Cristina Planas presenta “Tierra Prometida”, una instalación sobre inteligencia artificial, datos y conflictos globales

Cristina Planas presenta una instalación inmersiva en Socorro Polivalente que reúne pantallas, sensores y dispositivos electrónicos para abordar la inteligencia artificial, los conflictos globales, los datos y futuro.
La instalación de Cristina Planas reúne catorce pantallas, sensores y dispositivos electrónicos para reflexionar sobre tecnología, conflictos y futuro. (Créditos: Morfi Jiménez)

Un niño de tres años duerme sobre una nube plástica. A su alrededor, catorce pantallas permanecen encendidas y despliegan imágenes de guerras, protestas, desplazamientos, datos ambientales y las promesas de un cambio mundial. Mientras el cuerpo descansa, la tecnología continúa activa. Registra, observa, procesa. Esa escena pertenece a “Tierra Prometida”, la instalación inmersiva de que se presenta en Socorro Polivalente.

La obra plantea desde el inicio una tensión entre la fragilidad de ese cuerpo pequeño y una estructura tecnológica que parece no detenerse. El visitante puede intervenir en ella con un gesto sencillo: colocar un dedo sobre un sensor para que su pulso sea registrado y convertido en sonido.

Un sensor permite al visitante registrar sus pulsaciones y convertirlas en sonido, integrando el cuerpo humano al sistema tecnológico de la obra. (Créditos: Morfi Jiménez)

Esa relación entre cuerpo y máquina se extiende por todo el recorrido. Cinco ojos están distribuidos alrededor de la estructura y dos de ellos reaccionan ante la cercanía del público. Cuando alguien se aproxima, se abren y permanecen mirando; cuando la persona se aleja, vuelven a cerrarse. La vigilancia, en este caso, no aparece como una idea abstracta, sino como una acción que ocurre frente al espectador.

La pieza nace también de una investigación personal que Planas desarrolló durante los años que lleva viviendo en Barcelona. Allí realizó una especialización vinculada con tecnología y comenzó a trasladar esas herramientas a una práctica escultórica que ya estaba interesada en interpretar el tiempo presente. “Mi obra siempre ha hablado de dónde estoy y de estos tiempos”, afirma. Ahora, ese interés se concentra en una época atravesada por la inteligencia artificial, la acumulación de datos y una incertidumbre que, para la artista, también se expresa en los conflictos que ocurren alrededor del mundo.

Un sistema despierto

Las pantallas convierten esa preocupación en imágenes concretas. Una de ellas presenta información relacionada con la Agenda 2030 y un reloj en cuenta regresiva que plantea cuánto tiempo queda para cumplir sus objetivos. Otra muestra, a través de un mapa del mundo, guerras, protestas y conflictos migratorios. También hay datos sobre las condiciones del propio espacio, como la temperatura y la humedad.

En dos pantallas enfrentadas, la guerra adquiere otra dimensión. En una, los misiles parecen salir de manera continua; en la otra, aparecen llegando. “Es un loop de estos tiempos”, explica Planas. La imagen conecta además con su experiencia en Europa. “Desde España se sienten las guerras muy cerca”, comenta.

Cinco ojos forman parte de la instalación y dos reaccionan ante la cercanía del público, reforzando la reflexión sobre vigilancia y recopilación de datos. (Créditos: Morfi Jiménez)

Esa idea se conecta con otra de las preocupaciones de la artista: el poder concentrado en quienes controlan los datos. “El poder está en nuestros datos”, sostiene Planas, y habla de un “pseudofeudalismo tecnológico” en el que las grandes empresas tecnológicas ocupan un lugar cada vez más importante en las decisiones que afectan al mundo. La obra no se limita entonces a mostrar nuevos dispositivos. Los convierte en una representación de una sociedad en la que observar, registrar y procesar información forma parte de la vida cotidiana.

Pero “Tierra Prometida” no termina en la amenaza. El niño, precisamente por ser un niño, introduce otra lectura. “No estamos en el fin de los tiempos. Estamos con muchas posibilidades de cambios”, sostiene. El reloj que descuenta los segundos puede ser una advertencia, pero también una invitación a reaccionar. En esa tensión se sostiene “Tierra Prometida”: entre una máquina que permanece despierta y un niño que todavía duerme, entre las promesas de un futuro mejor y las señales de un presente que exige decisiones.

El Dato

El conversatorio y visita guiada será el 2 de setiembre a las 6.30 pm en Socorro Polivalente. Ingreso Libre (Jirón Santa Rosa 348, Barranco)

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