Capitán América: la ingeniería genética se vuelve realidad
Capitán América: la ingeniería genética se vuelve realidad
Redacción EC

La secuencia total del genoma humano es historia reciente. Desde que en el 2005 se terminaron de secuenciar 28.000 genes, la carrera  de la ciencia por hacernos seres más saludables no ha cesado.

Hoy se manipulan genes, se quitan, añaden y transforman para que sucedan mecanismos complejos que venzan males o no se desarrollen.

Así por ejemplo, Chile estudió una terapia genética para frenar la sensación de placer relacionada con la bebida, y desarrolló la primera vacuna contra el alcoholismo. En Israel el tratamiento genético permite que las personas se curen de afecciones coronarias al mejorar el flujo sanguíneo, y en España el año pasado nació la primera bebe en ese país libre del BCRA1, un gen relacionado con el cáncer de mama, que portaba su madre. Las aplicaciones de terapia génica podrían llegar al campo deportivo y militar. El afán por crear superhumanos, como los valientes de las historietas, podría lograr el desarrollo de una musculatura excepcional con una oxigenación corpórea tal que permita a los corredores llegar a marcas hoy imposibles.

DEPORTE Y EJÉRCITO
De hecho, durante las olimpiadas de Londres 2012 se sospechó que algunos atletas podrían haber abandonado el doping por la terapia genética. El caso de la nadadora china de 16 años Ye Shiwen desató polémica porque mejoró sus marcas en tiempos muy cortos, lo que le valió una medalla de oro, y la acusación de ser objeto de modificación genética. Aunque nunca se pudo probar esa suspicacia, entonces, Ted Friedmann, presidente de genética de la Agencia Mundial Antidopaje, dijo que no le sorprendería que la manipulación esté ocurriendo. Lee también: “Poderes extraordinarios” ayudan a adolescentes a lograr hazañas deportivas

En el ámbito militar se realizan ensayos para dotar genéticamente a los soldados de capacidades de regeneración de tejidos en forma acelerada, el bloqueo de infecciones y para resistir largas jornadas sin alimento ni líquidos.

En el cómic del , el traje de Steve Rogers le otorga agilidad y flexibilidad. Los exoesqueletos en robótica apuntan a ello: vestir aparatos que nos permitan avanzar sin esfuerzo, y levantar cargas que nuestros brazos solo sientan el 1% del peso de ellas.