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    Perú: otros casos de ataques de abejas - 1

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    Perú: otros casos de ataques de abejas - 2

Cuando la mayoría de los limeños estábamos concentrados en la amenaza de los zancudos por la epidemia del , otros insectos hicieron noticia el 1 de febrero. Al sur de la capital, en Lurín, un infante de solo 10 años pierde la vida tras ser atacado por un centenar de abejas. Testigos narran que el pequeño cayó cerca de un panal ubicado en la ladera de un cerro, por intentar recoger una pelota.
 
No son pocos los casos que confirman la peligrosidad de estos insectos. En mayo de 1994 un enjambre causó la muerte de dos personas en Tarma. Una anciana y un niño de 12 años fueron picados y fallecieron tras sufrir fuertes convulsiones. Habitualmente las abejas atacan cuando creen que están en peligro ellas o su reina.
 
Abejas africanas
 
La abeja africanizada es una subespecie mucho más agresiva. En 2013 en Texas, Estados Unidos, 30.000 de estos himenópteros atacaron a una pareja. Una de sus víctimas fue picada hasta 200 veces. Aunque el veneno de esta especie es tan dañino como el de las abejas normales, el peligro radica en la cantidad de insectos que realizan el ataque, que en el caso de las “africanizadas” es masivo y contundente.
 
Además, cuando se lanzan sobre una persona, liberan unas feromonas que por el olor atraen rápidamente a mayor cantidad de abejas. Las abejas africanizadas se originaron en Brasil en la década de los 50, según indica un artículo de BBC Mundo del 2014.

 

Su picadura en menor escala produce molestias locales con cierto dolor, la piel tiende a ponerse roja y se percibe picazón y hasta hinchazón. Estos síntomas pueden desaparecer entre uno y dos días si no se ha recibido más de 25 picaduras como promedio.
 
Sin embargo, la picadura masiva de las abejas trae consigo efectos mayores. Ser atacado por más de medio centenar de estos insectos puede provocar la intoxicación de piel y músculos, y adicionalmente alteraciones en la coagulación, además de fallas de tipo renal, nos señala un artículo de ABC de 2015.

Eso debió haber pasado en agosto de 1994, en Sullana, cuando un agricultor de más de ochenta años falleció luego de una agonía de varios días a consecuencia de las picaduras de las abejas. Santos Vílchez Aparicio fue atacado por los insectos, luego de que tropezara accidentalmente con un panal.
 
Paradójicamente, cuando la abeja pica a un ser humano su aguijón queda en la piel de la persona por lo que el insecto muere.

Otros casos peruanos 

En noviembre de 2001, un grupo de abejas arremetió contra una mujer y dos niños en Junín. Uno de los menores falleció tras sufrir fuertes convulsiones y fiebre alta por la picadura en la cara y diversas partes del cuerpo.


 
Otro episodio es el de una joven madre que murió tras ser atacada por un enjambre en marzo de 2002. Miles de abejas cubrieron en cuestión de minutos a Elba Flores Rodríguez, quien solo atinó a arrojarse al suelo con la finalidad de librarse de ellas. Fue trasladada al hospital El Carmen, pero los médicos no pudieron salvarle la vida. Los especialistas sugieren alejarse rápidamente ante la inminencia de un ataque.
 
Atacado dos veces
 
En Junín, en agosto de 2002, el pequeño Kevin Javier Torres fallece a consecuencia de las picaduras de un centenar de abejas en Jauja. En este caso el menor había sido atacado días antes. En el hospital Domingo Olavegoya, el médico manifestó que el organismo del niño se encontraba debilitado por el primer ataque y que no fue necesario que lo picaran muchas abejas en la segunda oportunidad para causarle la muerte.
 
Finalmente, en otro caso acontecido en la capital, una anciana fallece en enero de 2003, tras ser atacada por abejas en un fundo de Cieneguilla.

Foto: Archivo El Comercio