Socialité, una de las paradas de Chiara Ferragni durante su ruta de lujo en Perú

La influencer italiana llegó al local de Socialité durante su viaje por el Perú. Detrás de la visita hay una historia que comenzó en Milán, con una amistad entre Paola Alvarado y José Hernández, actual pareja de Ferragni.
¿Cómo es Socialité, la cafetería "cool" que visitó Chiara Ferragni durante su estadía en Lima?

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Lo que comenzó como una escapada en pareja se transformó en una vitrina internacional para el turismo y la gastronomía de alta gama del Perú. La empresaria y creadora de contenido italiana recorrió Lima, Paracas, Amazonas y Cusco junto a su pareja, el ingeniero colombiano José Hernández, y compartió con sus millones de seguidores distintos momentos de su viaje, desde restaurantes reconocidos hasta experiencias de lujo y su visita a Machu Picchu. En Lima, la gastronomía ocupó un lugar protagónico. Ferragni reservó mesa en Central, del chef Virgilio Martínez, recorrió La Mar y conoció Tomo, donde se acercó a la cocina nikkei. Pero en medio de esta ruta gastronómica también hubo espacio para una propuesta mucho más joven: Socialité, el emprendimiento “cool” de Paola Alvarado.

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Dicha visita incluso quedó registrada en las redes sociales de Socialité con un mensaje: “new fav spot in Lima!!!”. Pero detrás de esas fotografías existe una historia que comenzó varios años antes y a miles de kilómetros de Lima.

De la moda a Socialité

Paola Alvarado, creadora de Socialité, pasó más de una década vinculada al mundo de la moda, entre Europa y Perú. Su trayectoria comercial la llevó a trabajar en distintas marcas y, posteriormente, a Milán, donde realizó una maestría. Fue allí donde, según cuenta, experimentó un proceso de “reseteo” personal que le permitió explorar intereses que hasta entonces habían quedado en segundo plano.

Paola Alvarado pasó de trabajar en Dior a crear su propia cafetería.

Uno de ellos fue la cocina. “Siempre me ha encantado comer y buenos lugares”, recuerda. Durante su estadía en Italia descubrió también que cocinar y preparar postres era una pasión que podía convertirse en algo más.

Después llegó una de las experiencias profesionales que había imaginado durante años: trabajar en Dior. Sin embargo, aquella oportunidad terminó confirmándole que su camino ya no estaba necesariamente en la moda.

“Dior era lo que mi cabeza había sido siempre, mi sueño de toda la vida. Pero en el papel terminó siendo de repente algo que no me convenció al 100%”, cuenta.

En enero de 2025 decidió dejar su trabajo y apostar por el emprendimiento. En esa búsqueda apareció una bebida que conocía y disfrutaba desde hacía tiempo: el bubble tea.

Al investigar el mercado encontró que muchos de los productos disponibles tenían altos niveles de azúcar, colorantes y preservantes. La pregunta fue inmediata: ¿cómo podía ofrecer algo que ella misma no consumiría? Así nació la idea de crear una marca de bubble tea natural y saludable.

Socialité comenzó como un proyecto de delivery y dark kitchen. Con el tiempo, la propuesta fue creciendo y también cambió. La marca pasó de concentrarse exclusivamente en bebidas a convertirse en una cafetería saludable, impulsada en buena medida por las propias solicitudes de sus clientes.

Hoy la propuesta incorpora sándwiches, desayunos y postres, además de bebidas personalizables. La idea, explica Alvarado, no es convertir lo saludable en una forma de restricción, sino en una manera de disfrutar. “Somos saludables porque ofrecemos un producto totalmente natural”, señala. El concepto está ligado a una filosofía que resume como “romantizar la vida”: disfrutar de los pequeños momentos, de una comida y de la compañía, sin culpa.

Las bebidas "Signature drinks" es una propuesta que tiene panna cotta, convirtiéndola en un postre bebible.

El primer local físico de Socialité abrió el 15 de agosto de 2026, después de casi un año de crecimiento a través del delivery y de una experiencia pop-up que terminó de convencer a Paola de que era momento de abrir un espacio para recibir directamente a sus clientes.

La conexión que llegó desde Milán

Y aquí aparece Chiara Ferragni. Cuando Paola vivía en Milán, conoció a José Hernández, entonces simplemente un amigo colombiano con quien compartía un grupo de amigos latinoamericanos.

Años después, Alvarado se enteró por las noticias de que Hernández era la pareja de Ferragni. Para ella, la coincidencia tenía una carga especial: venía del mundo de la moda, había vivido en Milán y Ferragni era precisamente una de las figuras internacionales que admiraba.

“Cuando viví en Milán, mi sueño siempre fue algún día verla y conocerla, y no pasó en su momento”, recuerda.

La conexión terminó acercándolas de una manera inesperada. Aproximadamente tres meses antes del viaje, Hernández escribió en el antiguo grupo de amigos latinoamericanos para contar que viajaría a Perú y pedir recomendaciones. Paola y una amiga le sugirieron una ruta por el país. Lo que no sabían entonces era que aquel recorrido terminaría incluyendo a Ferragni y que Socialité formaría parte de la historia.

La visita ocurrió justamente en las semanas en que Socialité abría su primer espacio físico. Mientras Paola estaba concentrada en la apertura, Hernández seguía de cerca el proceso y la felicitaba por el nuevo proyecto.

Finalmente, durante su estadía en Lima, Chiara y José se dieron un tiempo para conocer el local. Ferragni probó el Lúcuma matcha latte y, según cuenta Paola, le gustó tanto el producto como la experiencia. Después llegaron las fotografías junto al logo de Socialité y la publicación que terminó amplificando la visita.

“Para alguien que viene de moda, que ha vivido en Milán, que sabe lo importante que es para la industria y para el mundo en general, que venga a mi cafetería y que pruebe unos productos es como: no puedo creerlo”, cuenta Alvarado.

La historia de Socialité, finalmente, también es la historia de una ruta que empezó en Milán, pasó por el mundo de la moda y terminó encontrando en Lima un nuevo punto de partida.

Lúcuma Matcha Latte fue la bebida que tomó Chiara durante su estadía en Socialité.

Del Pacífico a la biodiversidad y la alta cocina

El itinerario comenzó en Lima, ciudad en la que la gastronomía peruana ocupó el lugar protagónico. Ferragni no ocultó su deslumbre ante las propuestas culinarias de la capital, reservando mesa en Central, del chef Virgilio Martínez, para adentrarse en su afamada experiencia por altitudes. La ruta continuó por los sabores marinos de La Mar Cebichería, donde fue recibida con guiños personalizados,y la cocina nikkei en Tomo.

En su recorrido por la capital, la influencer también se dio espacio para probar tendencias de consumo local al visitar Socialité Bubble Tea, un espacio especializado en bebidas a base de té de boba, infusiones frutales con toppings y refrescos artesanales que forman parte de la oferta urbana contemporánea de la ciudad.

Tras dejar Lima, el recorrido combinó la adrenalina del desierto de Paracas, con paseos en buggy, sandboarding y atardeceres frente al mar, con una inmersión natural en la Amazonía, donde la pareja disfrutó de la biodiversidad en alojamientos de lujo integrados al entorno selvático.

El misticismo en los Andes

El tramo andino trajo consigo uno de los momentos más esperados de la travesía. Para llegar a Aguas Calientes, la pareja abordó el tren de lujo Hiram Bingham, disfrutando de su estética inspirada en los años 20, música tradicional en vivo y coctelería a base de pisco a bordo.

En la icónica ciudadela de Machu Picchu, Ferragni no solo recorrió los senderos principales, sino que asumió el reto físico de ascender a la cima del Waynapicchu (a 2.667 m s. n. m.), desde donde compartió su asombro con sus seguidores:

“Sentí que era uno de los lugares más mágicos y espirituales que he visitado. De verdad me quedé sin palabras”, expresó la italiana.

Con esta visita a la última de las Maravillas del Mundo que le faltaba conocer en persona, Chiara Ferragni reafirmó en sus plataformas que su paso por el Perú ha sido una travesía memorable, reforzando el posicionamiento del país como un referente indiscutible de lujo, misticismo y excelencia gastronómica a nivel internacional.

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Dirección: Dasso 160, San Isidro (Piso 2)

Horario: De lunes a sábado de 9am a 8pm, domingos de 9am a 6pm.

Carta: La carta empieza con las signature drinks que cuestan entre S/16 ( Black milk tea con panna cottaa) y S/24 (Pistacho latte con panna cotta). Continúan los seis tipos de matcha entre S/18 (matcha latte) y S/20 (lúcuma matcha latte).Classic tea & Fruit Tea entre S/10 (jazmin gree tea) y S/14 (citric punch green tea). Refresging Drinks a S/14 (Frutos rojos soft soda) y S/16 (maracumango frozen tea).


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