Paciencia y parálisis republicana

“A lo largo del siglo XX, vimos varias veces cómo los gobiernos elegidos democráticamente terminaban interrumpidos por el conflicto entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo”.
"A diferencia de lo que dicen desde su tienda los fujimoristas, en realidad esto no tiene nada que ver con la paciencia, sino con la poca práctica y con la conducta republicana o democrática". Ilustración: El Comercio.

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Siempre he advertido que es casi imposible que se pueda gobernar en el Perú cuando no se cuenta con la mayoría parlamentaria.

A lo largo del siglo XX, vimos varias veces cómo los gobiernos elegidos democráticamente terminaban interrumpidos por el conflicto entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo.

Así pasó durante los gobiernos de Fernando Belaunde Terry y de Alberto Fujimori; y también en este siglo, con Pedro Pablo Kuczynski, por ejemplo.

Entonces, resulta muy curioso que el partido político con menos paciencia en los últimos 50 años de nuestra vida republicana se atreva a pedírsela a los demás, a que se espere por resultados que antes no se han alcanzado.

La falta de paciencia es lo que llevó al autogolpe que hubo en 1992. También a querer gobernar desde el Congreso en el período que comenzó en el 2016, así como a patear el tablero varias veces en la historia política reciente.

A diferencia de lo que dicen desde su tienda los fujimoristas, en realidad esto no tiene nada que ver con la paciencia, sino con la poca práctica y con la conducta republicana o democrática.

Hace solo un mes, comenté que el problema de nuestro sistema político era la incapacidad de gestionar. Hay mucha capacidad de prometer y casi ninguna de cumplir.

Ya nos hemos acostumbrado a eso en estos días que hemos tenido las elecciones municipales y regionales.

Me quedaba boquiabierto cuando algunas personas querían defender los logros de Rafael López Aliaga en su gestión como alcalde de la Municipalidad de Lima Metropolitana.

Yo lo que digo es que no hay mayor seguridad. El transporte sigue siendo un desastre y las promesas de una metrópoli de nivel mundial quedaron abandonadas antes del primer año de gestión.

Entonces, los ciudadanos son los que han aprendido a ser pacientes y escépticos o, en todo caso, a aceptar que no hay soluciones y que solo hay poses.

Y en el caso del Ejecutivo, ¿qué pasó con la presidenta tan obsesionada con los resultados que creó una oficina de la presidenta electa para que se apuraran los resultados y que ahora nos pide paciencia?

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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