En el cuartel del Ejército peruano, El Polvorín, ubicado en el distrito de Independencia en Pisco, una fuerte explosión dejó siete soldados heridos y uno desaparecido mientras se realizaban labores de traslado de granadas como parte de un plan de destrucción de municiones.
La fuerte explosión también alertó a los vecinos de zonas aledañas, entre ellos, familiares de los afectados. Ellos fueron llevados hacia el hospital San Juan de Dios. Sin embargo, debido a la gravedad de las lesiones, se dispuso su traslado inmediato hacia la base de la Fuerza Aérea en San Andrés para una evacuación aeromédica.
Allí, los afectados fueron evacuados en un avión hacia el Hospital Militar en Lima para recibir atención médica especializada. Se mantiene bajo reserva el diagnóstico detallado de cada uno de los pacientes afectados por la onda expansiva.
Mediante un comunicado, el Ejército del Perú informó que su sistema de inspectoría inició las indagaciones para establecer si se respetaron los protocolos de seguridad en la manipulación de los explosivos o si hubo una falla técnica en el material destinado a destrucción.
En paralelo, se reforzaron las labores de búsqueda en el cuartel El Polvorín para ubicar al efectivo que no fue hallado tras el pase de lista realizado luego de la emergencia.
Los familiares de los soldados que cumplen servicio en esa sede continúan en los exteriores del cuartel a la espera de información oficial. Según informó el Ejército del Perú, se están otorgando las facilidades correspondientes a los deudos y allegados mientras se desarrollan los peritajes en el área donde se produjo la detonación de las granadas.
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