Yuyachkani piensa en la muerte con “Antes de irnos para siempre”

El emblemático grupo, que cumple 55 años, presenta esta nueva obra que medita sobre su propia historia. Va en su local histórico de Magdalena hasta el 21 de junio.
Yuyachkani en uno de los momentos cumbre de "Antes de irnos para siempre".

Hay un momento en la última creación colectiva de donde los personajes dejan de serlo, desaparecen y solo quedan los actores. Pero lo hacen cuando la obra todavía no termina; reniegan, se interpelan a sí mismos, bajan un poco la cabeza. ¿Qué queda cuando se ha hecho teatro de conciencia social por tanto tiempo como ellos? ¿Esperaban acaso cambiar el mundo?

“Antes de irnos para siempre” es un estímulo a los sentidos antes que una narrativa clásica, en concordancia con su estilo. La obra arranca con Rebeca Ralli, fundadora del grupo, frente a un micrófono. Su canto de dolor parece asentar el tono de la obra. La acompaña en silla de ruedas su doble de tamaño real, una muñeca vestida para el té de la tarde. Al poco rato ya todo el elenco está al frente.

La música los agarra sentados. Primero siguen el ritmo, se mueven en su sitio. Entonces llega el baile, con Julián Vargas como el más entusiasta y movedizo. Pero al rato empieza a quejarse de dolor lumbar. Entre los postulados de la obra está que los años no pasan en vano para estos veteranos de las tablas, cuyo trabajo abarca todo el espectro de las artes escénicas. Completan el elenco Ana Correa, Augusto Casafranca y Teresa Ralli. Dirige Miguel Rubio, también fundador.

Discutir la historia propia

Música y danza. Drama y comedia. “Antes de irnos para siempre” pasa por múltiples géneros. Es una reflexión sobre el trabajo de este grupo ahora que cumple 55 años de fundación. Sin Yuyachkani no se puede entender el teatro peruano, cada obra suya dialoga con el presente y también con la historia del Perú. Es también un ejercicio de archivo: obras históricas pasan una tras otra en hora y media a manera de fotos y videos. Tiene sentido: el nombre del grupo puede traducirse desde el quechua como “estoy pensando, estoy recordando”.

Lo último de Yuyachkani no es una remezcla, pues escenas de performances previas llegan aquí como ecos más que nuevas representaciones; o de plano se recontextualizan, como el pasaje en que el personaje de Casafranca, una víctima de la violencia del país a fines del siglo XX, parece algo harto de que las cosas no hayan cambiado cuando sale de su propia bolsa para cadáveres.

En la obra también se respira una inquietud por la muerte, por el final de las cosas, lo cual está planteado de manera explícita. Pero así como hay un pensamiento tanático, también hay lugar para la esperanza. El aplauso de la audiencia tras ver la función muestra que han entendido eso que Yuyachkani les ha pedido que hagan ya por cinco décadas.

El dato
"Antes de irnos para siempre"

Del 15 de mayo al 21 de junio en la Casa Yuyachkani (Tacna 363, Magdalena del Mar, Lima).

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