PerúPuede que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, haya adoptado su impopular reforma de pensiones, pero la presión que enfrenta aún sigue al alza. Que su gobierno sobreviviera el lunes a dos mociones de censura en el Parlamento solo avivó el enojo en las calles, mientras el país se alista para vivir el jueves una nueva jornada de huelgas y protestas masivas, como las que vienen paralizando desde enero sectores clave de esa nación.
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La tensión ha aumentado desde que, hace casi una semana, Macron adoptó por decreto su polémico proyecto para endurecer el acceso a una pensión completa al temer una derrota en el Parlamento. El presidente liberal consiguió validar definitivamente su propuesta tras el fracaso en el parlamento de dos mociones de censura, una de ellas por apenas nueve votos.
Pero la pugna en el Parlamento no solo radicalizó las protestas, sino que debilitó al gobierno de su primera ministra, Elisabeth Borne.
Rodrigo Murillo, historiador y analista político peruano radicado en Francia, enfatiza que aunque el gobierno de Macron logró superar las mociones de censura, a ojos de la gente e incluso de políticos de partidos moderados adoptar su reforma vía decreto ley no fue la mejor opción.
“Aplicar el artículo 49.3 más que una muestra de autoritarismo de parte del gobierno ha sido una muestra de debilidad, en el sentido de que el Ejecutivo no ha logrado convencer, ni discutir a nivel nacional desde el Parlamento paran conseguir los votos”, dice a El Comercio.
En la práctica, Macron sobrevivió a la moción de censura con las justas y la reforma de pensiones, que el presidente ha convertido en principal objetivo de su gestión, fue aprobada por una vía exprés, sin ser sometida al Parlamento.
“Ahora la cuestión cómo reaccionarán los sindicatos y la calle. No está claro que esto vaya a ser aceptado pacíficamente y en el Parlamento ya se ve que tiene una oposición fuerte, incluso se han unido la izquierda y la extrema derecha. La situación es muy complicada”, dice a este Diario Enrique Banús, director del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Piura.
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¿Lograrán algo los recursos de la oposición?
Pese a la presión, Macron no ha mostrado intención de recular. Fuentes de su gobierno han afirmado que no se plantea disolver la Asamblea Nacional ni hacer cambios en el Ejecutivo, menos aún someter la reforma a un referéndum, como exigen varios sectores que se oponen a la propuesta.
Sin embargo, la oposición no se rinde y ya anunció recursos ante el Consejo Constitucional para frenar su aplicación e impulsar un referéndum. El diario francés “Le Monde” explica que dicho consejo deberá decidir antes de la promulgación del proyecto de reforma.
La solicitud de referéndum de iniciativa compartida, realizada por unos 250 parlamentarios, diputados y senadores principalmente de izquierda, fue presentada el lunes al Consejo Constitucional, informó la institución, que primero examinará su admisibilidad.
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Sin embargo, los expertos coinciden en que el Parlamento ya no tiene nada que pueda hacer pues la reforma está legalmente aprobada y entra en vigor en setiembre.
“Esos recursos van a tomar tiempo en resolverse y no van a tener ningún efecto legal. El Parlamento no tiene forma de defenderse en este sistema presidencial. Acá la figura presidencial es muy fuerte. En el modelo francés el presidente tiene la última palabra”, explica Murillo.
Por el momento, Francia está a la espera de que el Consejo Constitucional resuelva los recursos presentados por la oposición contra la reforma, lo que retrasa su promulgación, pero el resultado no será vinculante.
Rodrigo Murillo
Historiador y analista político peruano radicado en Francia
Es un consenso que es una necesidad posponer la edad de jubilación porque sencillamente no hay dinero para pagar las pensiones, en Francia cada vez tienes una población mayor, que vive más tiempo y que requiere una pensión y menos jóvenes que pueden cotizar.
El problema de le legitimidad de la propuesta viene que Macron dice que no tenemos dinero para hacer frente a estas pensiones, pero luego propone darle billones a Ucrania y a otros países. Esto porque Francia juega a tener un rol prioritario en el mundo, pero que económicamente no pareciera tener las espaldas para asumir este rol, entonces la gente se pregunta cuáles son las prioridades para el gobierno.
Cada vez más en Francia las instituciones más importantes del sistema político ya no tienen la legitimidad que antes tenían porque ahora la legitimidad se ha desplazado a la calle. Ahora se prefiere movilizar a la calle, hacer protestas masivas, que los sindicatos bloqueen las carreteras y que no haya gasolina para que eso sea una estrategia de presión directamente contra el gobierno, saltándose el Parlamente. Por ejemplo, quienes recogen la basura en ciudades tan importantes como París ya no lo están haciendo. Es un escenario casi de pesadilla. El corazón del debate está recayendo en la calle, ya no en el Parlamento.

El poder de la calle
Quienes hablan de cómo ha quedado debilitado el gobierno de Macron hacen referencia al poder de la calle. Murillo señala que lo que más preocupa en Francia ahora es que como legalmente no existe una solución que permita evitar el vigor la ejecución de esta reforma la única forma de hacerlo sería paralizar al país a tal punto de que el presidente tenga que dar marcha atrás.
“Si el caos continúa Macron se vería forzado a dar un paso atrás porque además tiene una inflación importante, la gente está al bode de sus capacidades con el encarecimiento de los precios y ahora no tiene combustible. Y si al mismo tiempo hay que seguirle dando dinero a Ucrania y a África, los franceses no se van a calmar. Los partidos que se oponen a la reforma tienen en la calle al único mecanismo para que la propuesta no entre en vigor”, considera el experto.
Banús coincide: “Solo la presión de la calle podría logar bajarse la reforma. Desde el punto de vista parlamentario no hay nada que hacer, ni siquiera cabe un recurso judicial”.
Agrega que no hay que olvidar que hay un problema de fondo y es que el cambio demográfico está haciendo muy difícil financiar las pensiones en Francia y en otros países. El problema es muy serio para países como Francia, España, Alemania, Italia.
“La solución que han buscado en Francia, y sobre todo el modo, es mala, pero algo se tiene que hacer. Lo que le critican a Macron es que no ha entrado a fondo, que ha hecho algo muy radical y en el fondo muy simple, pero la realidad es que el sistema de pensiones necesita una reforma. Es uno de los grandes desafíos en este momento”, afirma.
AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.

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