Pescado más allá de Semana Santa: por qué merece un lugar en tu mesa

Comer pescado en estas fechas puede obedecer a una creencia religiosa o a una tradición familiar. Sin embargo, es un hábito que convendría mantener el resto del año, debido a sus notables beneficios.
Si vas a freírlo, es importante no hacerlo en exceso, pues podría opacar sus beneficios y nutrientes

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En Semana Santa se cambia la carne por el pescado. Para algunos es una costumbre religiosa, para otros una tradición familiar. Pero más allá del simbolismo, hay algo que merece rescatarse: incluir pescado en la alimentación es una de las decisiones más inteligentes desde el punto de vista nutricional. Y un hábito que deberíamos cultivar más allá de hacerlo solo por una fecha en especial.

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El pescado es una fuente de proteína de alta calidad, fácil de digerir y con un perfil nutricional que lo diferencia de otras carnes. Aporta vitaminas del complejo B; vitamina D, que es clave para la salud ósea e inmune; y minerales como yodo, zinc y selenio, fundamentales para el funcionamiento del metabolismo y la tiroides. Pero lo que realmente lo hace especial es su contenido de grasas saludables, en particular los omega-3 en ciertos tipos de pescados. Y aquí es donde cabe una distinción importante: no todos los pescados son iguales, y entender sus diferencias nos ayuda a aprovechar mejor sus beneficios.

Por un lado, están los pescados de carne blanca, como la merluza, el lenguado o la corvina. Son más magros, es decir, tienen menor contenido de grasa. Son ligeros y fáciles de digerir, una excelente opción para quienes buscan comidas más suaves o tienen digestiones sensibles. Aportan proteína de calidad, pero su contenido de omega-3 es menor en comparación a otros tipos de pescados de carnes más oscuras.

El pescado es fácil de digerir y con un perfil nutricional que lo diferencia de otras carnes.

Por otro lado, están los pescados de carne oscura o azul, como el salmón, la sardina, la caballa o el atún. Estos tienen mayor contenido de grasa, pero aquí viene el punto clave: no es cualquier grasa, es grasa que tu cuerpo necesita. Los omega-3, especialmente EPA y DHA, cumplen funciones fundamentales: ayudan a reducir la inflamación, contribuyen a la salud cardiovascular, apoyan la función cerebral y tienen un rol importante en el estado de ánimo. Además, participan en la estructura de las membranas celulares, lo que impacta directamente en cómo funcionan nuestras células.

En un contexto en el que la alimentación moderna suele ser más alta en omega-6 (provenientes de aceites vegetales refinados y ultraprocesados), aumentar el consumo de omega-3 se vuelve aún más relevante para equilibrar esa balanza. Por esto incluir pescados, especialmente pescados grasos, no es solo una recomendación “saludable”; es una estrategia concreta para mejorar la calidad de la dieta. Además tienen a su favor su versatilidad. El pescado puede prepararse a la plancha, al horno, al vapor o en guisos, lo que permite mantener su valor nutricional sin necesidad de técnicas complejas. Eso sí, la forma de preparación importa: freírlo en exceso o acompañarlo con salsas pesadas puede opacar sus beneficios.

El pescado, en sus diversos tipos, es una fuente de proteína de alta calidad.

Semana Santa puede ser una buena excusa para reconectar con este alimento, pero idealmente no debería limitarse a una sola época del año. Recuerda que cuando hablamos de salud, no se trata de lo que hacemos ocasionalmente, sino de lo que repetimos con frecuencia.

A veces, lo tradicional también puede ser profundamente nutritivo. Y en este caso, el pescado es un buen ejemplo de eso. //

Además…
Recomendaciones simples para poner en práctica

Incluye pescado al menos dos o tres veces por semana, y que un día sea para los pescados grasos como sardina, atún, trucha, salmón o caballa, a fin de asegurar un buen aporte de omega-3.


Varía los tipos de pescado, combinando opciones blancas y azules para aprovechar distintos perfiles nutricionales.


Elige preparaciones simples, como al horno, a la plancha o al vapor, para cuidar la calidad del plato y darles variedad a tus días.

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