Últimas noticias

Actualidad

/ NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.

La vida, una misión imposible...

A seis décadas de su estreno en televisión y a 30 años de su salto al cine, la franquicia resulta un referente del género de espionaje. Aquí un divertido repaso por sus ingenios técnicos y espectacularidad.
  • El siglo de Blanca Varela: las cosas que digo son ciertas
  • Sir David Attenborough, el hombre que nos enseñó a amar el planeta, cumple 100 años
El entrañable elenco original de “Misión: Imposible”, en 1968: Barbara Bain como Cinnamon Carter, Peter Graves como James Phelps, Martin Landau como Rollin Hand, Greg Morris como Barney Collier y Peter Lupus como Willy Armitage./ Bettmann

Pablo Vásquez

17/5/2026 10H5 - ACTUALIZADO A 17/5/2026 10H5

Soy hijo del viaje espacial, generacionalmente hablando. Me simpatizan los universos de vaqueros y piratas, pero mi pasión infantil tiene que ver con la era espacial y la tecnología de punta. Por eso mi debilidad era ‘Misión: Imposible’, esa que Bruce Geller creó en 1966 y que yo veía semanalmente con fanatismo religioso. La estructura era invariable: de alguna manera ingeniosa o ridícula, Jim Phelps (Peter Graves) encontraba una pequeña grabadora de carrete abierto y un folder con fotos de tipos malos. La grabadora tenía una voz grave que le proponía un caso peligroso: “Tu misión, Jim, si decides aceptarla...”. Y a los cinco segundos, la grabadora se autodestruía en una bruma blanca, dando inicio a la careta de entrada con la mejor síncopa de la historia de la música —siglos XVI y XVII incluidos—, compuesta por el maestro argentino Lalo Schifrin.

MIRA: Mériam Korichi: “La filosofía clarifica el pensamiento”

Nunca entendí muy bien el detalle de las misiones, lo reconozco. Pero captaba lo principal: había un engaño de por medio, que combinaba alta tecnología con ingenio y psicología, y cuyo clímax sorprendía no solo al villano, también al espectador. En los mejores capítulos sabías que algo cocinaban, pero recién te lo servían completo en el momento del desenlace. Ahí nomás, con el temaza de Schifrin in crescendo, cada integrante del team imposible juntaba sus ‘gadgets’ y borraba sus huellas en una perfecta coreografía de fuga que te avisaba que el mundo y la vida podían ser fantásticos.

Destetado frente a un RCA de 21 pulgadas tipo aparador, me sabía de memoria los horarios de mis series favoritas y —según me contó mi madre— muy serio le anunciaba una vez por semana, con lengua mocha y engreída: “Voy a ver mishón imposhible”. Años después, Álvaro Mejía me avisó de que en Iguana Films buscaban guionistas para ‘Los Choches’. Luego de la charla de inducción que me dio Quique Moncloa, me senté frente a la Olympia tratando de imaginar en qué enredo podía meter a Chapana, Piedrita, Beto, Cuño, la Tata y Camote. Se me ocurrió que, al comprar unas salchipapas, le decían al vendedor la frase clave que ponía en sus manos —por error— una grabadora destinada a un Jim Phelps peruano. “Misión Insufrible” titulé el capítulo: la primera vez que escribí y vendí un guion, y la primera vez que mi nombre apareció en unos créditos de señal abierta. Una misión imposible a la que me lancé sin más preparación que las clases de Andrei Zinca, mis gustos e intuiciones y el manual de Comparato, en ese momento ascendido a la categoría de biblia.

Entra Tom Cruise a escena

Por todo eso sabrán disculpar mi pasión por la franquicia, y de paso entender la gran expectativa que despertó en mí saber, allá por 1995, que Brian De Palma estaba rodando la adaptación cinematográfica con Tom Cruise de protagonista. La cosa comenzó dolorosamente bien: en la primera secuencia hay una versión del team bastante parecida a la original, pero a los pocos minutos todos mueren horriblemente, excepto Ethan Hunt. Fue duro, pero la movida me pareció una declaración de intenciones: esto ya no es la franquicia de la televisión, esto es cine de acción. A quien Cruise no pudo matar, por supuesto, fue a la síncopa de Schifrin, por la sencilla razón de que es más inmortal que la Quinta de Beethoven.

Al final, la película no me gustó. Tras la muerte del team original, se convierte en una versión de James Bond exagerada y grandilocuente. La cosa empeoró en la segunda, dirigida por John Woo: entre aburridísimas secuencias de hiperacción, palomas en cámara lenta y el ego de Cruise resolviendo todo solo, es la peor de la saga. Pero tiene una de sus mejores líneas. Anthony Hopkins le explica a Ethan Hunt lo que tendrá que hacer, y Cruise objeta: “Está describiendo una misión dificilísima”. “Oh, no señor Hunt —replica Hopkins—, esto no es una misión difícil, es una misión imposible”.

Espías con alma

Recién en la tercera entrega, dirigida por J. J. Abrams —animal tanto de cine como de televisión—, la cosa comienza a encontrar su alma. Aunque el tono excesivamente romántico la traiciona al final, al menos Cruise acepta tener un equipo de verdad. La saga sigue mejorando hasta que se casa cinematográficamente con Christopher McQuarrie y dan a luz ‘Rogue Nation’, que es, en mi subjetiva opinión, la mejor de la franquicia. Su secuencia inicial con el avión ruso es una pequeña obra maestra. Y ya están como personajes regulares Simon Pegg, Jeremy Renner y Ving Rhames, junto al enorme talento de Rebecca Ferguson, una mujer por la que cualquier espía que se respete debe estar dispuesto a morir. ‘Fallout’, también con McQuarrie, me parece buena, pero ‘Rogue Nation’ está cerca de la perfección del género: ese delicado equilibrio entre acción, suspenso, tensión sexual, intriga, humor y violencia.

No puedo evitar preguntarme de dónde viene mi fidelidad a una franquicia que —vista en perspectiva— no parece gran cosa en términos de historia del cine o la televisión. Tiene que ver con haberme aficionado de niño, claro, y con haberla usado para mi debut como guionista. Pero creo que la razón principal viene de otro lado. A diferencia de otras franquicias de acción supermillonarias, la creación de Geller —que murió a los 47 pilotando su Cessna, sin sospechar el megaéxito que vendría— cumple con la premisa de las grandes obras de ficción: hacer un comentario de la condición humana. Primero, porque no es descaminado entender que lo que le da sentido a todo no es más que un gran, gran engaño. Y segundo, porque al final, irremediablemente predestinados como estamos a morir, ¿no es tu vida y la mía, en el sentido más jodido y preciso del término, una misión imposible?

TE PUEDE INTERESAR

  • ¿Nos estamos volviendo idiotas? Expertos analizan la “parálisis del pensamiento crítico” en tiempos de cazadores de pokemones y therians
  • Razones para desconfiar: una tendencia social que afecta al Perú
  • Han Kang: “La ciencia y el arte se formulan la misma pregunta: ¿qué hacemos aquí?”
  • Mario Bellatin: “Una biblioteca es un espacio de convivencia”
  • El ensueño como evidencia: nuevo libro con textos inéditos de Jorge Eduardo Eielson

Conforme a los criterios de

Saber más

Google

News
Sigue a El Comercio en

Google

News

TAGS

Televisión

Contenido Sugerido

Contenido GEC

Historias

La familia Addams nació en Westfield: el pueblo de Nueva Jersey que cada octubre celebra su legado

Agencia AP

Respuestas

Crucero que prometía dar la vuelta al mundo suspende sus operaciones por el encarecimiento del combustible: pasajeros varados en Camboya

Agencia EFE

Celebs

Danny Moder a Julia Roberts en su cumpleaños: “Te amo mucho”

Sandra Morales Gonzales

Respuestas

Erich Fromm, psicoanalista, sobre las parejas: “No existe casi ninguna actividad ni proyecto que empiece con unas esperanzas y expectativas tan altas, y que a la vez fracase tan a menudo, como el amor”

Sandra Morales Gonzales

Historias

Martín, el gallo que vive en la puerta de un hospital tras la muerte de su dueño

Agencia EFE

Local US

Atención si viajas a EE.UU.: esta es la declaración sanitaria obligatoria que deberás presentar desde el 3 de noviembre

Oscar Guerrero Tello

Te puede interesar:

¿Cómo conectar lo que ya se mide?

Actriz Karina Jordán regresa a la televisión con “La vida que me robaste”

“Yo soy”: Imitador de Robert Smith volvió por su revancha e hizo una gran promesa al jurado

¿Te quedas dormido viendo TV? Este hábito revela algo de ti, según la psicología

Lo más visto

  1. Por qué "Frankenstein" de Mary Shelley es un historia de terror incomprendida
  2. En defensa de Aquaman, el “segundón” de DC Comics que cumple 80 años
  3. Las luchas de León XIV y la lista de papas célebres por ser incómodos para el poder
  4. Mariano Melgar es traducido al inglés: “Hemos intentado vislumbrar la conciencia que se agita tras los versos”
  5. ¿Quién escribió realmente la novela premiada? El caso que enfrenta a la literatura con la inteligencia artificial
Ver más de Actualidad
Do Not Sell My Info
Privacy Settings