Fernando Alayo Orbegozo

Christian revisa su teléfono celular cada cinco minutos. Se aferra a la fotografía que le envió su madre el 11 de febrero, día en que le aplicaron la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19. “Ella estaba muy feliz. Después de 11 meses de lucha incansable, por fin aparecía una solución. Así lo sigue viendo mi familia, pese a lo que pasó después”, cuenta.