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Yo-Yo Ma: la cuerda maestra del planeta | ENTREVISTA

Cellista célebre desde niño, el artista de origen chino sonoriza el planeta con "The Bach Project", un derrame de espiritualidad en 36 conciertos que hará vibrar Lima el día 30 en la Huaca Pucllana. Antes, declara en exclusiva para El Comercio

Yo-Yo Ma

Yo-Yo Ma. El artista de origen chino hará vibrar Lima el día 30 en la Huaca Pucllana. (Foto: Difusión).

Cuando la fama lo encontró tenía cinco años y tocaba el violoncello. Hoy —a sus 64 años, con 90 álbumes grabados y más de 10 millones de discos vendidos— es el cellista vivo más importante del planeta, digno heredero del cetro que dejaron del legado de Casals y Rostropovich. Ha tocado para 18 presidentes norteamericanos, incluidos John F. Kennedy y Obama. Ha ganado 18 Grammys y una veintena de preseas académicas, incluyendo la Medalla Nacional de las Artes y la Medalla de la Libertad que otorga la Casa Blanca. Además, es Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas.

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¿Cómo es vivir sin conocer el anonimato? "Soy un perfecto anónimo en mi casa", dice. "Es importante aprender a vivir desde los dos lados, la vida íntima desde adentro como la de afuera, en tanto artista. La idea es equilibrar ambas esferas para que ninguna de ellas se sienta abandonada y eso solo sucede cuando estas satisfecho en ambos espacios. Ni tan dentro de uno ni tan fuera del otro", dice. Su voz, sosegada e imperturbable, llega nítida desde Nueva York, donde vive desde siempre.

Allí descubrieron su talento y sería en la Universidad de Harvard donde el niño prodigio perfilaría un eclecticismo que se desplaza del barroco al bluegrass y el bossa nova. Del melódico tradicional chino al minimalismo moderno de Philip Glass. De la banda sonora de "Memorias de una geisha" al tango de Astor Piazzolla y Osvaldo Golijov. Añádase a las virtudes del maestro una asombrosa capacidad de memorizar cada nota: toca sin partituras. "Es muy fácil y la respuesta está en el cerebro, que antes de los 21 años memoriza todo. Y yo toco así porque hago un repaso mental. Como profesor, recomiendo que mis alumnos lo ejerciten".

SIN FRONTERAS
Pero el valor de su arte alcanza algunos niveles de profundidad que comprometen una conversación global que encamine a la humanidad hacia la paz y el entendimiento desde la cultura. Así, desde el 8 de agosto del año pasado el cellista viene dando conciertos alrededor del mundo en torno a la cumbre absoluta de la música barroca: "The Bach Project" son 36 conciertos interpretando la música celestial del alemán en monumentos y locaciones extraordinarias. Ya se presentó en Alemania, Canadá e India. Y su recital de hace unos días en el Monumento a la Revolución de México no pudo ser más apoteósico: 20 mil almas.

"Mi idea es tocar en lugares de desastre, en fronteras que no se pueden atravesar, donde hay desastres humanitarios. Por eso estuve en Auschwitz, en Siria y el Líbano. Por eso quiero ir a Palestina y tocar en la frontera entre México y EE.UU. En lugares donde hay refugiados, en zonas repletas de dolor. Allí mi forma de tocar es diferente. Y me parecen muy importantes las fronteras porque están regidas por la política y no por la cultura. La política no prioriza a la humanidad. Por eso voy a las fronteras con lo único que sé hacer, tocar el cello y transmitir un mensaje con una única intención: que la gente se llene de humanidad".

¿Y qué emoción transmite su instrumento? "Espero llevar un poco de alivio a tantas almas adoloridas. Estoy seguro que la música ha sido creada para transmitir mensajes instantáneos. En esta época la gente del planeta busca identidad, sienten que han perdido el sentido de solidaridad. Somos luz y conciencia y compartimos como especie esa identidad, que deberíamos empezar a sembrar. Ser un cellista famoso, por ejemplo, no le sirve nada a mi especie. La idea es enviar el sentimiento correcto para que la acción sea útil. ¿Qué estamos haciendo como sociedad? ¿Cuánto tiempo invertimos para crear un mejor espacio? ¿Qué estamos haciendo el uno por el otro? Interésemonos ya".

SÍMBOLO DE PAZ
Nacido en Francia y de padres inmigrantes chinos, Yo-Yo Ma ha tocado con las orquestas más importantes del mundo y los mejores compositores han escrito piezas para él. Embarcado en "The Bach Project", por el momento solo quiere aterrizar en Lima, ciudad a la que ya ha llegado un par de veces. "Desde sobrevolar el Océano Pacífico, el Perú es fascinante. Su rica cultura. Su comida es desesperadamente rica y prefiero no confesar los efectos que produce en mí el pisco sour", dice, prolongando una sonrisa.

¿Y cuáles son los efectos que Bach ha obrado en usted? "Esa es música que toco desde hace sesenta años y es lo más alto que he alcanzado para llegar al buen entendimiento. Y tiene una particularidad, es música creada especialmente para ayudar. Yo hasta ahora no entiendo bien esta cualidad, pero te puedo decir que me hace llegar al centro de mi ser y hallar lo hermoso que es estar en esta situación: escuchar muchas voces, conceder esta entrevista y eso: ayudar", dice. Para terminar anunciando que en el centro de Lima levantará, junto con la artista shipiba Olinda Silvano, un espejo gigante para que la gente se reconozca y se pinte. "Para afianzar la identidad de los peruanos, sus símbolos y su cultura", concluye.

MÁS INFORMACIÓN
Lugar: Huaca Pucllana. Dirección: Calle General Borgoño 8, Miraflores. Fecha y hora: martes 30 de abril; 8 p.m. Entradas: Teleticket.

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