Susanne Noltenius: “Escribo sobre cosas que me han tocado”
José Miguel Silva

No quedan muchas dudas al analizar la obra literaria de Susanne Noltenius. La escritora nacida en 1972 posee una técnica depurada y los mejores rasgos de sus relatos permiten comprender el agradecimiento que siente hacia Alonso Cueto e Iván Thays, sus dos maestros en la materia.

Sin embargo, hay un detalle que tampoco podemos soslayar. No hay la constancia ideal para alguien que por su talento bien podría publicar un libro anualmente o quizás cada dos años. Luego del elogiado “Crisis respiratoria” (Estruendomudo, 2006),  pasó casi una década para volver a publicar un libro. Se trata de “Tres mujeres”.

La obra, publicada por la editorial Animal de Invierno, incluye tres relatos (“Divorciada”, “Casada” y “Soltera”) sobre mujeres que batallan por encontrar su lugar en el mundo en medio de familias con mucho dinero y que parecen no pasar grandes problemas.

Conversamos con Susanne Noltenius, autora que espera poder publicar más seguido para beneplácito de los lectores peruanos.

-¿Indica algo que el orden de los relatos sea ‘divorciada-casada-soltera’’? Es decir, lo inverso a lo convencional en la vida de una mujer promedio.

Sí. En realidad, yo quería que termine con la historia de la mujer soltera porque es el relato más largo y, en mi opinión, más elaborado del libro. Me pareció interesante, además, hacerlo invertido porque no quería que caiga en un convencionalismo. Y también (las protagonistas) pasan de tener más hijos a menos. Hay algún juego ahí.

-Entre tu primer libro de cuentos, “Crisis Respiratoria”, y “Tres mujeres” hay casi nueve años. ¿Qué pasó? ¿Por qué el receso fue tan largo?

Me ganaron otras prioridades, tuve que hace prevalecer otras responsabilidades de mi vida personal. Regresé a mi trabajo, a mi profesión de administradora de empresas y sin querer los años fueron sumándose. Y bueno, el primer relato (de esta obra) lo escribí en 2011. No sabía que estaba haciendo un nuevo libro, simplemente quise retomar la escritura y lo hice así. Ya en 2013 quise nuevamente publicar algo.

-¿Cuál crees que es el hilo conductor de los tres relatos que incluye tu libro?

Las tres mujeres tienen mucha similitud. Están en un momento de su vida en el que se cuestionan si lo que están haciendo es lo que realmente quieren hacer. Luchan en el ambiente corporativo para sacar adelante sus carreras, para tener una independencia económica, una satisfacción personal, pero al mismo tiempo están batallando contra la adolescencia de sus hijos, que es la etapa más tortuosa para ser madre. Y de pronto (las mujeres) se dan cuenta de que su vida personal es la última prioridad. Las tres buscan hacer equilibrio con todas estas variables.

-En el segundo relato (“Casada”), la protagonista presenta un terrible deseo por liberarse de las cosas a como dé lugar…

Sí, y justamente es a través de la escritura que ella encuentra una especie de escape, una alternativa al mundo en donde está inmersa.

-¿Se podría decir que eso tiene relación con tu caso personal?

En todos mis cuentos hay mucho contenido autobiográfico. Hay emociones, vivencias, ya sea que las pasé o vi de cerca. Pero de todas maneras sazono las cosas con ficción sino todo sería muy aburrido.

-¿Cómo encuentras temas que pueden convertirse en materia prima para tus relatos?

Escribo sobre cosas que me han tocado. Que venga alguien y me diga ‘te cuento esto para que lo escribas y lo pongas en un libro’ no necesariamente me va a servir.  Tengo que haber sentido la angustia, la tristeza, la soledad, la frustración, que son los puntos de partidas para tejer un relato. Debo haberme cuestionado determinada situación.

Susanne en "El Comercio".

-Da la impresión de que tus relatos tienen siempre un final abierto. ¿Por qué hay esta característica en tu forma de narrar?

Me gustan los finales abiertos porque siento que en la vida real siempre habrá un después. No me gusta cerrar historias porque creo que podría ir contra la verosimilitud. Sobre todo en los cuentos creo que uno plantea una pregunta. Quizás en una novela sí te aventuras a desarrollar una respuesta, pero los cuentos deben generar un cuestionamiento en quien lo lee o en quien escriba.

-Es probable que “Tres mujeres” fascine mucho más rápidamente a las lectoras que a los lectores. ¿Qué le dirías a los varones que tienen la posibilidad de comprar tu libro?

Quizás este libro les puede servir para entender a las mujeres. Si una mujer lo lee puede sentirse identificada con la situación, y si un hombre lo lee podría decir ‘yo estuve en el otro lado’. Si alguno logra sentir eso, creo que hice un buen trabajo.

-¿Es más fácil escribir sobre personajes complejos y con problemas que sobre los que tienen la vida resuelta?

No sé si más fácil, pero sí es más interesante, porque al final quieres sentir un nudo. Quizás en mis finales no se desata, pero tienes que sentir el nudo y hacerte las preguntas que podrían desatarlo. El cuento es la sensación que uno logra generar con él y la sensación va a estar muy ligada al conflicto.

-¿Si tuvieras la oportunidad de cambiarle algo a tus tres relatos? ¿Eres muy perfeccionista?

¡Sí! Si en este momento me pongo a revisarlo, probablemente cambiaría todo. Soy muy perfeccionista y juzgo mucho lo que hago. Si empiezo a analizar voy a encontrar frases que cambiaría, detalles diferentes de los personajes, etc. Sin embargo, creo que ya está, ya solté el libro y debe caminar solo.

-Uno de tus personajes hace una defensa cerrada del cuento y cuestiona que se le menosprecie con respecto a las novelas. ¿Coincides en que algunos ponen al relato corto en un nivel inferior al más extenso?

Sí, comparto eso. Hace dos años Alice Munro ganó el Premio Nobel y para mí fue una enorme alegría no solo porque la admiro mucho sino porque ella reivindicaba este género.  Creo que el cuento es una forma muy interesante de literatura porque te exige ser preciso, dar la dosis exacta, limar bien los bordes, etc. Un cuento se gana por K.O y no por puntos, como lo dijo alguna vez Julio Cortázar.

-¿Cuáles consideras que son tus referentes en la literatura peruana contemporánea?

Actualmente hay una muy buena generación de cuentistas. Están Johann Page, Carlos Yushimito, Katya Adaui y, antes de ellos, mis dos grandes referentes son Iván Thays y Alonso Cueto. Ellos me enseñaron todo lo que sé de escritura y cada vez que estoy escribiendo me lo imagino en la clase y pienso siempre en sus enseñanzas.

-¿Cuánto te aportaron los talleres literarios a perfeccionar tu técnica de escritura?

En mi caso, me ayudaron muchísimo porque yo carezco de una formación literaria previa. Soy administradora de empresas, trabajo en finanzas y para mí la formación que recibí en el taller es todo lo que me ayudó a poder escribir. Además fui con la certeza de que no sabía nada. Presté atención a todas las clases y los consejos.

-Hay mucha gente que se inscribe en talleres de escritura literaria, pero no todos se animan a publicar. ¿Qué hizo que tú te animes a dar el gran salto?

Es un salto grande. Una cosa es leerle tus cuentos a tus diez compañeros y otra que una editorial esté dispuesta a leer tus manuscritos, a editarlos y a sacarlos a la luz. Ya en la época del taller de Alonso e Iván estuve escribiendo mucho. Junté como quince historias y quien me animó fue Iván. Él me presentó con Estruendomudo. Ellos leyeron el manuscrito de “Crisis respiratoria”, les pareció bueno, se editó y luego se publicó. Fue una sensación incomparable.

-Luego de “Tres mujeres”, ¿se vienen nueve años más de receso literario? Espero que no…

¡Yo también espero que no! Me gusta esta esta estructura de tres historias para hablar sobre un mismo tema. Pueden ser tres capítulos de una novela o tres relatos independientes alrededor de un mismo punto. No estoy segura de lo que vendrá pero sí me gustaría que sea pronto.

SOBRE EL LIBRO
“Tres mujeres” cuesta S/.39 y está a la venta en las siguientes librerías: Ibero,Sur, Communitas, El Virrey de Miraflores, La Libre de Barranco, la librería del Fondo de Cultura Económica y la librería de la PUCP.