"Mis películas no hacen apología del terrorismo"
"Mis películas no hacen apología del terrorismo"
Thalía Cadenas

“Cuando tenía 17 años, Sendero Luminoso me envió una carta en la que juraba eliminarme de la sociedad por prestarme a cosas que le disgustaba”, cuenta Palito Ortega, el director de la polémica película peruana La Casa Rosada. La cinta cuestiona el rol que desempeñaron las Fuerzas Armadas en Ayacucho en la época del auge del grupo terrorista liderado por Abimael Guzmán.

El cineasta nació en Huamanga, una de las once provincias que conforman el departamento de Ayacucho. Cuando él tenía 13 años, su tierra se vio ensombrecida por el surgimiento del terrorismo bajo los símbolos de la hoz y el martillo. “De aquella época recuerdo la cantidad de muertos tirados en las calles, los dinamitazos, los coches bomba, los niños bomba, todo eso fue provocado por Sendero Luminoso”.

Ortega también se acuerda de “los toques de queda a partir de las cuatro de la tarde y las incursiones a las viviendas que hacían las Fuerzas Armadas. A mi vivienda se metieron tres veces, no solo a buscar terroristas sino que además a llevarse las cosas que había en ella. A mi padre se lo llevaron sin ser terrorista, desapareció por un día, y a nosotros nos agarraron a patadas por intentar defenderlo. Nos estamparon contra la pared. Así pasaba en todas las viviendas. Para el Gobierno, todos los ayacuchanos éramos terroristas”.

“En el Perú hubo terrorismo, pero también abuso por parte de los militares. Sendero Luminoso inició la vorágine. Ha cometido barbaridades. Las Fuerzas Armadas también porque no protegieron a los ayacuchanos. Hicieron todo lo contrario”, expresa Ortega.

—¿La Casa Rosada está inspirada en la historia de la desaparición de su padre?

No. No se basa en la historia de alguien en especial, sino en las anécdotas de varias personas. La película conceptualiza el contexto general de la violencia política a través de la ficción.

Esta película recibió un importante premio del Ministerio de Cultura, sin embargo, las cosas no fueron sencillas para Ortega. Él navegó contra viento y marea durante cinco años para poder culminar el rodaje. “La Casa Rosada se empezó a rodar en el 2011 y concluimos en enero de 2016 porque no contábamos con principalmente con el suficiente para culminar con las grabaciones. El premio del Ministerio solo alcanzó para cubrir el 40%”. Eso no le importó. Ortega estaba “plenamente convencido” de terminar de filmar su película.

La película ha obtenido premios en importantes festivales como la Semana Internacional del Cine de Autor de Lugo en España, en el que ganó el premio a mejor película.

La Casa Rosada no se estrenó en Ayacucho, se hizo una muestra especial, el estreno oficial es en el 2017. Es una cinta difícil por el tema, actualmente están en cartelera Margarita, La Peor de mis Bodas, el público no quiere ver películas que digan algo, que toquen temas importantes como el proceso de violencia que hubo en el Perú”, aclara.

COINCIDENCIAS DE LA VIDA

Imposible no preguntarle a Palito Ortega su opinión sobre que Peter Cárdenas, excabecilla del grupo terrorista del MRTA, compartiera el tráiler de La Casa Rosada en su perfil de Facebook. “No lo sabía. No sé si eso sea conveniente para mi película. Quiero aclarar que la cinta no hace apología del terrorismo y que parte de la mirada de cualquier ayacuchano frente a la violencia que hubo por ambos bandos”, responde el director.

Palito Ortega ha producido y dirigido nueve cintas, la mayoría de ellas basadas en aquella época del terror en su natal Ayacucho. “Me gusta tocar estos temas porque soy testigo y víctima”. Por tocar este tema lleno de fibras,  muchos han pensado que el cineasta hace apología al terrorismo en sus cintas. Incluso fue detenido en el 2000  por ese motivo.  “Era media noche y estaba grabando la película Sangre Inocente, coincidentemente la escena de la incursión de militares a la vivienda humilde de una persona que era sindicada como terrorista. Cuando grité: ¡Acción! Aparecieron vehículos a toda velocidad, estos eran de la Policía real. Ellos tenían la misión de detener el rodaje. Nos llevaron a la dirección contra el terrorismo. Un amigo diputado abogó por mí. Le explicaron que la orden venía de arriba, es decir, de Montesinos”.

—¿Por qué vinculan a sus películas con la apología del terrorismo?

Por tocar temas importantes, por cuestionar la labor de las Fuerzas Armadas de aquella época. Los militares han matado a mucha gente, han violado a niños. Así como también lo ha hecho Sendero Luminoso.

—¿Para usted también es importante contar lo que hizo Sendero en Ayacucho?

Lo he hecho. En mi primera película Dios tarda, pero no olvida cuento la historia de un niño que huye de su pueblo luego de que Sendero Luminoso asesinara a su padre. Pero me parece que es importante seguir evidenciando el papel que jugaron las Fuerzas Armadas. Siento que no se ha hecho justicia, así que yo seguiré contando la historia desde mi perspectiva.

EN LA LISTA NEGRA DE SENDERO LUMINOSO

 “Sendero me envió una carta anónima en la que juró eliminarme cuando tenía 17 años y era dirigente de la JAP (Juventud Aprista Peruana), Sendero se enteró y me envió aquella cartita.  Me pusieron en una de sus listas negras. No entiendo cómo me acusan de apología del terrorismo, si yo fui víctima del grupo liderado por Abimael Guzmán. Mis padres atemorizados de inmediato me enviaron a Lima. Estaba muy molesto con ellos por la actitud que tomaron. Posteriormente me enteré que fueron matando a las personas que se encontraban en la misma lista que yo. Me di cuenta de que me había salvado. Luego de unos años volví a mi pueblo y una bomba cayó cerca del videopub de mi padre. Sospecho que era para mí. Me salvé por segunda vez”, cuenta Ortega.

Pese a que fue fichado por Sendero, él confiesa que “le  temía más a los militares porque su presencia era más notoria que la del terrorífico grupo. Estaban por todas partes: en todas las esquinas y en las puertas de las casas.  Del grupo de la hoz y el martillo nos enterábamos esporádicamente, cuando cometían atentados o nos dejaban sin luz. Además, no sabíamos quiénes eran”.

“Sendero Luminoso tiene la total responsabilidad de iniciar esta mal llamada guerra interna, son tan responsables como los militares por los crímenes. Si los terroristas no están pagando sus respectivas condenas es por culpa de la Justicia”, finaliza el cineasta.

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