Por María Rosa Villalobos

En el 2023 es altamente posible que el sector agrario muestre su peor desempeño en 26 años. A raíz de eso, es bastante lógico que las exportaciones se vean afectadas, sobre todo productos como el mango o los espárragos. De hecho, el titular del Mincetur, Juan Carlos Mathews, ya ha confirmado que este sector terminaría en negativo este 2023. Por otro lado, debido a los temas climatológicos, la pesca también vive un año muy difícil, y aunque se mantiene viva la esperanza de abrir una segunda temporada, el hecho de que no hubo una primera temporada ha golpeado significativamente al sector, que ha tenido que voltear a especies como el jurel y la caballa, sin que esto sea suficiente para revertir la caída estimada en más de 20%. Además, según la Cámara Peruana de la Construcción, este sector caería 3,3%, cifra menos aguda que la proyectada por el BCR, de –3,7%. El panorama es lúgubre para la mayoría de los sectores productivos, y ni qué decir de los sectores vinculados al servicio a la ciudadanía como es la salud, que la semana pasada nos recordó con firmeza que la pandemia terminó, pero que su precariedad y debilidad siguen siendo puntos muy delicados y dolorosos para nuestro país.