Te compras un depa y lo alquilas, por Iván Alonso
Te compras un depa y lo alquilas, por Iván Alonso
Iván Alonso

Economista

La Comisión de Economía del Congreso acordó por unanimidad insistir en el proyecto que consagra la libre disponibilidad del 95,5% de los fondos de pensiones, que había sido observado por el Ejecutivo. Si se aprueba en el pleno, donde todo parece indicar que se verá inmediatamente después de las elecciones, se convertirá en ley.

Algunos futuros pensionistas estarán felices de poder decidir ellos mismos qué hacer con su plata. Pero la alegría podría durarles poco. El congresista Jaime Delgado, impulsor de la iniciativa, no es ningún liberal en materia económica que quiera devolverle a la gente su libertad de elegir; así como su colega Víctor Andrés García Belaunde, que aspira a ser vicepresidente, no es ningún ajedrecista que esté viendo dos jugadas hacia adelante. Ya vendrá otro proyecto para hacer voluntaria la contribución al sistema privado; y finalmente otro para volver a hacer obligatoria la afiliación a un sistema público.

Ojalá eso no suceda. Y ojalá también la mayoría de jubilados evite, entretanto, caer en la trampa de pensar que puede administrar sus propios fondos mejor que nadie.

Un grito de guerra que hemos escuchado en la radio durante el debate congresal es que uno podría retirar su fondo al jubilarse y con esa plata comprarse un inmueble para alquilarlo y vivir de la renta. Superficialmente, es una proposición atractiva, pero solo superficialmente. Hay riesgos y costos ocultos en una inversión inmobiliaria que la hacen distinta y potencialmente menos remunerativa que una renta vitalicia.

Una persona que ha acumulado un fondo de 100.000 soles puede recibir una pensión de 600 soles mensuales. Esa es la cantidad que puede retirar mes a mes de su fondo, a lo largo de 20 años, que es más o menos la expectativa de vida a la edad de jubilación, mientras el saldo gana intereses al 4% anual.

Comparemos esos 600 soles con lo que puede ganar alquilando, suponiendo que, en lugar de entregarle su fondo a una compañía de seguros, lo usa para comprar un departamento valorizado en 100.000 soles. Según estadísticas compiladas por el Banco Central de Reserva, en tiempos normales el alquiler anual rinde entre 4 y 8 por ciento del valor del inmueble. En el mejor de los casos, son 8.000 soles al año, o sea, 630 mensuales netos de impuestos. Un poco más que la renta vitalicia, pero no mucho más.

Ahora, ¿qué pasa cuando se va un inquilino? El jubilado se queda sin renta hasta encontrar otro. Pueden pasar un mes o dos meses o más, dependiendo de las condiciones del mercado. Y probablemente tendrá que pagarle una comisión a una corredora antes de volver a ver plata en su bolsillo.

En todo caso, haría bien ese jubilado en guardar una parte del alquiler por si el antiguo inquilino deja algo roto o malogrado. O para pintar o cambiar cañerías debido al desgaste natural, antes de que el lugar esté tan deteriorado que ya no se pueda alquilar y deje de ser una fuente de ingresos. O, por la misma razón, para comprar un seguro contra terremoto e incendio.

Parte del atractivo de la libre disponibilidad nace de la ilusión de que cada uno sabe mejor en qué invertir su fondo de jubilación. Pero no son muchos los que tienen los conocimientos necesarios para elegir bien y cuidar sus inversiones. Para la gran mayoría, lo más aconsejable sería entregarle su fondo, en el acto, a un administrador profesional.