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Sal, sal, Salvador, una crónica de Fernando Vivas

El presidente Vizcarra casi no se tomó tiempo para pedir la renuncia a Salvador Heresi. Para saber si ello fue una muestra de firmeza o de debilidad del gobierno, conozcamos los antecedentes

Salvador Heresi

Salvador Heresi Chicoma es el tercero en dejar el Gabinete Villanueva. Antes salieron Daniel Córdova del Ministerio de la Producción y David Tuesta del Ministerio de Economía. (Foto: Anthony Niño de Guzmán)

Anthony Niño de Guzmán

La primera sorpresa en esta historia la tuvimos cuando Salvador Heresi fue fichado como ministro. El presidente y su primer ministro hicieron el cásting del Gabinete con sumo cuidado. No querían pisar callos fujimoristas, ni caviares ni ppkausas. Tampoco querían repetir ningún plato del pasado reciente y por eso, en su corto discurso de asunción de mando, Vizcarra juró que ningún ministro de PPK se quedaría con su fajín.

¿Por qué Vizcarra fichó a Heresi si su pasado ligado a Álex Kouri colisionaba con el impulso anticorrupción vital para sostener al nuevo gobierno? Salvador llevaba muchos años apartado de Kouri. Sus últimas aventuras como alcalde de San Miguel y candidato a Lima las emprendió por cuenta propia. Es cierto que en el 2010 hubo una seria denuncia de desbalance patrimonial que volvió a poner en evidencia sus buenas migas con el armazón edilicio de Kouri. La fiscalía investigó y finalmente archivó el caso. Luego, Heresi ayudó a fundar Peruanos por el Kambio y empezó una nueva etapa.

Nunca fue un convencido ppkausa como su correligionario Gilbert Violeta, pues no olvidó que PPK lo traicionó al no respaldarlo en su candidatura a Lima en el 2014. PPK tampoco lo tuvo en consideración en la campaña del 2016 y fue la única vez que rompió su estilo de dar declaraciones afables y elusivas: montó en cólera y reclamó ser vocero. De ahí que en el Congreso estuvo en mejores condiciones que los ppkausas de corazón, para tender puentes con los fujimoristas. Le dejó a Violeta la presidencia y el control del partido y se reservó la más confortable secretaría general.

Antes de contar por qué salió, volvamos a preguntar, entonces, ¿por qué entró? Una fuente del entorno del presidente me respondió: “Porque se habían alineado todos los astros para que fuera ministro. La bancada ppkausa estaba chúcara y él no, era secretario general del partido, había presidido la Comisión de Justicia en el Congreso, es abogado”.

Por cierto, recordemos que en los días previos a la caída de PPK, se filtró un chat de Gilbert Violeta con Vizcarra. Allí, el futuro presidente le decía al diligente ppkausa que los asuntos de una posible sucesión solo los discutiría con PPK, y el único del partido que se había comunicado con él era Heresi. En ese entonces le pregunté a Heresi por esa confesión de Vizcarra y me dijo que fue apenas un mensaje de saludo, sin mayor importancia. Lo que sí tuvo importancia fue un tuit tras la revelación de los ‘mamanivideos’ en el que Salvador opinó, en abierta contradicción con la mayoría de sus colegas ppkausas, que PPK debía irse. Por eso la fuente del entorno de Vizcarra empezó por subrayarme que Heresi no estaba entre los chúcaros.

O sea, Vizcarra quería dar la señal de que tendía puentes al ppkausismo aunque el ppkausismo no lo sintiera así. Y Villanueva fue de la misma posición. Este, además, como buen conocedor de las emociones entre los vacadores, sabía que los fujimoristas no veían mal a Salvador.

—Ahora sí, ¿por qué se fue?—
A pesar de que quería serlo, Heresi no estaba seguro de llegar a ser ministro. Si no, no hubiera estado en Miami cuando lo pilló la llamada de Vizcarra proponiéndoselo. Como lo temía él mismo, su designación cayó mal a muchos que le recordaron sus pasados vínculos con el hoy encarcelado Kouri. Pero, siendo uno de los pocos ministros con perfil político, abrió el juego en los medios e hizo vocería eficaz del débil gobierno. Fue cauto al hablar del indulto, sin arquear las cejas ni de fujimoristas ni de sus antis. Pero no era del cogollo íntimo de Vizcarra. Eso estaba claro y quedó confirmado –cuentan fuentes ligadas a Salvador– con dos antecedentes.

Entre los entes que dependen del Minjus está la Sunarp (Superintendencia Nacional de los Registros Públicos). Y sucedió que Vizcarra se enteró de que altos funcionarios de la Sunarp viajaron al Mundial, contrariando la prédica de austeridad del gobierno.

Más irritante que esa licencia de subalternos es el otro antecedente: la declaración de Heresi sobre la posibilidad de que la reforma judicial se apruebe en un referéndum. La idea puede dar pie a un rico y sesudo debate; pero, vamos, no fue discutida en el Consejo de Ministros. Fue un globo de ensayo que infló y lanzó al aire el propio ministro. Me cuentan que Vizcarra dio señales de que no le gustó ni la idea ni su lanzamiento en una entrevista en RPP.

Mi fuente vizcarrina minimiza estos antecedentes, pero es posible que se revolvieran en la cabeza del presidente apenas se enteró del audio en el que Heresi se muestra amigable con el hoy impresentable juez César Hinostroza.

La conversación en la que Heresi le da a entender al juez que está de acuerdo con una sentencia suya en que se muestra garantista (¡vaya uno a saber por proteger a quiénes!) ante las investigaciones e incautaciones por lavado de activos, colisiona con la campaña anticorrupción del gobierno. Pero eso no habría pesado tanto, me dice la fuente cercana al presidente, pues Heresi pudo estar siendo conciliador con el juez para luego plantearle la posición oficial. Lo serio, sigo a mi fuente, es que a Vizcarra le molestó que en los últimos días Heresi no le hubiera dicho que conocía y hasta había conversado, siendo ministro, con Hinostroza.

Por eso, Vizcarra, en su tuit lapidario, dijo que, aunque no se percibía falta en el audio, quien estaba sectorialmente al frente de la reforma de la justicia no podía tener esos tratos. ¿Pero por qué decidió Vizcarra pedir la renuncia tan de súbito? En primer lugar, no tuvo al lado a César Villanueva para evaluarla juntos. El primer ministro estuvo de licencia el viernes por una pequeña intervención médica. Luego, en la inmediata conversación telefónica con Heresi, el ministro fue desprendido al plantearle rápidamente a Vizcarra la posibilidad de su renuncia, según cuenta una fuente cercana a Heresi.

Finalmente, y en esto coinciden fuentes del entorno del ministro y del presidente, a Vizcarra lo contrarió que Heresi saliera tan pronto a dar declaraciones sin haber acordado el tono de estas con él. Ello lo habría reafirmado en su decisión de pedirle la renuncia, aunque aún no se lo había dicho a Heresi. Y lo hizo, ante la nación, en un lacónico tuit.

Los antecedentes de esta historia hacen ver que Vizcarra no estaba dispuesto a esperar un nuevo episodio irritante en torno a Heresi. Ya había una distancia con él que explica que no le consultara, sino hasta muy tarde –esto me lo confirma más de una fuente– sobre la comisión de notables presidida por Allan Wagner.

Heresi tiene curul y partido donde volver. Su control de daños tuvo un revés al ir al programa de Beto Ortiz y hacer reproches a Vizcarra que salieron al aire creyendo él que estaba hablando ‘off the record’.

Ahora, Vizcarra y Villanueva buscan un notable más, o un técnico sin anticuerpos ni pasado, que sostenga una cartera que se ha vuelto muy pesada. Y, a la vez, tienen un vacío por llenar en su ala derecha cristiana, cercana al fujimorismo.

*Fernando Vásquez, de la oficina de comunicaciones de la Sunarp, llamó para precisar que solo un alto funcionario del ente viajó al Mundial. Se trató del gerente general Fabián Susaníbar Tello, que renunció a su retorno.

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