Pedro Ortiz Bisso

Pocas capturas han sido recibidas con tanto alivio y satisfacción como la de Adolfo Bazán Gutiérrez, quien se había convertido en la encarnación del depredador sexual.

A las denuncias por tocamientos indebidos en su contra se le había sumado hace poco una todavía más grave: violación a un niño de 2 años de edad.

Bazán fue detenido en Tacna cuando se disponía a cruzar la frontera rumbo a Bolivia. Según el ministro del Interior, Carlos Morán, el abogado intentó sobornar a los efectivos que lo capturaron, ofrecimiento que estos rechazaron enérgicamente.

En los últimos meses, la policía ha conseguido capturar a cuatro de los hombres más buscados del país: el exalcalde de San Juan de Lurigancho Carlos Burgos, el excongresista Edwin Donayre, el exgobernador regional del Callao Félix Moreno y ahora Bazán.

“Al iniciar mi gestión nos trazamos como objetivo capturar a los principales prófugos de la justicia, como Carlos Burgos, Edwin Donayre y Félix Moreno, a quienes se logró ubicar y detener este año para que respondan por sus crímenes”, ha declarado hoy el ministro Morán.

Lo que no deja de sorprender son algunas coincidencias en cada una de estas capturas: Burgos cayó el 27 de setiembre, el mismo día en que el presidente Martín Vizcarra anunciaba que haría cuestión de confianza ante el Congreso por la elección de los miembros del Tribunal Constitucional.

Donayre fue detenido el 30 de octubre, el día en que el presidente Vizcarra y su primer ministro presentaron el plan de trabajo del Ejecutivo.

Moreno fue capturado el 12 de noviembre, un día después de la escandalosa fuga de tres delincuentes de una comisaría de Miraflores, una de las mejor equipadas del país.

Cierto es que en el Perú siempre pasan cosas, pero aquí parece haber más que una simple coincidencia.

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