CARLOS HURTADO DE MENDOZA

Ninguno de nosotros imaginó hace 20 años que el mejor restaurante del mundo podría estar en el Perú. Ni siquiera Gastón Acurio lo pensó: de hecho, en 1994 él inició su aventura culinaria en nuestro país apostando por la cocina francesa. Vaya paradoja. Pero la realidad cambia con el tiempo y a veces hasta da giros de 180 grados. Hoy es Gastón el primero en creer que Lima albergará, tarde o temprano, a la oferta gastronómica más exquisita del orbe.

Si usted aún es escéptico respecto de la proyección revise cómo ha escalado la propuesta de Acurio en la lista Pellegrino, la que reúne a los mejores restaurantes del mundo. En el 2011 el Astrid Gastón se ubicó en el puesto 42 del ránking. En el 2012 subió al lugar 35 y, este 2013, pasó al 14. Lo que ocurra en el futuro dependerá no solo de él, sino del resto de cocineros peruanos que está haciendo noticia en todas partes.

Sin embargo, para Alejandro Garro, gerente general de la consultora Promarket, hay un paso que le compete únicamente al líder del grupo: posicionarse en las ciudades más cosmopolitas del globo, estén donde estén.

Tal es la lógica empresarial que explica –en gran medida– por qué, a partir del 2015, el holding Acurio Restaurantes iniciará la conquista de los mercados de larga distancia. Y ha sido el propio Gastón quien, en exclusiva para Día_1, ha revelado a dónde irá: “Estaremos en Sidney y Melbourne (Australia), en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), en Singapur y en Tokio (Japón)”.

El crecimiento se sustentará en el aporte de capital que han inyectado a la compañía el fondo británico Aureos Latin America Found (ALAF) y el grupo emiratí Abraaj.

Como reveló Acurio a El Comercio en enero, ALAF se hará cargo de buena parte del plan 2014 del holding, que implicará sumar 35 restaurantes en Sudamérica, Estados Unidos y Europa con una inversión de US$32 millones. El papel de Abraaj sería más protagonista en el salto al Asia, la zona árabe y Oceanía, donde el ingreso a las primeras cinco ciudades requeriría una apuesta de US$20 millones.

“Si Acurio quiere posicionar a sus marcas entre los mejores restaurantes del mundo, está obligado a tener presencia en las urbes con los comensales más exigentes”, comenta Garro. El especialista añade que este será el camino para subir posiciones en la lista Pellegrino y obtener estrellas Michelin, lo que a su vez repercutirá tanto en su grupo como en toda la oferta gastronómica peruana. Pero, ¿hay una demanda suficiente como para garantizar el éxito de la cocina nacional tan lejos?

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA DE Día_1