Aunque la cifra es más alta que en los anteriores procesos, aún no es definitiva, pues el ausentismo se determina tras el fin del conteo de actas. (Composición: GEC)
Aunque la cifra es más alta que en los anteriores procesos, aún no es definitiva, pues el ausentismo se determina tras el fin del conteo de actas. (Composición: GEC)
Jonathan Castro
Alejandro Boyco

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Ni el pico de la segunda ola de la pandemia ni la desafección por la mayoría de los partidos políticos generó una masiva deserción de los peruanos para ir a votar. Según el avance del conteo de la al 11,442%, el ausentismo ha sido de 26,1%.

Esto significa que de los 25 millones de peruanos habilitados para votar, se han contabilizado las actas de 2,8 millones, y de ellos, solo 751.619 no asistieron.

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Esta cifra es más alta que en los anteriores procesos. Pero aún no es definitiva, pues el ausentismo se determina tras el fin del conteo de actas. Históricamente, el ausentismo más alto de los últimos 20 años se ha dado en el referéndum del 2018 [ver infografía]. Si nos refiriéramos solo a elecciones generales, el más alto se produjo en la segunda vuelta del 2001, cuando compitieron Alejandro Toledo contra Alan García.

(Composición: El Comercio)
(Composición: El Comercio)

Ivan Lanegra, secretario general de la asociación civil Transparencia, indica que no vieron un problema masivo de ausentismo. Los principales obstáculos para la votación fueron las demoras en la instalación de las mesas. En parte, esto se debió a la inasistencia de los miembros titulares y suplentes, y al diseño de los horarios que colocaba a personas del grupo de riesgo en el primer turno.

“Quizás puede haber ocurrido que las imágenes de la mañana [sobre problemas en la votación] hayan desanimado a algunas personas. Pero el escenario catastrófico de un ausentismo no ha sucedido. Cuando ves filas largas es porque la gente está yendo a votar”, señala Lanegra. Ellos tuvieron más de 1.100 voluntarios como observadores.

Los reportes del jefe de la ONPE, Piero Corvetto, así como los de Transparencia, indican que este problema de instalación de mesas se produjo más en los distritos de Lima oeste. En todo el país, solo faltaron instalar 34 mesas de las 83.048 programadas. Estas personas no serán declaradas como omisas, explica Lanegra.

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El ausentismo, si resultara elevado al momento de terminar el procesamiento de las actas, no es un motivo para que las elecciones se anulen. José Tello, especialista en derecho electoral, indica que un proceso electoral solo se anula cuando más de las dos terceras partes de los electores que asisten vician o dejan en blanco su voto. “Así solo participara el 20% de la población, la votación es válida”, explica.

La politóloga Paula Muñoz explicó que el crecimiento en el ausentismo, si este resultara significativo, debería explicarse más por el temor al contagio ante el COVID-19 que por el desinterés en la elección. Señala que en los últimos días se vio que los indecisos disminuyeron.

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