No todas las lunas son lunas de miel, por Carlos Meléndez
No todas las lunas son lunas de miel, por Carlos Meléndez
Carlos Meléndez

Politólogo

La alta aprobación a favor del presidente Pedro Pablo Kuczynski es motivo de optimismo para un sector de la opinología. Algunos interpretan este apoyo como consecuencia de su “estilo” presidencial potente y campechano, materia extensa de columnas de opinión. Sin embargo, cabría ser cauteloso por, al menos, dos razones.

Primeramente, notemos que existe una hipótesis alternativa: tal apoyo no se debe al tipo de liderazgo sino al efecto luna de miel. Segundo, obnubilarnos con el carisma de la figura presidencial puede hacernos pasar por alto las serias debilidades políticas de los integrantes del actual Ejecutivo.

Ya algunos analistas han advertido que el 61% de aprobación de la gestión de Kuczynski no es excepcional. Según cifras históricas de Ipsos Perú, en el primer mes de mandato García tuvo 63% y Toledo 59%. Incluso el entonces radicalizado Humala –quien juró por la Constitución de 1979– acopió el 55% de las simpatías. Lo que sí es inédito para un primer mes de mandato es el elevado apoyo de las clases altas. El “estilo PPK” entusiasma como nunca antes a las élites limeñas (85% y 72% en los NSE A y B). García se acercó en el 2006 con el 69% en el A y 64% en el B. Del 2001 en adelante, los mandatarios comenzaron respaldados fundamentalmente por los NSE D y E, superando largamente su promedio nacional. Esta es la primera vez que un presidente, en su período de gracia, no repite dicho patrón.

Cuando un gobierno carece de partido, como el actual, los pararrayos políticos recaen en los puestos más altos del Ejecutivo. Además de la presidencia, otros dos cargos claves en la opinión pública son la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Después del presidente, son estos roles los que más importan al proyectar un “estilo” auténtico.

No obstante, los antecedentes no dejan suficientes razones para ser optimistas. Los datos históricos de Ipsos Perú indican que cuando Fernando Zavala lideró el MEF (agosto del 2005 a julio del 2006) no despertó pasiones; su promedio de aprobación fue de 20% (solo en sus dos últimos meses de gestión alcanzó 28% y 27%, respectivamente). Por su parte, nunca antes tuvimos un MEF tan impopular en su primer mes de gestión. Según la última encuesta de Ipsos, el 50% de peruanos desaprueba a Alfredo Thorne y un 36% lo aprueba. Ello contrasta con el apoyo que recibieron Kuczynski (2001), Carranza (2006) y Castilla (2011), con un promedio de diez puntos porcentuales más –respectivamente– que el del actual ministro. Asimismo, las desaprobaciones de aquellos en el mes debut nunca sobrepasaron el 23%. 

Comparativamente, el inicio del actual gobierno es menos auspicioso de lo que sostienen emocionados analistas oficialistas. Además de que la mejor luna de miel no garantiza que las relaciones terminen en separación. De hecho, el divorcio entre nuestra clase política y la ciudadanía parece que fuese estructural, como lo evidencia las tres gestiones anteriores que tuvieron también sus respectivos momentos de fugaz enamoramiento.