Mendoza: "Las cifras del MEF nos parecen inconsistentes"
Mendoza: "Las cifras del MEF nos parecen inconsistentes"
Gonzalo Carranza

Director general de LLYC Lima

El rol del Consejo Fiscal es dar una opinión crítica sobre las proyecciones económicas del Gobierno. Ya lo había hecho en agosto del año pasado, con el primer marco macroeconómico de la gestión de Pedro Pablo Kuczynski. “El decía que la economía crecería 4,8% este año y tendería a un 5% para el bicentenario. La proyección de corto plazo estaba por encima de todos los estimados de otras instituciones. Era exageradamente alta”, recuerda el presidente de este órgano colegiado, Waldo Mendoza. 

No han sido menos críticos con la actualización de proyecciones publicada por el MEF el 30 de abril, luego de que el agravamiento del Caso Odebrecht y el fenómeno de El Niño costero golpearan el dinamismo económico y las expectativas. “Había que actualizar las cifras con o sin Odebrecht, con o sin El Niño. Odebrecht y El Niño fueron muy oportunos para que la administración sincere sus cifras”, dice Mendoza.

¿Se han sincerado lo suficiente?
En el corto plazo, reducir la proyección de crecimiento económico en 1,8 puntos porcentuales no es menor. Sin embargo la proyección sigue un poquito inflada, por lo menos con respecto a las encuestas de expectativas del BCR. Hay mucho entusiasmo en el Ejecutivo de que la inversión pública pueda dar un salto en la segunda mitad del año, pero la caída de este indicador en 12% en el primer trimestre hace casi imposible el alza esperada de 15%. Seguramente la economía crecerá menos de lo que espera el Gobierno.

¿Y en cuanto a las proyecciones del 2019 en adelante?
Allí están los problemas más sustantivos. Las cifras a mediano plazo nos parecen inconsistentes. El crecimiento potencial estimado hoy por el MEF es mayor al de agosto, antes de Odebrecht y de El Niño costero. La proyección de crecimiento de 5% del bicentenario la han traído al 2019.

¿Estamos peor hoy que en agosto en términos de potencial de crecimiento?
Cuando el Gobierno hablaba el año pasado de crecer 5% en el 2021, ello respondía a dos factores. Primero, crecería el stock de capital sustantivamente gracias al destrabe de grandes proyectos. Eran US$18.000 millones en proyectos por destrabar. Segundo, las políticas de formalización iban a generar grandes ganancias de productividad. Pero hay un enredo en las proyecciones oficiales de formalización: el plan de gobierno de PPK hablaba de bajar la informalidad en 20 puntos porcentuales, luego el ministro de Economía ha hablado de 10 puntos y esta semana el ministro de Trabajo, Alfonso Grados, ha vuelto a decir que son 20 puntos. Bajar la informalidad en 20 puntos no ha pasado en ninguna parte del mundo, debe ser un error de tipeo.

El destrabe está trabado. 
El Caso Odebrecht ha sido un elemento extra a las dificultades que ya había encontrado la actual administración para destrabar. No era tan fácil como se pensaba. Incluso el ministro de Economía ha declarado, y me parece bien que lo reconozca, que fueron muy optimistas en el tema del destrabe en su plan de gobierno. Sin Odebrecht, algo más habrían destrabado, pero no mucho más. Pensar que, tras Odebrecht y El Niño costero, la tasa de crecimiento potencial se ha elevado es una curiosidad que el MEF debería explicar.

Puede haber otros elementos. Los términos de intercambio han mejorado. 
En efecto, el contexto internacional ahora es un poquito mejor que en agosto, tanto en el crecimiento de los socios comerciales como en el alza de los términos de intercambio. Un alza sustantiva y duradera de los términos de intercambio afecta por diversos canales el producto potencial. Pero lo que ha cambiado no es mucho.

La última semana el cobre borró toda la ganancia acumulada en el año.
Hay que ver si la mejora es duradera. Teóricamente esto puede explicar la proyección, pero empíricamente es un argumento muy frágil todavía por lo pequeño de los cambios.

¿Cómo se aterriza esta perspectiva macroeconómica en las finanzas públicas?
Nos parece razonable cambiar la trayectoria de convergencia del déficit fiscal a 1% del PBI. Habría sido imposible cumplir con las metas anteriores. Se ha suavizado la trayectoria, pero tenemos algunas observaciones con que no se haya modificado el punto de llegada. Cuando uno mira por qué sube el déficit fiscal comparado con la proyección anterior, lo que ocurre es que se ha sincerado el nivel de ingresos, que antes estaba muy inflado.

El sinceramiento es en el corto plazo.
Sí. En el 2017 y el 2018 es importante. En cuanto a ingresos tributarios del gobierno general, se recorta el estimado en 1,1 punto del PBI cada año. Es un ajuste inmenso. La otra apuesta del Gobierno es un incremento impresionante de la inversión pública, que alcanzaría cifras que no se veían desde 1986. Allí hay un problemita de coherencia, porque el gasto no financiero total entre el 2016 y el 2021 casi no se mueve. Es más, se reduce un poco, de 20% del PBI en el 2016 a 19,5% en el 2021. ¿Cómo es posible esto? Con una caída del gasto corriente de 15,3% del PBI en el 2016 a 13,5% en el 2021. Esta cifra es la misma de 1996. Esa es la parte difícil de sustentar.

¿Hay alergia al gasto corriente en el Gobierno?
Puede ser cierta alergia o cierto entusiasmo de que se pueden conseguir esas cifras. Pero el sustento de la caída del gasto corriente en dos puntos del PBI es frágil e inverosímil. Varias reformas en marcha, como la de educación, son intensivas en gasto corriente. Y otras reformas que se están discutiendo, como las de pensiones, salud y seguro de desempleo, podrían requerir más gasto corriente. Además, ciertos gastos corrientes tienen que ver con el capital humano, que es tan importante y necesario para el Estado como el capital físico. Por eso, y dado que en el CF consideramos negativo incumplir sistemáticamente con las reglas fiscales, decimos que podría ser bueno tomarse uno o dos años más para converger a un déficit de 1% del PBI.

¿Podríamos ver en el corto plazo otro pedido de cambiar las metas de déficit?
A pesar de lo que te menciono, creo que en el corto plazo tendrán cierta holgura, pues va a ser difícil cumplir con el crecimiento proyectado de la inversión pública de 15% este año y el próximo. Dada esa subejecución, no va a haber un apremio fiscal. Pero más adelante, hacia el 2019 o 2020, puede haber problemas, más aun si aparecen mayores necesidades para la reconstrucción.

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