Esta semana, en la Pontificia Universidad Católica del Perú, El Comercio volvió a hacer algo que viene haciendo desde hace 24 años: sentar frente a frente a ciudadanos y autoridades para que unos puedan preguntar y los otros tengan que responder. En un país donde los políticos hablan desde una pantalla, una cuenta de redes sociales o simplemente no hablan, conseguir que escuchen directamente las preocupaciones de las personas y rindan cuentas ante ellas es un ejercicio poco común de democracia participativa.
El programa de Audiencias de El Comercio nació hace un cuarto de siglo por iniciativa de mi tío Francisco Miró Quesada Rada. Empezó en agosto del 2002 y, luego de 14 encuentros con alcaldes de Lima, logró descentralizar el proyecto por todas las regiones del país e incluso organizar una audiencia con la comunidad peruana en Madrid. Después de varios años de pausa, bajo mi gestión retomamos la iniciativa en el 2023, pero abrimos un nuevo espacio de encuentro: las audiencias universitarias.
Los jóvenes no tienen por qué ser espectadores de la conversación pública ni esperar a terminar la universidad para participar en ella. Pueden preguntar hoy. Pueden cuestionar hoy. Pueden exigir explicaciones. Y una autoridad que acepta sentarse frente a cientos de estudiantes sabe que no llega a pronunciar un discurso y marcharse. Nosotros hacemos un trabajo de seguimiento de los compromisos asumidos y verificamos si los datos que mencionan son correctos.
Hay una parte de este programa que valoro especialmente y que ocurre antes de que se enciendan las cámaras o llegue la autoridad: los talleres ciudadanos. En las audiencias vecinales, convocamos libremente a los vecinos y trabajamos con ellos una semana antes del encuentro. Les explicamos cuáles son las funciones y competencias de un alcalde, algo fundamental para saber qué se le puede y qué no se le puede exigir, compartimos datos y cifras sobre sus distritos y realizamos distintas dinámicas para identificar sus principales preocupaciones. Después los organizamos en grupos y son ellos mismos quienes discuten, priorizan y finalmente eligen las diez preguntas que formularán al alcalde.
Ese proceso es, para mí, tan importante como la audiencia misma. Construir ciudadanía no significa solamente darle un micrófono a alguien. Significa darle también información y herramientas. Una democracia necesita autoridades dispuestas a rendir cuentas, pero necesita igualmente ciudadanos informados, capaces de distinguir responsabilidades, contrastar datos y hacer las preguntas correctas. Con los jóvenes hacemos un trabajo similar antes de nuestras audiencias universitarias, siempre con el valioso apoyo técnico de IDEA Internacional.
El Comercio no decide qué deben preguntar los ciudadanos. Nuestro papel es otro. Ponemos información a su disposición, ayudamos a ordenar la discusión y abrimos el espacio. Después son los propios vecinos o estudiantes quienes establecen sus prioridades. Para un periodista, además, escuchar esas conversaciones es una magnífica cura contra la tentación de creer que sabemos de antemano qué es lo que más preocupa a la gente. Y hay otra consecuencia que quizá no sea tan visible, pero que para nosotros resulta enormemente valiosa: las audiencias son también una extraordinaria fuente de información periodística. De una pregunta de un vecino puede aparecer una historia que no habíamos visto. De la preocupación repetida por varios estudiantes puede surgir un tema que merece ser investigado.
Sabemos que este ejercicio da resultados. En el caso de las audiencias vecinales, el seguimiento realizado por El Comercio mostró que el 65% de los compromisos asumidos por los alcaldes fueron cumplidos. De eso se trata, finalmente, la rendición de cuentas: de que la palabra de una autoridad no termine cuando se apaga el micrófono.
En estos años, ha habido una persona cuyo trabajo quiero reconocer especialmente. Martin Hidalgo, jefe de la Unidad de Investigación de El Comercio, ha sido también el gran organizador de estas audiencias. Su compromiso ha sido total: coordinar cada encuentro, conversar con los alcaldes y las autoridades, participar en todos los talleres, acompañar a vecinos y estudiantes y estar presente en cada audiencia. Hay mucho trabajo que el público nunca ve detrás de un proyecto como este y Martin ha estado en prácticamente cada etapa. Sin su dedicación, su paciencia y su convicción en el proyecto, sencillamente no habría sido posible. Gracias a Martin hemos realizado 23 audiencias vecinales y 11 audiencias universitarias, incluyendo regiones como Arequipa, Piura, Trujillo y Cusco.
Nos vemos nuevamente el próximo domingo y espero verlos también en persona cuando nuestras Audiencias lleguen a sus distritos.
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