Dreamers, el grupo que se verá afectado por el triunfo de Trump
Dreamers, el grupo que se verá afectado por el triunfo de Trump
Abraham Taipe

La periodista mexicana Eileen Truax conoce muchas aristas del problema de la inmigración de latinos a EE.UU. No en vano ha cubierto el tema por más de una década e incluso tiene un libro publicado sobre el tema llamado “Dreamers, la lucha de una generación por su sueño americano”.

El Comercio conversó con ella en el marco del Festival de Periodismo Gabriel García Márquez, realizado hace unas semanas en la ciudad de Medellín. Por entonces, el candidato Donald Trump repuntaba en las encuesta como aspirante a la presidencia de EE.UU.

Usted tiene 12 años cubriendo temas de inmigración en EE.UU. ¿Por qué se enfocó en estos temas?
Empecé a ejercer el periodismo en México en una revista poco conocida, luego fui corresponsal en México D.F. de una cadena de periódicos del norte del país, después en EsMas, la primera iniciativa web del grupo Televisa. En todo ese tiempo cubría el Congreso. Al llegar a EE.UU. me asignaron a la sección llamada comunidades mexicanas en el periódico La Opinión. Tuve que ir al Consulado porque en Los Angeles hay muchos mexicanos, asimismo los gobernadores iban continuamente.  Entonces, al poco tiempo, como era natural, empecé a cubrir temas de migración. 

¿Cuán complejo es el panorama del inmigrante en EE.UU.?
Mucho. Tú llegas y dices inmigrante como algo genérico, pero cuando te acercas al tema vas descubriendo las distintas aristas. No es lo mismo la persona que llega con documentos que la que lo hace sin ellos. No es lo mismo quien llega con una visa de estudiante que alguien con una visa de turista. No es lo mismo llegar con avión que cruzando el desierto. No es lo mismo llegar a Los Angeles que llegar a Oklahoma, esto porque en los Angeles la migración está más internalizada. No es lo mismo migrar porque quieres dinero que porque tienes un problema de salud que quieres resolver.

Por eso, hay muchas formas de llegar a EE.UU. y muchas formas de insertarse, y si las multiplicas tienes un abanico amplísimo. Y, ahora, con 12 años de experiencia, te puedo decir que no conozco el espectro completo.

Con Barack Obama había esperanza que mejore el tema migratorio para los hispanos, pero el Congreso no lo apoyó
Mediáticamente es atractivo decir que Obama prometió y cumplió pero que el Congreso lo paralizó. Igual pasaría ahora con Trump -si es que gana- que quiere hacer un muro para que los mexicanos no pasen, su propuesta debe pasar por el Congreso.

Lo que sí ha ocurrido es que gracias a las redes sociales se han difundido iniciativas a favor del inmigrante, denunciar abusos, acosos, el propio movimiento Dreamers también fue creciendo por las redes.

Ahora lo que tenemos es que Obama, tras no ser apoyado por el Congreso, a través de una acción ejecutiva firmó una especie de protección especial contra los dreamers para evitar que sean deportados. Esto no les da residencia ni ciudadanía, pero los protege, Sin embargo, cuando él salga se puede echar para atrás todo y no pasa nada. Lo que quiero decir es que el solo hecho de que hayan estas iniciativas representa un avance. 

¿Los dreamers por quiénes están representados? 
Se refiere a personas que llegaron a EE.UU. siendo menores de edad, no por una decisión propia sino familiar. Muchos no recuerdan cómo llegaron, hoy muchos están en edad adulta y no tienen protección

¿Se calcula cuánto son?
Se calcula que hay entre 1,7 y 2 millones de jóvenes que llegaron sin su consentimiento y que no pueden hacer su vida y tienen el riesgo de ser deportados. 

Entonces no pueden estudiar ni trabajar
La ley estadounidense garantiza la educación desde el kínder hasta el bachillerato sin importar el estatus migratorio, pero el problema está cuando quieren ir a la universidad.

¿No solicitan documentos en la primera etapa de educación?
No, no te solicitan. Y esa es otra historia porque es un triunfo legal de la década de los 80. 

¿Qué pasa después?
Una vez que sales del bachillerato, no puedes entrar a la universidad y te quedas allí porque el camino de pagar como extranjero es bastante caro. Incluso hay familias que pagan haciendo el esfuerzo para sus hijos pero al salir de la universidad no puedes ejercer porque eres indocumentado.

Usted publicó un libro sobre el tema, “Dreamers, la lucha de una generación por su sueño americano”, ¿qué es lo que cuenta allí?
Lo que hago es contar, a través de 9 historias, la forma como se han organizado y tejido redes para enviar leyes al Congreso a favor de los “Dreamers”. Explico cuál ha sido la política migratoria en los años recientes, cómo el sistema ha desarrollado un perversión tal que permite que los indocumentados se incorporen al aparato productivo pero sin reconocerlo y dejándolos con una completa vulnerabilidad en los vaivenes económicos. 

Y cómo también la construcción de la identidad no depende de un documento. Tienes a muchos jóvenes que se sienten estadounidenses e incluso ya no hablan la lengua de sus padres y si son deportado se sentirán extranjeros a donde los manden. Para mí, esta es una muestra muy generosa y evidente de que debemos empezar a entender la ciudadanía de otra manera, no de donde te “parió tu mamá”, sino de donde estás construyendo tu vida, de la sociedad que te ha acogido, del tejido social.

¿Está convencida que la propuesta de construir un muro en la frontera con México no sería viable?
No hay dinero para eso, el cálculo más conservador para el muro es de US$23.000 millones y EE.UU. no tiene dinero para tirarlo allí. El presidente no puede decir "voy a hacer un muro", tiene que presentar una iniciativa que debe pasar por el Congreso y, obviamente, aprobada. Y Trump, si llega a la presidencia, no lo hará con el apoyo total de su partido. No hay garantía de que la bancada republicana vaya a decirle sí a todo lo que dice, ese es un eslogan de campaña. 

¿Cómo toma el hecho que el discurso xenófobo de Trump haya calado en esta elección?
Yo creo que no apoyan tanto el discurso xenófobo, sino contra el establishment político. El grueso de sus seguidores es anti simpatizante del establishment político, que desde Bush ha golpeado a la clase media baja trabajadora. Los gobernantes dejaron a esta clase en el desamparo y la crisis la golpeó muchísimo, perdió empleos, casas. Por eso, la clase media baja no muy educada siente que los políticos tradicionales los dejaron de lado y cuando viene alguien fuera de círculo lo apoyan. Y en este caso es Donald Trump.