De acuerdo con el Ministerio de Trabajo, desde octubre del 2018 hasta febrero de este año, se han reportado un total de 478 casos de hostigamiento sexual laboral. Del ellos, el 94,7% de denunciantes fueron mujeres y el 98,5% de agresores hombres. (Foto: Difusión)
De acuerdo con el Ministerio de Trabajo, desde octubre del 2018 hasta febrero de este año, se han reportado un total de 478 casos de hostigamiento sexual laboral. Del ellos, el 94,7% de denunciantes fueron mujeres y el 98,5% de agresores hombres. (Foto: Difusión)
Yasmin Rosas

Comentarios inapropiados sobre la apariencia física de una persona, bromas de contenido sexual o sexista, miradas persistentes u obscenas, invitaciones reiteradas a salir, acercamientos físicos innecesarios y chantaje sexual; son algunas de las manifestaciones más recurrentes de hostigamiento y acoso en algunos centros laborales del país.

Así lo revela la muestra de más de 3 mil personas, recogida por GenderLab en siete empresas peruanas a través de ELSA (Espacios Laborales Sin Acoso), herramienta digital que utiliza algoritmos e inteligencia artificial para promover una cultura de prevención y elaborar planes específicos que se ajusten a las necesidades y características de cada organización.

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“Vimos que el acoso sexual es considerado el principal problema que afecta a niñas y mujeres en el mundo. Sin embargo, este es un problema frente al cual tenemos una actitud bastante pasiva. En muchos casos se depende de una denuncia para tomar acción, pero este es el mecanismo menos utilizado por las personas que atraviesan por estas situaciones”, dice a El Comercio Marlene Molero, una de las gestoras de ELSA, iniciativa que además cuenta con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Además de Perú, ELSA se ha implementado en Colombia y Bolivia. En estos tres países, se cuentan con alianzas estratégicas con el sector público y privado con la finalidad de reducir las brechas de género y la violencia dentro de los ambientes laborales.

A detalle

En el caso peruano, solo el 8% de las personas que reconoce expresamente haber pasado por, al menos, una situación de acoso laboral en los últimos 24 meses, denuncia este hecho utilizando el canal oficial de la empresa.

Además, GenderLab encontró que un 4% reconoce expresamente haber pasado por al menos una situación de acoso sexual laboral durante el mismo periodo de tiempo. Mientas que un 22% expresa lo mismo aún cuando no se denomina expresamente un hostigamiento sexual. “Estas diferencias entre acoso declarado y acoso técnico obedecen a que muchas personas no saben qué es acoso sexual y tienden a asociar estos comportamientos con manifestaciones más graves”, acota la especialista.

Y agrega: “Si solo dependemos de las denuncias, vamos a pensar que tenemos un problema, pero no sabremos las dimensiones reales de lo que ocurre, ni el impacto para las personas que atraviesan por estas situaciones o el costo empresarial que trae consigo esta problemática”.

En la mayoría de los casos, las personas que no denuncian intentan evitar al hostigador (60%), lo comentan con compañeros de trabajo (46%) o abordan la situación directamente (32%). Mientras que otro porcentaje significativo de la muestra no comenta a nadie lo sucedido (28%) y asume que se trata de un malentendido (24%).

Acoso y pandemia

Para Marlene Molero, la pandemia del COVID-19 y la modalidad del teletrabajo -que una parte significativa de la población ha adoptado desde hace casi un año- no ha sido un freno para los casos de acoso y hostigamiento, sino que estos comportamientos también “han mutado y se han redireccionado” por plataformas virtuales que se utilizan para coordinar temas laborales.

“Lo que ha pasado con la pandemia y con la distancia es que se ha intensificado el uso de algunos mecanismos. Ahora se ve que las manifestaciones que se reportan son de un contacto mucho más invasivo a través de las redes sociales, WhatsApp, Telegram o por las solicitudes (insistentes) de prender cámaras durante videoconferencias”, dice Molero.

Prueba de ello es que el 20% de los casos que comenzaron antes de la pandemia continúan en el transcurso de la misma. Y, del total de casos declarados en los últimos 24 meses, una cuarta parte comenzaron durante la crisis sanitaria.

De acuerdo con ELSA, en el 34% de estas situaciones son los compañeros de trabajo los que acosan, seguidos de los superiores jerárquicos con un 14%, detrás de las personas con un nivel jerárquico superior, pero de otra área, con el 12%, y finalmente, los clientes con un 9%.

Plan de acción

En opinión de la directora de Promoción y Protección de los Derechos Fundamentales del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), Cecilia Tello, se debe hacer una sinergia entre el Estado, los trabajadores y las empresas con la finalidad de que se puedan difundir los canales de denuncia, las obligaciones de los empleadores, sanciones y conocimientos sobre esta problemática.

“Algo que es fundamental y central es fortalecer las competencias, conocimientos y criterios de los comités de investigación de los casos de acoso y hostigamiento. Con esto se van a generar resultados adecuados, proporcionales y justos en relación a las denuncias que se presentan”, señala la funcionaria.

(Foto: Ministerio de Trabajo)
(Foto: Ministerio de Trabajo)

Además, Tello explica que desde el Estado se han implementado dos herramientas para poder monitorear los casos y tener data que permita mejorar e implementar políticas públicas que generen espacios seguros para los trabajadores. La primera es el servicio nacional Trabaja Sin Acoso, que desde el 2019 se implementó en todas las regiones y que brinda orientación, acompañamiento y, de ser necesario, asistencia legal a los denunciantes. Mientras que las segunda es la Plataforma de Registro de Casos que también se implementó a mediados de ese año y que recoge los datos de las denuncias que se hacen en el sector público y privado.

De acuerdo con la data que maneja el MTPE, desde octubre del 2018 hasta febrero de este año se han reportado 478 casos de hostigamiento sexual laboral, de los cuales 301 han sido durante la emergencia sanitaria desde marzo hasta diciembre del 2020. De esta data se desprende que el 94,7% de denunciantes fueron mujeres y el 98,5% (471) de agresores hombres. Además, más del 70% (376) de estos casos ocurrieron en empresas del sector privado y un 72,2% (345) tomaron ventaja de su posición jerárquica para realizar estos actos.

“Los casos son muy diversos, pero hay antecedentes como miradas lascivas, tocamientos y ofrecimientos de tipo sexual. En estos casos, la víctima no tiene que sentirse mal si es que no ha rechazado estas conductas, la norma dice que esto no se tiene que acreditar para configurar el hostigamiento sexual. Lo único que se debe de acreditar es que la agraviada no reconoce, acepta ni considera válidas esas conductas que tienen connotación sexual o sexista. Allí es donde se configura el delito”, señala Tello.

Durante este período de tiempo también se registraron 1.174 atenciones de orientación entre presenciales, virtuales y telefónicas sobre esta problemática.

Para encontrar material informativo sobre qué es el acoso laboral, cómo actuar ante a estas situaciones y cuáles son los mitos que surgen por esta problemática se puede entrar a Asimismo, están abiertos los canales de comunicación vía WhatsApp o mensaje de texto a los números 97102-7467 o 98483-5168 para recibir orientación legal y psicológica. Ambas líneas funcionan de lunes a viernes desde las 8:15 a.m. hasta las 5:00 p.m.

¿Cómo denunciar?

Si trabajas en el sector privado puedes presentar tu denuncia al área de Recursos Humanos. De acuerdo con los lineamientos del MTPE, el proceso de investigación debe durar un promedio de 26 días desde que se recepciona el caso, se hace la investigación, se hacen los descargos y se emite una decisión por parte del comité contra el hostigamiento laboral. Las sanciones van desde amonestación hasta la suspensión o el despido.

En el caso que el denunciante considere necesario, puede solicitar la intervención de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) para que realice una inspección que garantice el cumplimiento de las obligaciones del empleador.

Mientras que en el sector público se sigue el mismo procedimiento, con la diferencia en que aquí, el trámite administrativo puede tardar más de 30 días útiles y podría concluir con una resolución de sanción, cese temporal o la destitución del acusado.

“Debemos trabajar todos para ir reduciendo algunos estereotipos que terminan por generar comportamientos que creemos que son válidos, en relación a la manera cómo vamos vinculándonos socialmente, laboralmente e incluso con nuestras familias. Tenemos que saber que el hostigamiento sexual es una expresión de violencia hacia las mujeres y que afecta directamente a la posibilidad de hablar de igualdad de oportunidades”, dice Tello.

En el Perú, cada 27 de febrero se conmemora el Día de la Lucha Contra el Hostigamiento Sexual en el Ámbito Laboral. De acuerdo con el documento, el objetivo es “fortalecer y priorizar las actividades o acciones en torno al cumplimiento de su objetivo, teniendo en cuenta que el hostigamiento sexual en el ámbito laboral afecta los derechos fundamentales de trabajadores y trabajadoras”.