Acción Popular cuenta con 240,000 militantes en todo el país, pero no tiene dirigentes con mandato vigente. (Foto: GEC)
Acción Popular cuenta con 240,000 militantes en todo el país, pero no tiene dirigentes con mandato vigente. (Foto: GEC)
Jonathan Castro

Cuarenta años han pasado desde la última vez que Acción Popular fue la bancada más numerosa del Congreso. En aquella ocasión, como ahora, el país vivía una transición política. El segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry inició el periodo democrático tras el fin de la última dictadura militar. Ahora AP cobrará protagonismo en un escenario producto de una crisis –más modesta– que culminó con el cierre del Parlamento.

“Esto puede ser porque no molestan mucho. Ni radicales ni conservadores, y eso es lo que se busca en esos momentos de transición”, señala el politólogo Eduardo Dargent.

Según el flash de América TV-Ipsos Perú, Acción Popular obtuvo el 11,8% de votos válidos en las elecciones extraordinarias congresales ocupando el primer lugar de las preferencias. Esta posición no ha variado desde el primer sondeo realizado en octubre del 2019. Su presencia es ligeramente mayor en el interior del país que en la capital.

Los votos válidos obtenidos podrían generar una impresión errónea sobre la gravitación de este viejo partido en el escenario político. En el 2016, Acción Popular cosechó el 5,4% de los votos emitidos para el Congreso.

¿Qué hace atractivo al partido fundado por Belaunde en este momento? Víctor Andrés García Belaunde, exintegrante del Congreso disuelto, le atribuye este resultado a cuatro pilares. El primero de ellos es que AP se fortaleció tras la campaña presidencial del 2016, pese a que no pasaron a segunda vuelta. La candidatura de Alfredo Barnechea trajo consigo cambios: mientras en las internas del 2016 para elegir candidatos al Congreso se presentaron solo 100 aspirantes y se tuvo que convocar a elecciones complementarias, en la del 2019 postularon cerca de 500 afiliados a nivel nacional; y la reapertura del padrón permitió la inscripción de más de 40 mil nuevos afiliados.

A su criterio, los otros factores son que AP no se ha visto envuelto en ninguna de las investigaciones de corrupción del Caso Lava Jato; el papel desempeñado por su bancada en el Congreso; y los resultados de las elecciones regionales y locales del 2018, en la que se consolidaron como la segunda fuerza política nacional que más gobiernos ganó (la primera fue Alianza para el Progreso), incluyendo Lima capital. Los académicos consultados difieren sobre la relevancia de cada uno de estos puntos.

–Por fuera flores–

Desde la ciencia política hay un vacío en estudios sobre la dinámica de los últimos veinte años de Acción Popular, refieren media docena de politólogos consultados. Es un fenómeno poco estudiado.

Para Dargent, AP tiene un símbolo asentado en el país, que volvió a posicionarse con el triunfo de Jorge Muñoz en la alcaldía de Lima. “Es un partido que no es [visto] tan malo como el resto, y creo que eso lo ayuda a que suba”, señala. A diferencia de otras organizaciones tradicionales, como el PPC, AP ha logrado mantener una imagen de centro político a lo largo de su historia, pese a que cuando uno mira con microscopio “encuentra de todo”, afirma Dargent.

De igual modo, el politólogo Eduardo Aragón señala que más que méritos propios, el asunto tiene que ver con la situación de sus rivales políticos. “Siempre han estado en una posición de menor desgaste (...) Han estado en una situación bastante cómoda respecto al resto [al no haber sido gobierno en los últimos años]”, afirma.

Dargent y Aragón coinciden en señalar que se ha sobredimensionado el retorno de AP a los primeros lugares. “No hay que exagerar, no es un crecimiento brutal y sería un error derivar lo que se va a ver el domingo un potencial de voto de magnitud”, señala el primero. “AP es el que mejor llega, el que menos ha retrocedido. No estamos ante un fenómeno de un regreso imparable pero sí estamos ante una organización política que va a tener presencia en los próximos meses o años”, añade el segundo.

Sobre el desempeño de la bancada en el Congreso, ambos coinciden que el enfrentamiento que tuvo con el Ejecutivo no le pasa una factura abultada como a Fuerza Popular y al Apra, pues fue en el último tramo, y mantuvieron discrepancias internas.

Desde otro punto de vista, el historiador José Ragas sostiene que “el hecho de no haber sido gobierno [en los últimos veinte años] no los ha expuesto a acusaciones que han premiado a los demás partidos, presidentes y el resto de la estructura”. Sostiene que AP –al ser uno de los partidos tradicionales más antiguos, además fundado en Cusco– tiene “una visión de país más integral que el resto de partidos (una 'doctrina'), representada por Fernando Belaunde y su cobertura de las regiones, sobre todo la sierra y la selva”.

Justificar el liderazgo electoral en el buen recuerdo que hay del gobierno de Belaunde es moneda corriente entre sus líderes. En eso coinciden Alan Kessel, Edmundo del Águila padre e hijo, el candidato Luis Roel, consultados para esta nota, y Raúl Diez Canseco.

“Hay una locomotora que nos está jalando. Esa locomotora la tienen en el cielo”, dijo Diez Canseco en alusión a Belaunde durante un mitin celebrado el miércoles pasado en honor a su cumpleaños. Estuvo flanqueado por el exfutbolista Francisco Bazán, hijo del exministro de Salud Carlos Bazán Sender, quien fue orador del evento, y por Edmundo del Águila Morote, padre del excongresista.

El miércoles pasado celebraron el cumpleaños de Raúl Diez Canseco con un mitin en el club Revólver, en el Rímac. De izquierda a derecha, Francisco Bazán, Raúl Diez Canseco, Luciana de la Fuente, Edmundo del Águila Morote.
El miércoles pasado celebraron el cumpleaños de Raúl Diez Canseco con un mitin en el club Revólver, en el Rímac. De izquierda a derecha, Francisco Bazán, Raúl Diez Canseco, Luciana de la Fuente, Edmundo del Águila Morote.

La hipótesis de los viejos caudillos de Paseo Colón podría no ser una especulación. Los últimos sondeos revelan que la intención de voto de este partido era más alta entre los mayores de 40 años; en el interior que en Lima; en las zonas urbanas; en el oriente; entre las mujeres; y en los sectores socioeconómicos B y E.

Según fuentes consultadas, al interior de Acción Popular se estimaba que podrían obtener entre 8 y 10 curules en Lima, entre los que podrían estar Mónica Saavedra, Leslye Lazo, Luis Roel, Eduardo León, Luis Alberto Velarde, Pedro Morales, Ricardo Burga y María del Carmen Alva.

En en el interior, calculan que las regiones fijas son Loreto y Ucayali, en las que podrían entrar Leonardo Inga Sales y Frederick Ugarte por la primera, y José Cárdenas por la segunda. Con algo menos de seguridad mencionan Arequipa, Cusco, Huánuco y Tumbes, en los que vocean a Andrés Risueño o Luz Medina, Celia Quispe, Daniel Gómez y Manuel Merino de Lama respectivamente. En total, calculan que no obtendrán más de 30 escaños.

Los pronósticos son auspiciosos considerando que en el 2016 obtuvieron cinco congresistas. Las elecciones anteriores no habían sido mejores: en el 2006, obtuvieron 4 de los 5 escaños del Frente de Centro; y en el 2011, 5 de los 22 de la Alianza Perú Posible.

–Por dentro temblores–

Las buenas noticias llegan, sin embargo, en un momento en el que el partido se encuentra acéfalo. En este momento no tienen Comité Ejecutivo Nacional ni presidente, Mesías Guevara, con mandato vigente ni arraigo en sus dirigentes; solo subsiste el comité político. La convocatoria a elecciones congresales calzó con el proceso interno para la elección de dirigentes que tuvo que ser postergado. Esperan realizarlas en mayo de este año.

Muestra de esta falta de liderazgos claros, refieren fuentes de Acción Popular, es que no hubo un comité de campaña central para este proceso. Cada candidato se movió con su propio equipo, y sus propuestas sonaron, en varios casos, contradictorias. La agenda legislativa que presentaron era un acuerdo mínimo al que llegaron.

A estas alturas, el partido tiene varias facciones, entre las que destacan las de los presidenciables Alfredo Barnechea, la más consolidada; Raúl Diez Canseco, diseminada; y la de Mesías Guevara, venida a menos. En regiones, los liderazgos son más fragmentados, indican las mismas fuentes.

Barnechea y Guevara no han tenido un peso significativo en esta campaña, pero Diez Canseco, ha emprendido un papel más activo. Después de su participación en Cade, arrancó una caravana que se desplazó por Ica, Arequipa, La Libertad, Lambayeque, Piura, Tumbes y el norte chico de Lima. Su último mitin contó con el respaldo y presencia del alcalde del Rímac, Pedro Rosario, y bases de San Luis, San Juan de Miraflores, Ate Vitarte, entre otros distritos.

En medio de estas disputas, los alcaldes acciopopulistas han cobrado un rol protagónico en aras de abrirse espacios de poder. Jorge Quintana, alcalde de Jesús María afín a Barnechea, Julio Chávez, de San Martín de Porres, Jean Pierre Combe, de Surco, entre otros, lideran los sectores del partido que llevaron a Mónica Saavedra, allegada a Quintana, y Leslye Lazo, esposa de Chávez, a los primeras posiciones en las internas. El número 3 de la lista por Lima es Walter Rivera Guerra, regidor de Ate. El alcalde de este distrito es el acciopopulista Edder Cuellar Alegría.

En las internas, militantes antiguos como el exsecretario general Luis Alberto Velarde quedaron relegados en los resultados. En los últimos años, la composición interna del partido ha cambiado, gracias a que la campaña presidencial de Barnechea atrajo un número importante de nuevos afiliados al partido.

Razones no les faltan a Dargent y Aragón para sostener que los resultados que Acción Popular obtenga este domingo no serán un adelanto de lo que pase en el 2021. El desempeño de la nueva bancada y las definiciones del nuevo candidato presidencial marcarán el rumbo de la lampa en los próximos meses.