No todo es luz en París [CRÓNICA]
No todo es luz en París [CRÓNICA]
Juan Aurelio Arévalo

Jefe de Fidelización y Proyectos

jarevalom@comercio.com.pe

Aburrido como un hongo, el guardia de la basílica de se prepara para otro día sin turistas. Aquí hay enterrados 42 reyes y 32 reinas, incluida María Antonieta, y aun así la iglesia no aparece en las postales. La explanada del frente tampoco se ha convertido en un paradero de ‘selfies’.

Difícil tarea venderse como el barrio más cosmopolita de (135 nacionalidades conviven en este suburbio parisino de 108.000 habitantes), y padecer al mismo tiempo el mayor índice de criminalidad del país. Sume a esto que aquí se escondieron los terroristas que mataron a 129 personas el 13 de noviembre del 2015 y entenderá el rostro resignado del guardia.

La Torre Eiffel está a solo 15 km, pero llegar aquí tarda una hora en metro. Al salir de la estación el paisaje se asemeja al del norte de África. Mujeres con velo apuran el paso por callejuelas tomadas por ambulantes, el árabe se escucha en cada esquina y el té de menta le gana al café.

Así es la ‘banlieue’, la periferia, símbolo de exclusión y fracaso. Una ley de 1872 prohíbe que en los censos se haga referencia al origen étnico o religioso, pero se calcula que hay 6 millones de musulmanes en Francia. Ellos representan alrededor del 10% de la población y la mayoría vive en zonas como esta, donde el desempleo es dos veces mayor que la media nacional y el 66% de los jóvenes no logra un título universitario. Encima, los yihadistas han condenado a los vecinos magrebíes a vivir con el peso del estigma. 
 

—El tenebroso 13N—

A tres cuadras de la basílica, en la Rue du Corbillon, está el edificio donde los yihadistas se atrincheraron y se enfrascaron en un tiroteo de 7 horas con la policía ese fin de semana de terror. Las huellas de los 5.000 balazos han sido tapadas con mallas y planchas de madera. De las 43 familias que vivían hacinadas en este lugar ya no queda rastro.

La mayoría eran magrebíes indocumentados como Nordine Touil, cuyo cuarto –para su desgracia– quedaba justo debajo del departamento de Abdelhamid Abaaoud, el cerebro del 13N. Una bala le dio en la mano y los 38 puntos de sutura le quitaron a Nordine cualquier esperanza de hallar trabajo.

La tragedia siempre persiguió a este edificio. El primer aviso llegó en el 2005 cuando tres adolescentes provocaron un incendio y un hombre murió al saltar del tercer piso. Luego se llenó de fumones, se infestó de ratas, el techo de un departamento cayó cuando el propietario celebraba el cumpleaños de su hija y, por último, llegaron los terroristas como inquilinos.

Los pocos que caminan frente a la fachada lo hacen para cortar camino rumbo a la Rue de la Republique, la principal arteria de esta zona que cada sábado es invadida por ambulantes magrebíes y subsaharianos que aguzan sus miradas frente a los extraños mientras ofrecen cortaúñas, maletas, juguetes, billeteras, ropa. Lo que sea. Nada cuesta más de 10 euros. 

Al final de esta tripa humana queda la oficina de turismo donde ninguno de los dos empleados quiere hablar del distrito. Tampoco saben explicar por qué mientras en el centro de París los militares patrullan en grupos de cuatro, día y noche, aquí en la zona de mayor delincuencia del país no se ve a un solo policía. Uno de los trabajadores nos recomienda visitar el estadio. 
 

—La marginación a flor de piel—

El empleado quizá no se acuerda, pero en el Stade de France se disparó la primera alarma. En el 2001 se jugó un partido entre Francia y Argelia que empezó con silbidos a “La Marsellesa”, y luego fue suspendido cuando jóvenes de origen magrebí invadieron la cancha con gritos de “¡Bin Laden! ¡Bin Laden!”. La ofensa al himno se repitió en París, cuando los ‘Bleus’ jugaron contra Marruecos (2007) y Túnez (2008). 

Eran la tercera generación de inmigrantes, salidos de los suburbios, silbando el himno del país donde nacieron, pero del cual no se sienten parte. Esa Francia de la periferia estalló en octubre del 2005 luego de que dos jóvenes musulmanes murieran electrocutados mientras escapaban de la policía en Clichy Sous Bois (Saint Denis). Esto provocó una revuelta callejera que dejó 6.600 autos quemados en 15 días, un centenar de edificios públicos destruidos y un estado impotente.

Desde entonces han pasado gobiernos de derecha y de izquierda que han invertido más de US$50 mil millones en 594 barrios como este, pero no han atacado el problema de fondo: la falta de inserción en el mercado laboral.

El escritor español Juan Goytisolo sostiene que aquí existe un apartheid territorial, social y étnico. La mayor comunidad musulmana de Europa no logra integrarse en un país que defiende la idea de laicidad a la vez que descuida el empleo y la enseñanza en las zonas de mayoría inmigrante arrinconándolos en guetos. Y a esto hay que agregar el auge del Frente Nacional, que centra su mensaje xenófobo contra los barrios ‘colonizados’ por el islam.

“¿Cómo extrañarse entonces de que ante la imposibilidad de ser ‘verdadero’ francés el rechazado por su cultura y orígenes se aferre a la ilusión de ser un auténtico musulmán? Las prédicas yihadistas encuentran en esa identidad fragmentada un terreno propicio a sus delirios suicidas”, señala Goytisolo. El sociólogo Farhad Khosrokhavar también cree que el extremismo surge de ese sentimiento de menosprecio: “A través de la radicalización recuperan su dignidad. Antes era la sociedad la que los juzgaba y condenaba, ahora son ellos quienes logran hacerlo”.


—País dividido: las claves de un desencuentro—

INCOMPATIBLES

Un encuesta de Ipsos en París revela que el 63% considera que el islam no es compatible con los valores franceses, y el 59% se queja de que los inmigrantes no se esfuerzan lo suficiente en integrarse. 

ISLAM FRANCÉS

El Gobierno Francés se viene reuniendo con el Consejo Francés de Culto Musulmán (CFCM) con el fin de crear instituciones que marquen el camino para un islam francés, un “islam moderno”.

MEZQUITAS EN LA MIRA

Hay 2.500 mezquitas en Francia, de las cuales 120 promueven el salafismo (movimiento fundamentalista que reivindica el retorno a los orígenes del islam). Desde los ataques del 13N se han cerrado 20 mezquitas en el país.

SIN TRABAJO

El 47% de jóvenes de entre 14 y 24 años de los barrios marginados carece de trabajo, según el Observatorio de Zonas Urbanas Sensibles. 

ENEMIGO EN CASA

Los autores del ataque a la revista “Charlie Hebdo” eran franceses, al igual que los tres terroristas que atacaron la discoteca Bataclan. Crecieron en comunas como Essone y Seine Saint Denis.

LOS RADICALIZADOS

Se calcula que Francia habría “producido” entre 1.000 y 2.000 yihadistas. No se sabe cuántos están de vuelta en casa.

PELIGROSO CIBERESPACIO

Un antropólogo belga estudió 247 casos de jóvenes que viajaron a Siria para la yihad y halló que solo 15 fueron reclutados en mezquitas, el resto se radicalizó en Internet.

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