(Foto: Shutterstock)
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Celeste Pérez

Ha pasado poco más de una semana desde que inició la etapa de en todo país. Con las clases en colegios, universidades e institutos postergadas y los centros de esparcimiento cerrados, , adolescentes y jóvenes han puesto en pausa su desenvolvimiento social y ahora pasan las 24 horas del día en casa, con su familia.

Aunque esta convivencia en el hogar parezca natural, para muchos estas circunstancias pueden conllevar a un desequilibrio emocional, ya que –según la edad que tengan– niños y adolescentes están acostumbrados a distintas rutinas y experiencias, no ligadas, en su mayoría, a los miembros de su familia.

En el caso de los más pequeños la reacción puede ser positiva ya que el vínculo con los padres aún se mantiene muy fuerte. Para la psicóloga clínica Antonella Galli, este tiempo debe ser aprovechado para que conocerlos más, reforzando los lazos de padre-hijo: “El que los niños estén más acompañados de los padres, que usualmente están trabajando, les refuerza muchísimo el ánimo. Es buen momento para poder observarlos y darse cuenta de sus gustos, intereses, aptitudes y actitudes. Gocen de tener buenas conversaciones y diversión sana que acompañen estos intereses”.

Asimismo, invita a la familia a tener conversaciones asertivas respecto de la situación que estamos viviendo, ya que, después de todo, no se trata de unas vacaciones, sino de una medida importante para evitar la propagación de una enfermedad que ha tomado por sorpresa al mundo.

“Es importante que aquella información que recibimos como adultos sea traducida de mejor manera a nuestros hijos, resolviendo sus cuestionamientos y curiosidades. Y si no tienen preguntas, tampoco se trata de dejarlo ahí, sino al contrario, los padres deben poner el tema sobre la mesa y conversarlo con seriedad, responsabilidad y sobretodo esperanza, ya que esta última es lo más importante para que conserven el equilibrio, y los niveles de ansiedad y miedo se reduzcan”, indica la psicóloga clínica María Elena Basauri.

-ESTABLECER UNA RUTINA-

En el caso de los púber y adolescentes, ambas expertas coinciden en que están más acostumbrados a pasar tiempo con ellos mismos, pues se encuentran en una etapa de afianzamiento de la personalidad y el carácter. En este marco, puede que la cuarentena no les afecte tanto por el lado emocional, sin embargo, puede elevar ciertas conductas de aislamiento y/o desconexión con lo real, como por ejemplo estar todo el día en la habitación o conectado de algún aparato electrónico.

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Para ellos, el consejo es establecer rutinas flexibles (no horarios obligatorios que los pongan más rebeldes), que los inviten a realizar otras actividades, como compartir en familia, leer, bailar o a hacer ejercicio. En este punto también cobra relevancia la importancia de impulsar su autocuidado, motivándolos a que mantengan sus espacios en orden, se bañen, se cambien la ropa y se peinen, cosas que también ayudarán a que no caigan en un estado de posibles rasgos depresivos.

“Estemos en pandemia o no, los padres deben ser observadores y comprensivos. Y no comprensivos desde su perspectiva, sino desde la mirada de sus hijos, sean jóvenes o niños. Habrá cosas que podrán parecernos ridículas o simples, pero para ellos se trata de su mundo, su verdad. Por esto también deben ser constantes, no tirar la toalla y dejarlos mal. Es importante que los padres se pongan de acuerdo y mantengan una misma línea, así el joven o niño entenderá que todos están en el mismo equipo”, recomienda Basauri.

-ANSIEDAD Y DEPRESIÓN-

Los picos de ansiedad serán una de las vivencias más comunes para todos los miembros de la familia durante esta cuarentena. Sobre todo, para aquellos que ya contaban con esta patología desde antes de que empiece esta medida. “Las personas que pasan por problemas de ansiedad y depresión suelen ser un poco más negativas y catastróficas. Por tal motivo, el aislamiento hará que se intensifiquen sus emociones negativas al pensar distorsionadamente los eventos”, explica Antonella Galli.

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Para los jóvenes y niños que presenten problemas de ansiedad, es importante establecer una buena comunicación en familia. Sentarse a conversar de aquello que les preocupa, siempre con calma y sin minimizar lo que sienten. “Debatan sus creencias negativas con evidencia racional, tantas veces sean posibles, siempre respirando y manteniendo la tranquilidad”, agrega Galli.

En cuanto a aquellos que tienen rasgos depresivos, lo más recomendable es cerciorarse de que respeten su medicación (de ser el caso), y hacer lo posible por continuar con asesorías online de la mano de su psicólogo o psiquiatra. La familia puede apoyar manteniendo su mente siempre distraída, invitarlos a realizar ejercicios o baile para relajarse y botar energía acumulada, y hacer meditación antes de dormir, alejándose al menos dos horas antes del celular para calmar la mente y poder descansar.

-OTRAS RECOMENDACIONES-

  1. Practica una buena respiración varias veces al día. Inhala en cuatro segundos, mantén por diez y exhala en seis. Concéntrate en el aire que respiras y cómo pasa por tu cuerpo. Te relajará.
  2. Organiza tu consumo de información acerca de la pandemia para ciertas horas del día. Elige medios de comunicación que brinden información veraz y rigurosa, para evitar la ansiedad y pánico.
  3. Procura realizar ejercicios, baile o yoga apenas inicie el día, te ayudará a liberar la tensión muscular.
  4. De tener algún pensamiento negativo, compártelo con alguien de tu familia en quien confíes. Guardarlo no absolverá tus dudas.
  5. Utiliza los recursos tecnológicos de manera provechosa. Conéctate con amigos y conversa o juega con ellos, te ayudará a liberar la mente y equilibrarte.
  6. No olvides el autocuidado. Quedarse todo el día en pijama puede funcionar una vez, pero luego puede aumentar sentimientos de miedo y tristeza.

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