
Una tormenta que actualmente se encuentra frente a la costa de la Columbia Británica, en el Pacífico oriental, podría convertirse en protagonista del clima en el noreste de Estados Unidos en los próximos días. El sistema tiene potencial para dejar acumulaciones de nieve hacia el final del fin de semana, pero el escenario aún es incierto. Las grandes ciudades del corredor de la Interestatal 95 podrían quedarse con lluvia… o despertar bajo un manto blanco. Todo dependerá de cómo encajen varias piezas atmosféricas en el momento justo.
El recorrido de la tormenta: un viaje clave
El sistema comenzará a moverse hacia el sur cruzando California el jueves. El viernes atravesará las Montañas Rocosas y el sábado avanzará por los estados centrales. Ese recorrido marcará el ritmo de lo que podría ocurrir después en el noreste.
Según explicó el meteorólogo Brandon Buckingham, de AccuWeather, “hay muchas piezas del rompecabezas que tendrían que unirse en el momento adecuado para que se desarrolle una gran tormenta y traiga fuertes nevadas desde finales del fin de semana hasta inicios de la próxima semana”. En otras palabras: el potencial existe, pero no está garantizado.

El gran problema: falta de aire frío
Aquí aparece el factor decisivo. Jon Porter, meteorólogo de AccuWeather, advirtió que uno de los principales obstáculos es la ausencia de aire suficientemente frío cuando el sistema comience a intensificarse.
Y esto no es un detalle menor. En esta época del año, la mayoría de las precipitaciones comienzan como nieve en las capas altas de la atmósfera. Pero si el aire cercano a la superficie no es lo bastante frío, esos copos se derriten antes de tocar el suelo y se convierten en lluvia. Así de simple —y así de determinante.
Si el frío no llega a tiempo, incluso una tormenta potente podría traducirse solo en lluvias frías para ciudades clave del corredor I-95.
La trayectoria lo cambia todo
El segundo factor crítico es la ruta que tome la tormenta. Si el sistema avanza demasiado hacia el interior del país, atraerá aire más cálido hacia la costa este, reduciendo significativamente las probabilidades de una nevada generalizada. Esto podría hacer que incluso zonas tradicionalmente propensas a la nieve terminen viendo una mezcla invernal o simplemente lluvia.
En cambio, si la tormenta logra desplazarse justo frente a la costa y enganchar suficiente aire frío, el escenario cambia por completo. En ese caso, partes del noreste podrían recibir acumulaciones de nieve más significativas.

Un fin de semana en vilo
Por ahora, el panorama sigue abierto. El noreste de EE.UU. podría enfrentar un nuevo episodio invernal… o simplemente atravesar un sistema lluvioso con temperaturas variables. Todo está en juego y dependerá de un delicado equilibrio entre frío y trayectoria.
Lo que sí es claro es que el seguimiento meteorológico será clave en las próximas 48 a 72 horas. Porque en invierno, pequeños cambios en la atmósfera pueden marcar la diferencia entre paraguas… o pala de nieve.
¡Mantente al tanto de los temas que importan en Estados Unidos 🇺🇸! Únete a nuestro canal de WhatsApp. 👉 Sé parte de nuestra comunidad. ¡Te esperamos!












