¿Hacia dónde va el sistema de AFP en Chile?
¿Hacia dónde va el sistema de AFP en Chile?

El mensaje del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski ha sido claro: antes de hacer más cambios al sistema de AFP, se debe formar una comisión de expertos que diseñe una reforma integral. Es el camino que siguió Chile en el 2014: Michelle Bachelet convocó un comité, presidido por el economista David Bravo, con expertos de todas las posiciones. Pero la experiencia chilena muestra los desafíos de este modelo: las recomendaciones de la Comisión Bravo no generaron consenso y llevan casi un año en evaluación. Andras Uthoff, economista cercano a Bachelet, fue uno de sus integrantes. 

—Actualmente se revisan las propuestas de la Comisión Bravo. ¿En qué nivel de avance se encuentra esta revisión?
El informe es revisado por un comité de ministros que convocó la presidenta Bachelet. Ellos han armado una secretaría técnica que va a evaluar cuánto costarían las distintas alternativas que plantea el informe y si son viables. Hay 58 recomendaciones específicas y tres propuestas estructurales. Hay gente que cree que el sistema se puede perfeccionar con pequeñas cosas. Otros, y me incluyo, creemos que hay que hacerle un cambio radical. Un tercer grupo plantea regresar al sistema de reparto.

—¿Cuál fue la evaluación de Bachelet al recibir el informe?
Cuando vio que no habíamos llegado a un acuerdo, nos dijo: “Ustedes no me han traído una solución, me han traído un problema”. Y ahí hay un desafío que no es técnico, es político: alguien tiene que tomar una decisión de cuánta solidaridad se quiere en el sistema y cómo se instaura. 

—¿Qué cuestiona del sistema?
La lógica de nuestro sistema es la del ahorro individual. Es decir, si usted puede ahorrar, ahorre, y después le decimos cuánto tiene. Eso se presta para mucho abuso porque la gente no está informada en términos financieros y actúa lo que los economistas llamamos asimetría de información. 
En Chile tenemos un salario mínimo que es bastante realista, en el sentido de que refleja el equilibrio de mercado de trabajo. Y el 80% de los pensionados que debería cubrir el sistema va a recibir menos del salario mínimo y el 40% por debajo de la línea de pobreza va a recibir un tercio del salario mínimo. Entonces hay motivos de más para estar descontentos. 
—¿En qué consiste su propuesta de reforma hacia un sistema mixto?
En integrar solidaridad al sistema, pero de forma coherente. En el sistema mixto se crearía un aporte tripartito: desde el trabajador, el empleador y el Estado. Lo llevamos a un fondo de reservas solidario o a una única caja de compensación que se administre por capitalización y por reparto, por eso es mixto. De ahí obtienes financiamiento para pagar pensiones de contribuciones definidas, pero con elementos solidarios con los que tienen poca capacidad de ahorro. 
Implementar el sistema mixto no va a ser fácil, dado que puede darse el efecto de los “polizontes”: gente que cree que, como le van a pagar una pensión, no vale la pena hacer un esfuerzo individual. Hay que ser muy cuidadoso con eso. Pero, en este momento, el pilar solidario no es suficiente y es denigrante, porque la lógica es ayudar porque uno es pobre.

—¿Qué opina de las reformas recientes en el Perú? 
Yo no tendría problema de hacerlo [liberar el 95,5%] en Chile si hubiera una superintendencia que regule que se está invirtiendo el fondo en activos que sirven para la previsión, como un departamento. En cambio, [invertir en] un emprendimiento es más riesgoso. Por otro lado, hay diputados que están proponiendo la opción peruana de que en el ciclo de vida se dé una parte de los ahorros para la compra de una vivienda. Es una medida que llama la atención y tiene sentido. Pero el dilema es que se tiene que garantizar que va a quedar plata para la vejez. 
 
—En el Perú también se ha anunciado la creación de una comisión de expertos para reformar el sistema previsional. ¿Qué aconsejaría? 
Un gobierno no se puede lanzar a conformar una comisión sin tener claro más o menos qué es lo que quiere obtener. Debe tener claro el mandato. Una vez definidos los términos de referencia, se debe buscar un muy buen líder intelectual. Tiene que ser capaz de convocar, dirigir la discusión y llegar a consensos, consultar a la ciudadanía y relacionarse con el gobierno en los aspectos técnicos. 

—¿Y en cuánto a los miembros?
Esto te lo digo por mi experiencia: traer expertos internacionales con derecho a voto no es bueno. En el congreso internacional que organizamos hablaron dos premios Nobel de Economía: Peter Diamond y Joseph Stiglitz. Diamond dijo que el sistema chileno es uno de los cuatro mejores del mundo, que no lo cambiemos mucho. Pero Stiglitz concluyó que hemos gastado demasiada plata en implementar un sistema que no da resultados.

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