el nevado Ausangate, en Cusco, Perú. Foto: Carmen Contreras / SPDA.
el nevado Ausangate, en Cusco, Perú. Foto: Carmen Contreras / SPDA.
Mongabay Latam

El paisaje es deslumbrante. La imponente cadena de montañas de la Cordillera de Vilcanota con sus cumbres cubiertas de nieve quita la respiración a quien se anima a recorrerla.

Son más de 400 glaciares que se extienden entre las regiones Cusco y Puno. Uno de ellos es el Ausangate, la montaña tutelar del Cusco que le dio el nombre al área de conservación regional creada en diciembre de 2019, sobre una extensión de 66 514 hectáreas distribuidas entre las provincias de Quispicanchi y Canchis, en el departamento del Cusco.

El Área de Conservación Regional Ausangate fue creada en diciembre de 2019. Foto: Yvette Sierra Praeli.
El Área de Conservación Regional Ausangate fue creada en diciembre de 2019. Foto: Yvette Sierra Praeli.

La creación del  tuvo un largo camino que empezó en el 2008 cuando el Gobierno Regional del Cusco definió esta zona de nevados como un lugar prioritario para la protección del ecosistema.

Nevados, lagunas y montañas y especies emblemáticas como la vicuña y el cóndor andino forman este paisaje espectacular que Mongabay Latam explora en esta expedición virtual.

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Primera parada: los nevados

El nevado Ausangate es la montaña tutelar del Cusco. Foto: Carmen Contreras / SPDA.
El nevado Ausangate es la montaña tutelar del Cusco. Foto: Carmen Contreras / SPDA.

Dos nevados son emblemáticos en el área protegida: el Ausangate y el Quelccaya. El primero, el Ausangate, es considerada la montaña tutelar del Cusco que se eleva hasta los 6372 metros sobre el nivel del mar y es la quinta montaña más alta del Perú.

El nevado Quelccaya forma parte de la Cordillera de Vilcanota. Foto: Conservación Amazónica.
El nevado Quelccaya forma parte de la Cordillera de Vilcanota. Foto: Conservación Amazónica.

Hasta el Ausangate llegan cada año miles de caminantes durante la peregrinación al santuario del Señor de Qolluyrit’i, que desde el 2011 es considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

El ACR Ausangate se extiende por más de 60 mil hectáreas. Foto: Otto Alegre / SPDA.
El ACR Ausangate se extiende por más de 60 mil hectáreas. Foto: Otto Alegre / SPDA.

En cuanto al , se trata del glaciar tropical más extenso del planeta con 44 kilómetros cuadrados y una altura de 5600 metros sobre el nivel del mar. Es considerado un termómetro mundial pues desde el año 1974 el científico ha recorrido este glacial para investigar sobre el calentamiento global.

Ausangate. Salida de la Comunidad de Pachanga rumbo a la fiesta del Qoyllur Rití. Foto: Cortesía Thomas J. Mueller.
Ausangate. Salida de la Comunidad de Pachanga rumbo a la fiesta del Qoyllur Rití. Foto: Cortesía Thomas J. Mueller.

Entre los glaciares de la ACR Ausangate también destaca el Callangate o Collpa Ananta con 6110 metros de altura, una de las principales montañas de la Cordillera de Vilcanota.

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Segunda parada: la laguna Sibinacocha

La laguna de Sibinacocha es la más grande dentro de la ACR Ausangate. Foto: Otto Alegre / SPDA.
La laguna de Sibinacocha es la más grande dentro de la ACR Ausangate. Foto: Otto Alegre / SPDA.

A más de 4000 metros de altura, la laguna de Sibinacocha te llena de energía. Sus aguas azules con un fondo enmarcado por la Cordillera Vilcanota es una imagen que se queda grabada en la retina.

La laguna Sibinacocha recibe las aguas del nevado Quelccaya. Foto: Otto Alegre / SPDA.
La laguna Sibinacocha recibe las aguas del nevado Quelccaya. Foto: Otto Alegre / SPDA.

Es la más grande dentro de la ACR Ausangate y recibe el agua del glaciar Quelccaya, que baja hasta el río Vilcanota y alimenta la central hidroeléctrica de Machu Picchu.

Flamencos en la laguna Sibinicocha. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Flamencos en la laguna Sibinicocha. Foto: Yvette Sierra Praeli.

Con 25 kilómetros cuadrados, la laguna Sibinacocha se extiende entre dos comunidades: Sallani y Phinaya, que también forman parte del área protegida.

Es común ver huallatas cerca de la laguna Sibinicocha. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Es común ver huallatas cerca de la laguna Sibinicocha. Foto: Yvette Sierra Praeli.

Patos nadando en sus aguas y flamencos caminando por la orilla son algunas de las postales que se pueden tener cuando a más de 4000 metros de altura te encuentras con este inmenso espejo de agua.

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Tercera parada: los camélidos sudamericanos

La vicuña es una de las especies emblemáticas de Perú que habita en el ACR Ausangate. Foto: Yvette Sierra Praeli.
La vicuña es una de las especies emblemáticas de Perú que habita en el ACR Ausangate. Foto: Yvette Sierra Praeli.

Entre las comunidades de Phinaya y Sallani, la población de vicuñas llega a 9500 individuos. Por eso, es frecuente verlas en las pampas y las laderas de las montañas del área reservada caminando seguras y sin preocupación.

Alrededor de 70 mil alpacas son el principal sustento de decenas de familias de las comunidades de Phinaya y Sallani. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Alrededor de 70 mil alpacas son el principal sustento de decenas de familias de las comunidades de Phinaya y Sallani. Foto: Yvette Sierra Praeli.

Las alpacas también son habitantes del ACR Ausangate. Y son ellas las que, con su lana, se han convertido en el principal sustento de decenas de familias de las comunidades de Phinaya y Sallani, donde hay por lo menos 70 000 alpacas.

Alpacas de la especie suri son criadas por las comunidades de la ACR Ausangate. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Alpacas de la especie suri son criadas por las comunidades de la ACR Ausangate. Foto: Yvette Sierra Praeli.

La crianza de ambas especies emblemáticas de Perú forma parte de proyectos de mejoramiento de camélidos que se han establecido junto con la reserva. La exportación de lana de vicuña y la confección de ponchos, chullos y chompas de alpaca, así como chaquetas y sombreros decorados con tejidos de alpaca son el resultado del trabajo de las comunidades que viven al pie de la cordillera de Vilcanota.

Alpacas, llamas y vicuñas viven al pie del Ausangate. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Alpacas, llamas y vicuñas viven al pie del Ausangate. Foto: Yvette Sierra Praeli.

En la reserva también hay unas 40 000 llamas, que junto con las vicuñas y las alpacas posan con tranquilidad frente a la cámara de los visitantes que llegan hasta su hogar en los Andes peruanos.

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Cuarta parada: las comunidades campesinas

Las comunidades de Phinaya y Sallani decidieron formar parte de la ACr Ausangate. Foto: Carmen Contreras / SPDA.
Las comunidades de Phinaya y Sallani decidieron formar parte de la ACr Ausangate. Foto: Carmen Contreras / SPDA.

La comunidad campesina de Phinaya está al pie del nevado Quelccaya. Y en la entrada de esta comunidad, un letrero anuncia que se ha llegado a la ‘Capital de los camélidos’, denominación que se ha ganado por la gran cantidad de estos animales desplazándose por el área.

Fredy Chuquichampi y su esposa Ruth, una pareja de la comunidad de Sallani dedicada a la crianza de alpacas. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Fredy Chuquichampi y su esposa Ruth, una pareja de la comunidad de Sallani dedicada a la crianza de alpacas. Foto: Yvette Sierra Praeli.

Phinaya es el pueblo más alto y distante de la provincia de Canchis, pero el más cercano al nevado Quelccaya, por eso, quienes viven allí están agradecidos de tener a este apu tutelar tan cerca. Los habitantes de esta comunidad, son testigos además de cómo este imponente glaciar va perdiendo cada año una parte del manto blanco que lo cubre como consecuencia del calentamiento global.

Dos comunidades campesinas forman parte de la ACR Ausangate. Foto: Carmen Contreras / SPDA.
Dos comunidades campesinas forman parte de la ACR Ausangate. Foto: Carmen Contreras / SPDA.

Sallani es la segunda comunidad que forma parte del ACR Ausangate. A 4978 metros de altura, Sillani también es una comunidad que se dedica a la crianza de camélidos sudamericanos.

Uno de los paisajes más espectaculares en la ruta del Ausangate es el cañón Ananiso. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Uno de los paisajes más espectaculares en la ruta del Ausangate es el cañón Ananiso. Foto: Yvette Sierra Praeli.

Tanto Phinaya como Sallani son las únicas comunidades campesinas que decidieron permanecer como parte del área de conservación regional tras un proceso de consulta previa en la que otras siete comunidades optaron por quedar fuera de la zona reservada.

El artículo original fue publicado por  en 

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