El 3 de agosto del 2017, la exministra Martens recibió a un grupo de maestros, entre ellos Castillo Terrones. No se abordó su pliego de reclamos porque el dirigente solo buscaba que legitimen su representatividad. (Foto: Minedu)
El 3 de agosto del 2017, la exministra Martens recibió a un grupo de maestros, entre ellos Castillo Terrones. No se abordó su pliego de reclamos porque el dirigente solo buscaba que legitimen su representatividad. (Foto: Minedu)
Fernando Alayo Orbegozo

Periodista de la sección Nacional

fernando.alayo@comercio.com.pe

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La recordada huelga docente del 2017 tuvo dos claros protagonistas: el dirigente sindical y la entonces ministra de Educación, Marilú Martens. Fueron 55 días de paralización de las clases escolares que pusieron en jaque al Minedu, pero sobre todo a miles de alumnos en el país. Los maestros reclamaban en calles y plazas un aumento salarial postergado; aunque –según Martens– el hoy candidato presidencial que los representaba solo buscaba reconocimiento. Ahora, a puertas de la segunda vuelta electoral, lo considera un riesgo para las reformas avanzadas en el sector.

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–¿Le sorprende que Pedro Castillo sea el contundente ganador de la primera vuelta?

No, para nada. No me sorprende porque la ausencia del Estado en las zonas rurales donde Castillo ha tenido más votación es muy grande. La gente se identifica con él y con sus propuestas.

–¿Cree que la huelga docente del 2017 lo empoderó políticamente?

De ninguna manera, las movilizaciones no lo convirtieron en candidato presidencial. Él no sacó nada de esa huelga. Solo buscaba legitimarse.

–¿En qué sentido no sacó nada?

En esa época solo había un sindicato reconocido por el Estado que era el SUTEP, pero también faltaba reconocimiento de todos los docentes dentro de su propio sindicato. Los profesores no reconocían al SUTEP [y su comité ejecutivo nacional]. Surgieron así varios líderes regionales, una atomización que impedía sentarnos a conversar. Castillo era una de las tantas voces.

SUTEP, HUELGA, MAESTROS, PLAZA DOS DE MAYO, LIMA
SUTEP, HUELGA, MAESTROS, PLAZA DOS DE MAYO, LIMA

–Desde que se inició la huelga nacional en junio, se concretaron varias reuniones entre los dirigentes sindicales y el Minedu. ¿Cómo era el diálogo con Castillo?

Era bien desgastante. Primero decía que sí estaba de acuerdo con los planteamientos del ministerio; luego regresaba con sus bases y se olvidaba del asunto. Era evidente su falta de liderazgo: aceptaba, pero sus bases no reconocían su decisión.

–Castillo dijo en su momento que nunca había hablado con usted. Luego se reveló que sí. ¿Qué le decía esa actitud?

En el Minedu tuvimos un diálogo de más de tres horas con Castillo, pero nunca quiso trabajar en su pliego de reclamos. Lo único que buscaba entonces era el reconocimiento oficial del ministerio.

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–¿Fue una buena idea que el exministro Basombrío informara que varios dirigentes sindicales tenían vínculos con el Movadef mientras el Minedu dialogaba con ellos?

El Ministerio del Interior hizo su trabajo; sí había gente infiltrada. Lo que se hizo fue separar el trigo de la paja, porque claramente no todos los profesores tenían esos vínculos.

–Se conoció que la decisión del Mininter provocó críticas dentro del propio Ejecutivo.

Sí, hubo momentos tensos.

–En los últimos días de la reciente campaña electoral, se recordó el encuentro entre Castillo y Becerril, así como con otros miembros de la bancada fujimorista. ¿Cómo tomó en ese momento esas reuniones?

Fuerza Popular jugó un rol poco leal. Cuando asistimos a la Comisión de Educación, Becerrill y otra colega suya afirmaban que yo no atendía a los docentes, repitiendo así el discurso de Castillo. Propusieron que se conforme un grupo de trabajo; les agradecí y pedí que se organicen las reuniones. Sin embargo, durante los encuentros el único partido que no asistió fue Fuerza Popular; mientras tanto se reunían en privado con Castillo.

Héctor Becerril, vocero alterno de Fuerza Popular, se presentó junto a Castillo y los otros manifestantes para pedir que se reciba en Palacio de Gobierno a estos señores. (Foto: Juan Ponce/El Comercio)
Héctor Becerril, vocero alterno de Fuerza Popular, se presentó junto a Castillo y los otros manifestantes para pedir que se reciba en Palacio de Gobierno a estos señores. (Foto: Juan Ponce/El Comercio)

–¿El fujimorismo utilizó a Pedro Castillo?

Creo que había un especial ahínco de la mayoría del Congreso por golpear al Ejecutivo. El sector Educación es sensible, tiene la atención de toda la población. Me parece que esas reuniones respondieron más a una estrategia de Fuerza Popular, que de Castillo. Él fue una herramienta de ellos.

–¿Ve alguna diferencia entre el Castillo con quien dialogó en el 2017 y el candidato presidencial del 2021?

Ninguna diferencia. Por ejemplo, en ese momento ya hablaba de derogar la Carrera Pública Magisterial. Estaba en su pliego de reclamos.

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–Pero ahora se opone explícitamente al enfoque de género y promete el “ingreso libre” a las universidades y la creación de más instituciones estatales, lo que se opone a la reforma emprendida por la Sunedu.

Ha ampliado sus puntos.

–¿Lo considera un peligro para la educación peruana?

Sin duda. Es un peligro para lo que ya se ha avanzado.


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