Otro punto que se desprende de la realización de la encuesta es que las mujeres tienen asignadas las responsabilidades del cuidado del hogar y de los hijos.
Otro punto que se desprende de la realización de la encuesta es que las mujeres tienen asignadas las responsabilidades del cuidado del hogar y de los hijos.

Una encuesta realizada por Genderlab reveló que un 35% de personas considera que una mujer embarazada no tiene o podría no tener las mismas oportunidades para ascender en el trabajo. Asimismo, en promedio, 1 de cada 5 personas encuestadas considera que la podría tener o tendrá un efecto negativo sobre la renovación del contrato de trabajo.

“Los resultados del estudio evidencian que tanto como varones perciben que el embarazo, y en consecuencia, la maternidad, ponen en riesgo la permanencia en el empleo de las mujeres y limitan sus posibilidades de desarrollarse profesionalmente”, se indicó en los resultados del estudio.

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(Elaboración: Genderlab)
(Elaboración: Genderlab)

Otro punto que se desprende de la realización de la encuesta es que las mujeres tienen asignadas las responsabilidades del cuidado del hogar y de los hijos. “Esta asignación la tienen también interiorizada los empleadores y eso hace que en algunos casos las decisiones sobre contratación o ascensos no se basen en criterios meritocráticos, sino discriminadores”, se explica.

Al respecto, Marlene Molero, CEO de Genderlab, hizo énfasis en el cambio que se ha producido en el hogar a consecuencia de la medida de aislamiento social obligatorio declarada por la propagación del coronavirus.

“En el hogar –hoy en día– confluyen trabajo, educación, cuidado y tiempo libre. Si las mujeres ya se dedicaban 18 horas más que los hombres a las tareas del cuidado del hogar y de los hijos (por semana), este tiempo se está multiplicando para ellas”, expresó.

La especialista precisó que, en una semana, las mujeres dedican 24 horas al cuidado del hogar, mientras que los hombres, destinan un espacio de seis horas.

Si bien los roles de género son un factor de desventaja que podrían provocar que las mujeres sean más vulnerables dado el contexto, Molero indica también que ellas están empleadas en sectores cuya reactivación no podría producirse de forma inmediata.

“Las mujeres están en las microempresas más débiles, de uno a cinco trabajadores. Están en el trabajo informal y en los sectores de comercio y servicios. Todos esos son los más afectados. Los hombres están en pesca, minería, construcción, transportes y comunicaciones, que son los que primero se están activando", subrayó.

“En sectores como comercio si bien se está habilitando la venta virtual, serán las áreas de logística (almacenes) las que retomen más prontamente funciones. En estas áreas la participación femenina tiende a ser reducida”, agregó.

Ante esta situación, la especialista proyectó que esta reactivación de la economía podría traer un retroceso en el empleo femenino, el cual, según informa, se ha movido en un punto porcentual en los últimos diez años.

“La brecha en el 2008 era de 18% respecto de los hombres y en el 2018 la brecha era del 17%”, precisó, añadiendo que el 30% de mujeres carece de ingresos propios.

Este panorama se agravaría dado que el retorno a las actividades plantearía la pregunta acerca de quién de los padres asumiría el cuidado del hogar, mientras la otra persona pueda continuar con sus actividades laborales.

“En una pareja, uno de los dos va a tener que tomar la decisión de quedarse en casa para suplir los roles de cuidado que se han quedado en casa. Y los roles de género van a hacer que esta decisión sea más de las mujeres que de los hombres”, afirma.

En vista de ello, sugirió a los empleadores conversar sobre cuáles serían los horarios más adecuados para realizar las reuniones de coordinación y la flexibilidad que podría existir. “La pregunta del regreso al trabajo no puede hacerse sin un enfoque de género y desde el Gobierno no se está empujando de esta manera”, concluyó.

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