Cubillas
“Suárez, el líder de los espartanos”, por Johana Cubillas
Redacción EC

Hoy fue el Uruguay de Suárez, como en 2010 fue el equipo de Forlán. El fútbol es un juego colectivo hasta que surgen estas figuras gigantescas. Y es que el equipo tiene dos caras: una cuando juega el delantero del Liverpool y otra cuando no.

¿Por qué es un crack? Fuera de su desequilibrio, personalidad y genialidad como futbolista, hoy vimos un Uruguay que se rearmó para abrirle los brazos a su mejor delantero en los últimos 20 años. Odiado por muchos, amado por otros; caracterizado por escupir y morder rivales, y por sus actuaciones en el área para buscar un penal. Siempre presente de ‘9’ y bien llamado ‘Conejo’. O ‘Pistolero’. Hoy tuvo dos balas y acabó con Inglaterra.

Se lució con dos goles que le devolvieron la vida a un Uruguay que se hundía perdido en el que es bien llamado el “Grupo de la muerte". Tras una terrible derrota frente a Costa Rica, el cuadro de Tabárez tenía que salir a buscar el partido ante Inglaterra, y vaya que lo consiguió. Es cierto que el equipo se paró mejor, fue más cuidadoso en defensa -sin Lugano- y que lo dejó todo por la Celeste, pero fundamental para el triunfo fue la total efectividad de cara al arco de su máxima estrella. El siempre polémico Luis Suárez.

Luego de todas las críticas que recibió, las declaraciones previas al encuentro de un Roy Hodgson que lo excluían del grupo de jugadores de talla mundial, y esa lesión que lo ausentó del primer encuentro, hoy salió a la cancha a callarle la boca a todos y demostró por qué es un crack. Luchito consiguió los tres puntos y luego de esto no se aguantó las lágrimas y el mundo entero lo vio llorar de felicidad.

De esa felicidad inmensa que te da saber que fuiste el responsable de devolverle la esperanza a todo un país, de demostrarles que pueden seguir creyendo y que siempre vas a estar ahí para ponerte el equipo al hombro y salir jugando.

Hoy Suárez le regala una ilusión a ese grupo de espartanos que salieron a matar a la cancha. Contra todo y contra todos demostró una vez más que no existe poder defensivo que lo derribe. Que no importa la rodilla sentida si tienes el corazón intacto. Así se lució en un encuentro no apto para cardiacos.

Gracias por tanto fútbol, gracias por tanta alegría. Has ganado más que un partido: te metiste al bolsillo a la hinchada del mundo. Conseguiste más que dos goles, te llevaste el respeto de todos. Hoy ya no eres un delantero más, eres el mejor de todos.