La pandemia aceleró una tendencia que venía poco a poco tomando más fuerza en la forma de hacer empresa: la transformación digital.
La pandemia aceleró una tendencia que venía poco a poco tomando más fuerza en la forma de hacer empresa: la transformación digital.
Redacción EC

La pandemia aceleró una tendencia que venía poco a poco tomando más fuerza en la forma de hacer empresa: la transformación digital.

El constante cambio en los hábitos de los consumidores hizo que las empresas se dieran cuenta que la manera en la que operaban habitualmente no podía dar respuestas rápidas a demandas que cambiaban de manera constante. La única solución era ser ágil, adaptarse o morir.

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¿Qué es la cultura de agilidad?

Para Luis Leey y Clarissa Vittone, socios de Amrop Perú y Argentina respectivamente, se trata de una transformación cultural más que digital porque cambia los valores y la forma en la que opera una empresa. Ellos aseguran que existen dos valores que especialmente no pueden faltar para esta transformación: la colaboración y la transparencia.

“Si alguno de estos valores falla, no hay transformación y sin una cultura ágil, el camino de esa empresa será difícil”, aseguró Luis Leey.

Clarissa Vittone reafirma que esta es una cultura centrada en las personas, en fomentar el aprendizaje y en la mejora continua. Además, trae consigo beneficios como permitir que el negocio sea más escalable y adaptarse a los constantes cambios del consumidor.

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¿Qué detiene la cultura ágil en las empresas?

“El punto de partida para una transformación ágil debe ser algún punto de dolor que tiene la empresa, Tiene que ser real y grave; por ejemplo, la perdida de ‘marketshare’ o la caída en las ventas. Ahí es donde comienza la acción de cambio”, recalcó Vittone.

Para ambos especialistas, las empresas que han crecido con procesos industriales basados en la búsqueda de calidad han tenido mucha más dificultad en adaptarse porque cuentan con procesos rígidos que en su momento eran necesarios para mantener estándares de calidad, pero que ahora les juegan en contra. De acuerdo con Vittone, ¨Hoy esa rigidez es un inhibidor de la agilidad¨.

Ambos expertos concluyen que la transformación ágil debe ser un cambio cultural donde el área de recursos humanos tiene que tomar un rol proactivo. Un proceso que toma tiempo es radical, crea incomodidad y conlleva cambios en puestos claves. “Es salir de la zona de confort, por lo que tiene que haber un compromiso desde la alta dirección en ir por ese camino y confiar en las herramientas que lleven a la empresa hacia esta transformaciónsentenció Luis Leey, Socio de Amrop Perú.

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