"El teatro es un negocio de alto riesgo"

Entrevista4ROCÍO TOVAR

Por Mariana Vega Jarque

La reposición de "Perú ja, ja" cerró su temporada el 29 de mayo y recaudó US$370.000 en 29 funciones. Mientras que en todo el 2006 el teatro La Plaza ISIL tuvo 60.000 espectadores y La Tarumba alcanzó los 50.000, en solo dos meses esta obra --montada en el Teatro Peruano-Japonés-- atrajo a 30.000 visitantes.

El teatro, una actividad sacrificada en el Perú y que, según sus propios protagonistas, está condenada a sobrevivir de los auspicios, tiene, para Rocío Tovar, una fórmula. Ella es la directora de "Perú ja, ja" y de varias de las puestas teatrales más taquilleras de los últimos años. A su vez, es una de las socias de la empresa responsable de la producción de estas obras, Raquel en Llamas, que en lo que va del 2007 ha facturado ya casi US$500.000.

¿Se puede hacer teatro rentable en el Perú? Con la visión de Tovar, parece que sí. Por eso mismo sigue --sin dormir, sin descansar, con moretones en las rodillas-- estrenando obras, y esta semana presentó "Puro cuento", una producción de casi US$200.000.

¿Cómo le ha ido a esta última temporada de "Perú ja, ja"?
Hemos tenido 29 funciones y unos 29.000 espectadores. Estábamos con el teatro lleno, la gente nos pedía que ampliáramos la temporada, afuera revendían las entradas.

¿Cuánto se invierte en una obra como esta?
Nosotros comenzamos con "Chancho amor", que nos costó US$70.000 producirla. "Muérete Cupido" bordeaba los US$120.000 y ahora, que acabamos de poner "Puro cuento", ya nos vamos por los US$180.000, si no termina siendo US$200.000. En los dos casos anteriores hemos conseguido cubrir los gastos y generar algo de utilidad, pero el teatro es un negocio de alto riesgo, así que no podemos asegurar que en esta obra pase lo mismo.

¿Cree que se puede hacer teatro y ser rentable en el Perú?
Nosotros no somos el proyecto típico de teatro, queremos hacer del teatro una empresa y del teatro peruano un producto de calidad, y no porque sea comedia desprestigiar la calidad artística de una producción. Buscamos no solo que tenga calidad de producción y esa lectura de lo que el público quiere, sino también pensar en el artista creador y en una circulación de mercado del producto.

Es decir, si se tiene un buen producto, se puede ganar en teatro.
Bueno, hemos ido aprendiendo. Cuando comenzamos, con "Shake William Shakes" en el Satchmo, sabíamos que lo que hacíamos le gustaba a la gente pero por cada entrada de S/.20 pagábamos al local, el impuesto, el trago que estaba incluido - al final nos quedaba S/.5 por entrada y, aunque había colas que daban la vuelta a la manzana, perdimos US$8.000. Pero el que no gasta no gana, porque podremos haber perdido plata con esa obra, pero el grupo que se armó con Christian Ysla, Carlos Carlín y Pablo Saldarriaga, con los que luego hicimos "Perú ja, ja" en La Plaza ISIL, o el público que se generó, que ha ido creciendo en estos cinco años, lo vale.

¿Qué tienen en común sus productos: que hacen reír a la gente o que les hablan a los limeños de lo que conocen?
Nosotros llenamos un espacio que en los años noventa ocuparon Pataclaun o Los Nosequién y los Nosecuántos, porque el limeño tiene necesidad de un espacio de desfogue, donde se sienta identificado y donde se ría de sus defectos. Y nuestro humor no es barato, ¿ah?

¿Se cuidan mucho de eso?
Hemos aprendido a respetar al público, a colocar bien el producto y a saber qué somos. No queremos que nos pase lo mismo que a Pataclaun, que comenzó con un muy buen producto, "Pataclaun en el amor", siguió con uno de los mejores montajes que he visto, "Pataclaun en la ciudad", pero luego comenzó a hacer chistes que se hacían entre ellos y que entendían unos pocos y se desgastó. Creo que es porque no supieron invertir en sus siguientes producciones, a veces es mejor no repartir todo lo que ganas sino, como en cualquier negocio, guardar un poco para construir.

¿Ustedes hacen eso?
Claro, si fuéramos egocéntricos e individualistas hubiéramos ganado un huevo de plata con las obras que hemos hecho. Ganamos un sueldo decente, sí, pero estamos comprando nuestras luces, nuestros micros - y así, para "Puro cuento", por ejemplo, hemos traído un director de luces de Buenos Aires, cuidamos en invertir en nuestros productos.

Se dan el lujo de hacer lo que les gusta, con recursos y con una operación rentable
Si a nosotros no nos gustara el teatro, no estaríamos metidos en esto, ¡como es en general! Así es como ahora hay un Gastón Acurio tratando de buscar una nueva receta con tal ingrediente peruano; así es como los más conocedores quieren ahora hacer nuevos tragos con pisco, así nosotros estamos trabajando con el teatro - y hay que ir probando una cosa y la otra a ver qué funciona..

Su estilo de teatro, sin embargo, ha recibido críticas de los más puristas.
Alberto Ísola, que ha sido mi profesor, me dice: "Lo que tú no haces es teatro". Antes las críticas me deprimían profundamente, pero ahora me doy cuenta de que la gente en el Perú tiene un problema: es muy resentida. En vez de decir "debería haber un teatro más en La Molina o uno 'mostro' en Los Olivos", sabiendo que con eso el mercado teatral y cultural del Perú crecería más, la posición, cuando alguien consigue algo, es de desconfianza. Así que para muchos mi teatro es una frivolidad, pero con una cabeza más progresista, más positiva, podrían funcionar las cosas.

¿Cree que los directores más conservadores eligen las obras que les gustan a ellos y no piensan en lo que le gusta a la gente?
Hay textos excelentes, la cuestión es darle vigencia, hay gente tan purista que no le corta una coma a un texto. A mí las cosas que hace Coco Guerra me parecen lindas, pero siempre les sobra una hora. Hay una cosa que es el nivel de atención: a los 40 minutos llegas al máximo y si en ese momento no sorprendes con algo, el público se te duerme. Entonces cuando un señor retrógrado como Alonso Alegría llama a mi público "masa melenuda", me parece que denigra lo más importante de este trabajo: que haces algo para que alguien lo vea. Una vez que alguien ve tu producto y tiene una respuesta se cierra el círculo.

¿Cómo comienza Raquel en Llamas, la empresa que produce "Puro cuento" o "Perú ja, ja"?
Una vez que los chicos de la serie Pataclaun se disuelven, crean un nuevo proyecto que es "Carita de atún". Para buscar cómo entrar de nuevo a la televisión, Carlos Carlín tuvo la lucidez de llamar a Irzio Pinasco, un empresario al que le gusta mucho el teatro. Los socios originales eran Gonzalo Torres, Carlos Carlín e Irzio Pinasco, luego entré yo. En estos cinco años hicimos "Perú ja, ja" I y II, "Chancho amor", "Muérete Cupido" y, solo en lo que va del año, Raquel en Llamas ha tenido cuatro producciones: "Sueño de una noche de verano", "Bicho", "Perú ja, ja" y ahora "Puro cuento".

¿Y perciben un crecimiento de la empresa?
Con los años hemos ido perfeccionándonos, ahora sabemos qué día nos conviene estrenar, que un espectáculo jala al otro, y en vez de ampliar una temporada podemos aprovechar que la gente se quedó con las ganas para que vengan a otra obra. A la vez, no descuidamos las cosas que nos dan presencia y prestigio en el mercado, aparte de rentabilidad, como "Sueño de una noche de verano", una obra impecable pero que en el teatro Británico --de 200 butacas--no cubre el tipo de factura que requiere una obra como esa; o probar con el Centro Cultural de la Católica: "Bicho", donde las funciones estuvieron llenas, pero donde también perdimos US$5.000. Y sabemos con cuáles obras podemos perder, y con cuáles vamos a ganar, como las del Peruano-Japonés, que tiene más de 1.000 butacas.

Pero lo que falta entonces son teatros más grandes
Sí, y políticas de apoyo cultural, que la gente que trabaje en cultura sea menos cerrada, menos ortodoxa - si yo tuviera más facilidades y pudiera mover mis precios de otra forma podríamos, por ejemplo, ir al teatro del Callao, o al público del Megaplaza y llegar a un público que no iba al teatro.

¿Precisamente, por qué no generar un público, por ejemplo, en el cono norte o provincias?
Lo que pasa es que eso implica un costo y nosotros lo haremos de aquí a dos años. Ya estamos entrando a eso con un proyecto que tenemos para un teatro en el Cusco, pero el cono norte, por ejemplo, es un hervidero de cultura. Y yo diría que ya comenzamos a hacer esto, porque a "Perú ja, ja" vinieron 'pitucos', estudiantes, jubilados y gente de conos.

¿Ha pensado en llevar "Perú ja, ja" a Madrid o Miami?
Lo hemos pensado. Hemos pensado incluso en hacer un "Latinoamérica ja, ja", pero el problema es que los actores son personas independientes. Saldarriaga, por ejemplo, se va ahora a estudiar a Alemania; mi guitarrista se fue a estudiar a Londres - pero tendría éxito, tengo amigos en Nueva York que han visto "Perú ja, ja" por DVD, ¡estamos en El Hueco!

Pero a largo plazo harán una empresa más grande, con un equipo que pueda rotar cuando uno u otro se va
Con el tiempo. Somos la empresa de teatro más grande del Perú, pero todavía somos una empresa chiquita si la comparas con cualquier empresa real. No sacamos una fortuna, pero podríamos hacerla en un futuro, y podríamos tener una carpa teatro, hacer miles de cosas que se pueden hacer por el teatro en este país, pero todavía no tenemos la capacidad.

¿Cuáles son los próximos planes de Raquel en Llamas?
Estamos trabajando con Los Chistosos un evento de mucha calidad, vamos a crear una llegada al público distinta. El año que viene pensamos hacer un musical acá (en el Peruano-Japonés) con Juan Carlos Fisher... y hay muchas cosas, yo veo un espectáculo de calidad como el de Vania Masías en Asia y me conmueve, y pienso "llevémosla al Peruano- Japonés".

Entonces, de alguna manera considera que sí se puede hacer empresa con el teatro, ¿pero tiene vida?
Ahora no, pero en algún momento la voy a tener.

LA FICHA 
Nombre:
Rocío Irma Tovar Santa María.
Profesión: Directora y productora de teatro.
Edad: 41 años.
Situación familiar: Divorciada ("parte de mi crecimiento laboral es posdivorcio", dice).
Formación: Comunicaciones en la Universidad de Lima, dirección escénica y una maestría en trabajo de actor en la Universidad de Sao Paulo, en Brasil.