Por Francesca Raffo

Una gran cantidad de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, llegaron ayer hasta la puerta principal de la refinería La Pampilla, de la empresa Repsol, para protestar por el derrame de petróleo ocurrido el sábado 15 de enero. “Se mata el medio ambiente en la cara de la gente”, era lo que se escuchaba en la movilización.