Bruno Ortiz Bisso

Dolor en los nervios y en los músculos, dificultades para respirar, fatiga, malestares intestinales, anomalías cardíacas, problemas cutáneos, migrañas, colesterol alto, trastornos mentales y trastornos del sueño son algunos de los problemas de salud que se han reportado como secuelas entre las personas que han sufrido de . Sin embargo, un reciente estudio suma una dolencia más a esta lista: la .

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Un estudio, desarrollado por investigadores de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami y publicado en “The World Journal of Men’s Health”, es el primero en demostrar la presencia del SARS-CoV-2 en el pene de personas, mucho tiempo después de la infección inicial. Los expertos sugieren que la disfunción del endotelio vascular producida por el tiene que ver con la .

“El es una enfermedad que actúa sobre la capa más interna de los vasos sanguíneos, que es el endotelio. Daña los lugares donde hay vasos sanguíneos y, sobre todo, si es que estos han estado ya dañados, por ejemplo, en gente con presión alta, diabetes, etc. En este estudio se encontró que los pacientes que tenían l habían pasado del estadio moderado a severo, luego de sufrir de COVID-19 sintomático, explica a El Comercio Jorge Saldaña, urólogo y director médico de Urozen.

“El pene está compuesto por el tejido cavernoso, que se llena de sangre durante la erección. Tras analizar muestras de tejido peneal, encontraron partículas persistentes del virus pese a que los pacientes ya habían superado la infección, que hacían que el endotelio se encuentre inflamado, , detalla por su parte Luis Miguel Peralta, urólogo de la clínica Ricardo Palma.

—Efectos indirectos—

De acuerdo con Peralta, este estudio se convierte en evidencia directa del efecto del . Sin embargo, recalca que esta enfermedad también está dejando otro tipo de secuelas que indirectamente también afectan la vida sexual de los varones.

“Quienes salen del COVID-19 pueden tener secuelas vasculares y pulmonares, como disminución del gasto cardíaco, perder la capacidad de recuperación pulmonar, no soportar ejercicios físicos muy intensos. Por ende, todo eso afecta también la realización del acto sexual. Estadísticamente, el paciente llega disminuido y se afecta su desempeño”, indica Peralta.

“Hay que considerar otros factores adicionales. Muchas personas pasan demasiado tiempo postrados a causa de la enfermedad. Esto genera un estrés emocional intenso, que se convierte en otra causa de la , agrega Saldaña.

El especialista de Urozen considera que esta pandemia ha desnudado problemas de salud que arrastrábamos silenciosamente durante años. “Tenemos un estilo de vida tan sedentario, con mucho consumo de comida chatarra, que ha venido debilitando nuestros vasos sanguíneos, haciéndolos de mala calidad. Esa es una ventana que ha aprovechado el para atacarnos”, recalca.

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—Prevenir la infección—

Los especialistas aclaran que, pese a lo que se piensa, la –la capacidad natural para mantener una erección– no es un problema exclusivo de los adultos mayores, pues tiene niveles de complejidad y se puede presentar en diferentes etapas de la vida. Se calcula que el 50% de los varones entre los 40 y 70 años van a tener algún grado de disfunción eréctil, mientras que cerca del 10% de jóvenes la sufren.

Lo que recomiendan es cambios en los hábitos saludables: realizar mayor actividad física y alimentarse de manera balanceada. Además, recuerdan que hoy la disfunción eréctil puede ser tratada y hasta solucionada.

“No debemos olvidar que se ha encontrado que el afecta la fertilidad del varón. Lo ideal es evitar contagiarnos, subraya Saldaña.


Efeméride

  • Desde el 2010, los 4 de setiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual, promovido por la Asociación Mundial para la Salud Sexual.


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