Piano Live 2005 es el primer disco solo de piano de José Luis Madueño, un anhelo desde hace más de 15 años.
Piano Live 2005 es el primer disco solo de piano de José Luis Madueño, un anhelo desde hace más de 15 años.
Diana Mery Quiroz Galvan

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La palabra libertad siempre ha regido el camino del compositor, multinstrumentista y productor . Descubrió la importancia de este vocablo a los nueve años, cuando quiso tocar un vals de Chopin, pieza que a su edad -según su maestra de piano- resultaba inadecuada, pues carecía de la sensibilidad necesaria para semejante interpretación. En la siguiente clase el talentoso niño sorprendió a todos con un extracto de la romántica obra. Era apenas su segundo año de estudios con el primer y más importante instrumento que aprehendió. En los años siguientes el también hijo del director de orquesta Jorge Madueño Romero, participó por diversión en distintas bandas, pero nunca como integrante fijo. “Para mí la vida era un buffet y no me quería quedar con un solo plato” comenta. Esas ganas de querer saborearlo todo, musicalmente hablando, lo hizo rechazar un contrato para formar parte de la banda de Eva Ayllón. Tiempo después, a puertas de una gira internacional, también se alejó de la agrupación que acompañaba a Susana Baca. “Siempre he querido tener las alas listas. Nunca me amarré con ninguna banda, excepto con Wayruro -que formó junto a Jean Pierre Magnet-, porque pensaba que esta me iba a quitar la mayor parte de mi tiempo y no habría lugar para hacer otras cosas”.

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Con ese mismo espíritu libre Madueño lanza “Piano Live 2005”, un disco que privilegia la improvisación y que, como menciona su nombre, fue grabado en el 2005 durante un concierto en el Teatro Británico como un registro de obras inéditas que apuntaban a ser grabadas en un estudio del extranjero. Dieciséis años después y tras una serie de postergaciones involuntarias, en mayo último el músico decide, por fin, desempolvar aquel trabajo que originalmente constaba de 16 temas y que hoy sale a la luz con 11 piezas elegidas y un bonus track de Chopin. Procesado, masterizado y mezclado en tiempo récord en el propio estudio de Madueño, este disco es doblemente especial para su autor: “se ha convertido en el primero con obras interpretadas solo a piano y ha sido posible a pesar de la coyuntura pandémica, política y social que vivimos”, señala.

Las piezas musicales que presentas fueron compuestas en los noventa y a inicios de este siglo, sin embargo una de las bases del disco es la improvisación. Explícanos un poco sobre este punto.

Lo que pasa es que tengo influencias del jazz en la manera en que yo interpreto. En el jazz se toca la melodía y sobre eso improvisas y vas creando. El disco tiene más de 80 minutos de música y son solo 11 tracks. Normalmente esto debería durar unos 35 minutos con composiciones con un promedio de tres minutos. Las piezas completas de este disco tiene alrededor de la mitad del tiempo que duran con improvisaciones.

La mayoría de estas piezas musicales tienen sonidos peruanos, ¿qué tan complicado fue trasladar ritmos como el huayno al piano?

El piano no es un instrumento que podamos llevar con nosotros, por ello no se le puede considerar un instrumento popular. Lo que he hecho es trasladar las sonoridades de instrumentos como las quenas, las zampoñas, los charangos, los bombos. Todo lo que hacen los instrumentos de la música tradicional, la forma de tocar de estos elementos los he aprendido y los expreso en el piano, los he adaptado a este instrumento. Así es como puedo hacer un piano andino, afro, con festejo y zapateo. Pero obviamente estos sonidos se tiñen con elementos de la música clásica, que es mi formación. Pero el disco va más allá de lo tradicional. Hay propuestas que cruzan esa línea y son una propuesta más concertista.

El disco grabado en el 2005 durante un concierto en vivo contiene 11 piezas y un bonus track. Derecha, Madueño en la actualidad.
El disco grabado en el 2005 durante un concierto en vivo contiene 11 piezas y un bonus track. Derecha, Madueño en la actualidad.

Y también mucho más contemporánea.

Eso es lo que trato de hacer. Los instrumentos populares los tengo en mi mente, en mi memoria auditiva. En base a esto aparece en mí la expresión andina, de la manera en que la siento es que sale a través del piano.

¿Dirías que el piano es uno de los instrumentos más versátiles?

Diría que es uno de los más completos. Técnicamente hablando, las 88 teclas del piano tienen toda la extensión del rango auditivo humano. El piano contempla todas las funciones de una orquesta. Una guitarra, por ejemplo, no lo tiene, una flauta tampoco. Entonces, tocar el piano implica una mentalidad orquestal. Es por eso que en las escuelas de música del mundo no importa que se vaya a estudiar específicamente, canto o percusión, el piano es una materia obligada para todos. Este instrumento nos da una perspectiva muy amplia que no se obtiene con ningún otro instrumento. Además, puedes desarrollar los dos hemisferios cuando tocas con ambas manos. El piano es un instrumento muy especial.

¿Qué compositores clásicos te han marcado? y ¿cómo calificarías la música de Piano Live 2005?

Cronológicamente mis influencias están en Bach, Vivaldi, Mozart, Beethoven, Chopin, Liszt, Rachmaninoff, Debussy, Ravel y Bartók, de esa música me he alimentado. En este disco casi el 70% tiene sonido peruano. Hay una canción de un musical del Mago de Oz, un nocturno que es una composición mía, otra del compositor Carlos Jobim y la balada que hice para mi hermana. Pero mi trabajo apunta al folclor peruano y latinoamericano llevado al piano.

¿De estas 11 piezas, alguna tiene un significado más íntimo y personal? Hay una que está dedicada a tu hermana.

“Despegue silencioso” es una composición que se la dediqué a mi hermana Maribel tras su partida. Pero no podría decir que es más especial que, digamos, la “Improvisación clásica” del disco. Ese obra fue muy espontánea, salió de la nada. No tengo una preferida, creo que cada una es especial a su manera.

Coméntanos un poco sobre las piezas “Improvisación afro” y “Quyllurnam”.

La primera tiene un desarrollo diferente a tocar ritmos de festejos. Decidí abrirme un poco a ver que texturas aparecían y las que aparecieron fueron texturas contemporáneas orquestales. Con “Quyllurnam”, que significa cielo estrellado en quechua, el sonido de la sierra es más claro. Es un huayno con melodías contemporáneas pero el ritmo peruano se siente en muchos pasajes.

¿Qué otros proyectos musicales vienes trabajando?

Hay varios. Pero en otra línea ya tengo en agenda una serie de temas cantados que iré sacando pero no como álbum sino como sencillos, con letra y música compuestas por mí. El plan es publicarlos este año e ir generando un público.

Más información: En puede escucharse extractos de las 11 piezas musicales a piano y un bonus track. También está en Spotify:

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