Día de la madre: las madres de la literatura que dejaron huella
Día de la madre: las madres de la literatura que dejaron huella
Enrique Planas

Algunas son abnegadas y reivindicativas como Pelagia, la protagonista de “La madre”, novela del ruso Máximo Gorki. Otras resultan crueles e irracionales como Medea, capaz de asesinar a sus hijos por vengarse del hombre que la traiciona, como cuenta la tragedia de Eurípides. Como afirma la dramaturga Mariana de Althaus, la representación literaria de la madre suele quedarse en esos paradigmas opuestos: o malvadas como Nora en “Casa de Muñecas” o abnegadas y santas como la progenitora de “Los hermanos Karamazov”. “Pocas veces nos propone un personaje más complejo”, afirma.

La vida real también aporta ejemplos de madres de escritores en ambos extremos de la balanza. Para Alonso Cueto, si hubiera que elegir a la madre que dejó la huella más profunda en un hijo escritor, podríamos recordar a Anne-Charlotte-Laure Sallambier, la madre de Honoré de Balzac. “Una mujer detestable”, recuerda el autor de “La Hora Azul”, que provocó el deseo de su hijo de irse de su natal Tours a París y sellar con ello su carrera literaria. “El castigo para Balzac fue que en su lecho de muerte, su madre fue la única persona que estuvo a su lado”, afirma. 

En el extremo virtuoso, Cueto coloca a Jeanne-Clémence, madre de Marcel Proust. “Fue un manto benefactor entre su hijo y los males del mundo. Su muerte fue el origen de su verdadera vocación literaria. Proust escribió sobre el mundo perdido que representaba su madre”, dice.  

Si de autores educados con excesivo recelo hablamos, el ejemplo paradigmático es Jorge Luis Borges. Para la escritora Claudia Ulloa Donoso, “esa relación estrecha y asfixiante, con una madre siempre cuidando de su hijo ciego, asistiéndolo como secretaria y acompañándolo en sus viajes siendo anciana, demuestra que su presencia funcionaba como un bastón de apoyo para él”, afirma.

En la literatura local, tanto Alonso Cueto como el poeta Carlos Germán Belli recuerdan el poema LXV de “Trilce” (Madre, voy mañana a Santiago,/a mojarme en tu bendición y en tu llanto). “Esa conjunción del entrañable tema materno y la radical expresión literaria moderna de los años 20, sin duda, dejó huella en César Vallejo”, reflexiona el autor de “¡Oh hada cibernética!”. Su colega Ricardo Sumalavia añade: “Siempre he creído que la madre de Vallejo fue fundamental en el desarrollo de su sensibilidad. Imagino al poeta contemplándola mientras ella prepara la comida en viejos fogones a leña, donde cocinar era además un acto para abrigar a la familia”.

El poeta Abelardo Sánchez León piensa en las madres de dos autores tan icónicos: Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique. “Estoy seguro de que nuestros dos escritores no hubiesen salido adelante sin la presencia definitiva de sus respectivas madres”, afirma. 

“Cuando Mario le mostró su libro testimonial ‘El pez en el agua’, Dorita Llosa le dijo: ‘Y no olvides que yo siempre he querido a tu padre’. Ese amor total  debe haber emocionado a Mario. Ella, además, fue siempre leal con su hijo. Lo quiso, lo protegió, fue su cómplice en sus duros años de infancia. Fue una mujer que deseaba pasar desapercibida, pero que para Mario fue sinónimo de confianza, de ternura y de amor filial”, señala. 

Asimismo, Sánchez León recuerda a Elena Echenique, madre de Bryce. “Ella compartió con Alfredo el amor por los libros, la imaginación, el sueño. Su padre era banquero flemático y distante, y creo que a pesar del amor que se mostraban, nunca lo llegó a comprender del todo. Su madre también fue con él una cómplice respecto a su verdadera vocación”.         

Una razón para que Sergio Galarza, autor de “Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre”, elija a Susan, la madre en “Un mundo para Julius”, como la madre de ficción que más lo ha marcado. “Yo quería odiarla por su incapacidad para escapar de ese mundo frívolo que creaba una barrera con su hijo, pero no podía. Ahora debería odiarla más y, sin embargo, por una razón que no llego a comprender, si el personaje se materializara, la abrazaría”, afirma.